Saltar al contenido
Televisión

Eurovisión le concede a RTVE la mitad de lo que pidió: los países en guerra ya no podrán organizar el festival desde 2027, pero seguirán compitiendo

Pedro Serrano González
10 min 8
eurovision portada

Eurovisión le ha concedido a RTVE la mitad de lo que pidió. La UER, órgano rector del certamen, anunció este miércoles, tras la revisión anual de su reglamento, que la emisora ganadora quedará automáticamente inhabilitada para organizar la edición siguiente si su país está en conflicto armado o atraviesa una situación geopolítica delicada. La corporación pública española había reclamado a principios de año algo distinto y bastante mayor: que los países en conflicto no pudieran ni siquiera competir. Israel podrá seguir presentándose, seguir peleando la victoria y seguir siendo el motivo por el que España no viaja. Lo único que sale del tablero es un festival celebrado en Tel Aviv o en Jerusalén.

Te recomendamos

El reglamento ya dice en qué caso se le retira la sede al ganador

«Las normas del certamen establecen ahora que la emisora ganadora quedará automáticamente inhabilitada para organizar el concurso si un conflicto armado, una situación geopolítica delicada o cualquier otra circunstancia afecta sustancialmente a la seguridad o la estabilidad de su Estado o de su región inmediata», recoge el comunicado difundido por la UER. Las modificaciones se han aprobado después de Eurovisión 2026, celebrado en Viena el pasado mes de mayo, y tras consultar a las televisiones participantes. Se estrenarán en la edición de 2027, que recae en Bulgaria por la victoria de Dara con Bangaranga y cuya sede sigue sin cerrarse: las dos ciudades candidatas ahora mismo son Sofía y Burgas, y la cita está fijada para mayo del año que viene. Ese mismo festival contará con el debut de Canadá, una incorporación anunciada a principios de julio y que amplía el mapa del concurso hacia fuera del continente.

La inhabilitación no se activa sola ni queda en manos de un despacho. «Cuando se considere necesario, la UER podrá encargar una evaluación independiente de la seguridad de la región del ganador. Tras esa evaluación, la UER consultará al Grupo de Referencia para determinar si el miembro ganador puede organizar el festival con las debidas garantías de seguridad», detalla el organismo en la misma nota. El procedimiento entero —informe externo, consulta al órgano regulador del festival y decisión final— queda por escrito por primera vez, después de años resolviéndose caso por caso. La redacción tampoco cita a ningún país, de modo que alcanza a cualquier ganador cuya estabilidad esté comprometida: Ucrania, en guerra desde 2022, entra en el mismo supuesto. Varias televisiones participantes habían trasladado en privado su preocupación por los problemas de seguridad que plantearía montar el certamen en Jerusalén o en Tel Aviv, un escenario que estuvo abierto hasta el último minuto de la final de Viena.

Se acaba el modelo Liverpool: quien organice lo hará en su propio nombre

El punto que más cambia la producción del festival no es el veto, sino lo que ocurre después. «Si se determina que el ganador no puede organizar el concurso, la UER designará una emisora anfitriona alternativa», establece el nuevo reglamento, que precisa que esa cadena «asumirá todos los derechos, obligaciones y responsabilidades relacionados con la organización del concurso, incluyendo la organización, producción y puesta en escena del evento», y remata el asunto sin dejar margen: «La emisora anfitriona organizará el concurso por su cuenta y no estará obligada a organizarlo en nombre de otro miembro». La sustitución deja de ser una organización delegada y pasa a ser una edición propia de la televisión que la asume, con su marca, su escenografía y su relato. Quien acoja el festival por defecto ajeno no tendrá que rendir homenaje al ganador al que sustituye ni reservarle espacio en la retransmisión.

Hay un precedente exacto de lo que ya no se repetirá. En 2023 el concurso se celebró en Liverpool y lo organizó la televisión pública británica en representación de Ucrania, que había ganado el año anterior con Kalush Orchestra y Stefania pocos meses después del inicio de la invasión rusa. La organización llegó a evaluar si aquella edición podía montarse en territorio ucraniano y concluyó que los riesgos de seguridad eran demasiado elevados, así que la producción británica trabajó junto a la ucraniana e incorporó su cultura a la emisión: la retransmisión salió cargada de referencias a Ucrania, desde los pasillos verdes hasta las presentaciones. Ese formato compartido, que durante tres años ha funcionado como la solución ejemplar del festival ante una guerra, desaparece del reglamento.

