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Televisión

Montoya rechaza 30.000 euros por regresar a ‘Supervivientes’, según su entorno, y lo apuesta todo a la rumba de Utrera

Pedro Serrano González
5 min 13
montoya nosv

José Carlos Montoya le ha dicho que no a Supervivientes. El sevillano habría rechazado una oferta de 30.000 euros para concursar en el reality, una negativa que sostiene su propio entorno y que ha adelantado Informalia. Ni Cuarzo, la productora del formato, ni Mediaset han confirmado que esa propuesta llegara a existir. Lo que sí está confirmado, y por boca del propio Montoya, es lo otro: que uno de los rostros más virales que ha dado la televisión española ha decidido que a partir de ahora hable su música.

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Una oferta de 30.000 euros que nadie ha llegado a firmar

La cifra que circula son 30.000 euros y el destino, un nuevo concurso de ‘Supervivientes’. Esa oferta no ha sido confirmada por Cuarzo, la productora del reality, ni por Mediaset, pero sí la confirma el entorno del andaluz, que da por hecho que Montoya ha rechazado concursar y que su etapa en la telerrealidad ha terminado. No ha trascendido a qué edición iba dirigida la propuesta, ni en qué punto de la negociación se encontraba cuando Montoya cortó por lo sano. Y el matiz importa, porque no hablamos de un concursante al que se tantea para completar un casting: hablamos del rostro más viral que ha dado la televisión española en la última década, un fichaje que en cualquier reality vale por tres.

Montoya ha marcado distancias con los realities después de sus experiencias pasadas, y lo ha hecho en público y sin que nadie se lo preguntara dos veces. En una entrevista reciente explicó que no ha vuelto a ver este tipo de programas desde que salió del último y reconoció que aquella etapa le hizo daño; ni siquiera ha seguido las ediciones más recientes de La Isla de las Tentaciones, el formato del que salió convertido en fenómeno. Montoya ya no quiere vivir exclusivamente de aquel personaje televisivo, y se muestra agradecido con unos programas que le cambiaron la vida y le dieron una notoriedad impensable, aunque admite que la experiencia personal fue mucho más complicada de lo que imaginó el espectador desde el sofá.

El concurso que «se convirtió en un circo»

«Tengo una espinita clavada con el último reality porque a mí ese formato me encantaba. Pero al final todo se convirtió en un circo que me hizo daño», contó Montoya al presentar su último trabajo. Habló también de límites traspasados dentro de ‘Supervivientes’ y de que llegó a sentir que se jugó con su salud, y de que por eso no le apetece revisitar unas imágenes que le devuelven a una etapa dolorosa. Su tesis sobre el entretenimiento la resumió sin adornos: un espectáculo no debería construirse a costa del sufrimiento continuado de una persona. Ese es exactamente el terreno al que le estarían proponiendo volver por 30.000 euros.

La otra mitad de esa cuenta la ha contado con la misma franqueza: Montoya ha pasado por terapia psicológica y sigue en ella, con una profesional a la que llama Reyes y a la que ha mandado saludos públicos. Cuenta que su primera experiencia terapéutica no le funcionó, porque sentía que le obligaba a revivir una y otra vez lo que quería dejar atrás, y que dar con la especialista adecuada fue lo que le permitió avanzar. Matiza además algo que suele darse por hecho con cualquier superviviente de la telerrealidad: su terapia no nació de la fama repentina, sino de una cuestión de salud y de bienestar personal. Con ese historial encima de la mesa, treinta mil euros por regresar al sitio donde se rompió dejan de parecer una cifra tan alta.

La rumba como plan A, no como plan B

Lo que hay al otro lado de ese «no» tiene título, tiene género y tiene estrategia. Se llama «La Mano Atrás», es una rumba pop, y con ella Montoya aspira a algo bastante más ambicioso que rentabilizar un meme durante un verano: pretende iniciar una carrera musical seria y dejar de depender del personaje viral que le dio la fama. A sus 33 años, el de Utrera ha ido a presentar el tema a redacciones y emisoras repitiendo la misma idea, la de quien quiere que la conversación deje de girar alrededor de una carrera por la arena. La música es ahora su prioridad absoluta y con esta canción aspira a encontrar por fin su hueco en la industria. Treinta mil euros son el precio de un verano; una canción que funcione es el precio de una profesión.

El precio de esa negativa se entiende recordando de dónde viene: de la octava edición de ‘La isla de las tentaciones’, adonde llegó junto a Anita Williams y de donde salió convertido en fenómeno mundial cuando descubrió la infidelidad de su pareja y protagonizó aquella carrera por la playa con Sandra Barneda intentando frenarlo. Lo que vino después ha ido quedando registrado pieza a pieza: el día que confesó que su familia le salvó de un balcón cuando la fama se volvió un pozo, la reaparición en la que contó cómo superó la depresión apoyado en los suyos, el estreno de «La Mano Atrás», el single que él llama «su verdadero primer single» y hasta su giro sentimental junto a Cristina Porta en los Premios Iris. Y quedó dicha, por él mismo, la frase que explica mejor que ninguna otra qué ha hecho con esos 30.000 euros: «He aprendido que un ‘no’ a tiempo puede ser una puerta abierta».

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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