La decimocuarta edición de Masterchef ya tiene dueña tras una final que ha combinado alta cocina, tensión al límite y el habitual despliegue emocional en las gradas. La pantalla de La 1 se encendió para coronar a la nueva campeona del concurso de RTVE en una noche donde los fogones compartieron el protagonismo con los nervios de los aspirantes y la evaluación de los paladares más exigentes del panorama gastronómico nacional.
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La gala final arrancó con cuatro nombres propios sobre el tablero: Annie, Camila, Chambo y Carlota. Los cuatro finalistas llegaron a la última entrega del concurso de RTVE con el objetivo de llevarse el trofeo, el premio metálico de 100.000 euros, la publicación de su propio libro de recetas y un curso de especialización en el Basque Culinary Center. Para decidir el destino de los aspirantes, la dirección del programa desplegó un jurado de excepción, convocando a tres de las figuras más influyentes de la cocina española actual: Joan Roca, Quique Dacosta y Oriol Castro.
La primera criba se disputó bajo la tradicional mecánica de seguir al chef. En esta ocasión, Oriol Castro lideró la prueba elaborando en tiempo real una de sus complejas creaciones, un reto de réplica exacta que otorgaba la primera chaquetilla de duelista de la noche y el pase directo al asalto definitivo. Los nervios y la presión del directo jugaron malas pasadas en los primeros compases, descolocando a parte de los concursantes que se vieron superados por el ritmo de trabajo impuesto por el cocinero catalán.

Tras este primer veredicto, el programa trasladó sus cocinas a Denia, Alicante, para celebrar la prueba de exteriores en el restaurante de Quique Dacosta. Los tres finalistas restantes tuvieron que replicar dos platos del menú del chef valenciano, un cocinado que sirvió para certificar el nivel técnico de los concursantes y del que saldría la otra plaza disponible para la última batalla. Tras una deliberación muy ajustada en las cocinas de Denia, las cartas quedaron boca arriba: Annie y Camila se convirtieron en las dos duelistas oficiales de la edición.
El menú de la victoria y las cuentas familiares en el balcón
Para el duelo final, las dos aspirantes regresaron al plató de RTVE para enfrentarse al diseño de un menú completo propio, compuesto por entrante, plato principal y postre. El jurado habitual del programa sumó a su mesa a Joan Roca, chef del triestrellado El Celler de Can Roca, para evaluar las propuestas de las finalistas en una cata a ciegas donde la técnica y el sabor se midieron al milímetro. Fue en ese momento cuando Camila Angelucci destapó su propuesta más personal, inspirada en sus orígenes geográficos y familiares.
La concursante, nacida en Italia pero residente en Ibiza desde los 18 años, estructuró su defensa culinaria alrededor de sus vivencias personales. Tras haber encadenado empleos como azafata de vuelo y trabajadora en locales de hostelería de la isla balear, la aspirante demostró a lo largo del concurso un carácter impulsivo y controlador que le valió algún bando en contra dentro de la casa. Pese a no contar con el favor de la mayoría de sus compañeros de edición, su solvencia técnica convenció de forma unánime a los jueces.
El momento de mayor carga dramática del programa llegó durante la presentación de los platos, cuando la propia concursante desglosó la intrahistoria de su menú frente a los chefs: «Vamos directamente a Italia, el lugar donde nací, la ciudad de la que me escapé. Cuenta la historia de una familia que se rompe. Cuenta la historia de una niña que tiene miedo a que su madre sufra. Cuenta que mi padre me ha enseñado que se perdona todo. Yo le he tenido mucha rabia cuando era pequeña y ahora no me pierdo ningún momento de la vida sin él».
Sus padres, que llevaban años distanciados y sin compartir el mismo espacio, presenciaron la dedicatoria juntos desde el balcón de los exconcursantes, cumpliendo con la tradicional visita de los allegados en la gala definitiva. La ganadora cerró su intervención visiblemente emocionada, agradeciendo el esfuerzo de ambos por acudir a la cita televisiva: «Para mí son los padres mejores que podría tener. Las personas se dejan de amar, pero nunca se dejan de querer a sus hijos. Ellos están aquí juntos, que llevan muchos años sin estar juntos. Gracias por estar aquí por mí».

Tras la deliberación, el jurado anunció el nombre de Camila Angelucci como la ganadora oficial, cerrando una edición donde el rigor culinario volvió a imponerse en el desenlace.