Lo que pidió el presidente de RTVE y lo que le han terminado dando

«Creo que deberíamos abrir un debate de una vez por todas y en serio y espero poder hacerlo las próximas semanas para la reforma de los estatutos de la UER y que no puedan participar los países en conflicto en el próximo Festival de Eurovisión», aseguró José Pablo López a principios de año, en su respuesta en sede parlamentaria al diputado Francisco Sierra. La reforma aprobada este miércoles no toca las condiciones de participación. Ningún país queda excluido de competir por estar inmerso en un conflicto armado, ninguna televisión pierde su plaza y el mecanismo se activa únicamente en el momento de repartir la sede, o sea, cuando ya se ha ganado. Para la corporación pública española, el resultado es una respuesta parcial a una petición que iba mucho más lejos: Israel conserva intacto su derecho a presentarse a Eurovisión 2027 y a todas las ediciones siguientes.

Los números de mayo explican por qué el asunto ha llegado hasta el reglamento. Israel terminó segundo en Viena con Noam Bettan y la canción Michelle, su segundo subcampeonato consecutivo, y hasta el recuento final estuvo abierta la posibilidad de que se llevara la victoria y, con ella, el derecho a celebrar el festival de 2027 en su territorio. Su presencia en el certamen provocó la retirada de cinco televisiones —España, Países Bajos, Irlanda, Islandia y Eslovenia— y le costó al festival más de 35 millones de espectadores, en una edición marcada por la ausencia española. La reforma llega, además, con las inscripciones de 2027 a la vuelta de la esquina y con la organización tratando de recomponer una parrilla de participantes que perdió cinco mercados de golpe. RTVE no se ha pronunciado sobre los cambios.

La edad sube a 18 años, el directo se blinda y el televoto no se toca

El paquete anunciado incluye otras dos modificaciones que afectan directamente a quienes se suben al escenario. A partir de 2027, todos los artistas deberán tener al menos 18 años, frente a los 16 exigidos hasta ahora, y la edad se contará el día de su primer ensayo en el recinto del festival, no el día de la final, un matiz que adelanta el listón varias jornadas y deja fuera a cualquier candidato que cumpla la mayoría de edad esa misma semana. «Este cambio da continuidad al trabajo ya realizado por el concurso para reforzar la protección de los artistas más jóvenes frente a las presiones asociadas a la competición en el Festival de Eurovisión», sostiene el comunicado. La segunda modificación aprieta las normas de audio: «El principio fundamental permanece inalterable: el o los vocalistas principales deben interpretar la melodía principal en directo. Se pueden utilizar pistas de acompañamiento y elementos pregrabados de acuerdo con las reglas, pero la voz principal debe ser el único elemento que interprete la melodía principal y estos no pueden sustituir ni complementar indebidamente la interpretación vocal en directo».

«Esta aclaración tiene como objetivo proteger la integridad de cada interpretación y garantizar que el público siempre escuche la voz principal en cada canción interpretada en directo», añade la organización sobre ese apartado. La única voz con nombre propio de toda la nota es la del director del certamen. «El Festival de Eurovisión está en constante evolución y nuestra revisión anual del reglamento es una parte importante del proceso para garantizar que el certamen siga siendo justo, transparente y coherente para todos los participantes», afirmó Martin Green. Los tres cambios anunciados afectan a la sede, a la edad y al sonido. Ninguno de ellos entra en el sistema de votación, el capítulo que más reclamaciones acumuló durante las dos últimas ediciones y que la UER deja tal y como estaba.

Cuatro televisiones con el calendario en la mano y una quinta sin fecha

Los otros cuatro miembros del boicot ya han puesto plazos sobre la mesa, y ninguno ha esperado a la reforma para hacerlo. La neerlandesa AVROTROS es la que va primera: su decisión «se dará a conocer a finales de agosto o principios de septiembre», y la cadena precisa que la incorporación de Canadá, anunciada en julio, «no ha cambiado nada al respecto». La islandesa RÚV confirma que espera resolver «pronto, durante los meses de otoño» y que su postura se anunciará por separado cuando el equipo termine de evaluar los distintos aspectos. La eslovena RTVSLO aún no ha decidido y se moverá «de acuerdo con el plazo establecido», atada a un doble calendario: el que fija la UER para las solicitudes y el de la aprobación de su propio Plan de Programación y Producción para 2027. La irlandesa RTÉ no se ha vuelto a pronunciar en los últimos meses, aunque el debate sigue vivo en el país desde que Charlie McGettigan, ganador del festival en 1994, le pidió públicamente que no regresara mientras Israel siga compitiendo.

España completa ese grupo de cinco televisiones y sigue sin poner fecha a ninguna decisión. El choque de RTVE con el certamen viene de lejos: en mayo, a las puertas de la final de Viena, la corporación elevó el pulso y endureció su enfrentamiento con la organización hasta convertirlo en una posición pública. El plante tampoco ha sido total, porque la propia cadena confirmó en julio que España sí competirá en la edición infantil del certamen el próximo 24 de octubre, un festival en el que la televisión israelí no participa. Esa fue la condición que la casa pública puso para volver, y el reglamento aprobado este miércoles no la toca. Lo que la UER ha puesto por escrito es una lista de lugares donde su festival no se celebrará. No una lista de televisiones que no van a presentarse.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *