Víctor Sandoval ha puesto cifras a su situación económica. El excolaborador de Sálvame ha explicado que paga alrededor de 1.600 euros al mes entre el alquiler y los suministros de su vivienda, una cantidad que prácticamente duplica lo que ingresa mientras cobra la prestación por desempleo, y ha resumido su momento en una frase: «Para mí 150 euros son vitales». El excolaborador se sinceró anoche en el canal de Youtube del periodista Sergi Ferré, donde repasó su día a día y aprovechó para lanzar mensajes a antiguos compañeros —con Belén Esteban a la cabeza— y a los responsables de televisión a los que asegura haber pedido trabajo sin éxito.
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Mil seiscientos euros de gastos, el paro y los 150 euros de un pódcast


El relato que hizo Sandoval ante Sergi Ferré es el de alguien que se sabe las cuentas de memoria porque no le queda otra. Reconoció que arrastra deudas relacionadas con su vivienda, aunque aseguró que mantiene al corriente gastos básicos como el agua y la luz y que, por ahora, puede seguir haciendo frente a la alimentación. Los 1.600 euros mensuales que se le van entre el alquiler y los suministros son casi el doble de lo que percibe estando desempleado, y esa resta es la que le obliga a encadenar trabajos sueltos. Para tapar el hueco combina el cobro del paro con trabajos ligados al cine: habló de la película ¿Me entiendes o te lo explico? y avanzó que tiene otras iniciativas en marcha dentro del mundo audiovisual, sin concretar cuáles ni cuándo llegan. Su objetivo, dijo, pasa por encadenar trabajos en cine y en televisión y recuperar la estabilidad profesional que perdió después del final de Sálvame.

La cifra que resume su desahogo tiene además un origen concreto. Son los 150 euros que cobró de Kiko Matamoros y Kiko Hernández por sentarse en Los Kikos, el pódcast que ambos presentan y que lo contrató como reclamo polémico. «Para mí 150 euros son vitales», señaló al hablar de esa cantidad, que en su economía actual marca una diferencia importante. El excolaborador quiso responder también a quienes le afean haber contado demasiado de su etapa televisiva o haber convertido lo que vivió en material de polémica, y su respuesta fue tajante: sostiene que jamás ha contado todo lo que sabe de las personas con las que trabajó durante años. La conversación con Sergi Ferré derivó rápidamente hacia esos antiguos compañeros de televisión.
«Yo no he vendido a nadie»: la respuesta a Belén Esteban

Sandoval aseguró sentirse decepcionado con Belén Esteban, la que fue su compañera durante toda una etapa, y contestó a quienes le reprochan haber hablado de determinados episodios de su paso por Sálvame. «Yo no he vendido a nadie», afirmó durante la entrevista. «Solo he vendido mi vida y me arrepiento». El excolaborador insistió en que podría haber hecho públicas muchas más cosas de la Princesa del Pueblo de las que ha llegado a contar, y lo dejó ahí, sin desarrollarlo: «Yo no he dicho nada de todo lo que sé». En su versión, hablar de lo que a él le ocurrió dentro de aquel plató no es lo mismo que airear lo que sabe de los demás, y esa distinción es la que reclama que se le reconozca.
El otro reproche que quiso desmontar es el de quienes dan por hecho que sus antiguos compañeros deberían estar sosteniéndole económicamente. «¿A mí qué coño me va a dar de comer Belén?», llegó a plantear ante el argumento de que muerde la mano que le da de comer y de que su enfado viene de que le hayan «cortado el grifo». Defiende que tiene que buscarse la vida por sus propios medios y que contar su propia experiencia no equivale a traicionar a nadie. Son acusaciones y reproches que parten de él y que ninguno de los aludidos ha confirmado: Belén Esteban no se ha pronunciado sobre estas declaraciones.
Los despachos a los que ha llamado sin suerte

Otro de los nombres que apareció durante la entrevista fue el de Adrián Madrid, el productor al que conoció en Sabor a ti y que hoy está detrás de programas como Directo al grano y Malas lenguas. Sandoval explicó que se ha sentido ignorado por él y que intentó establecer contacto por WhatsApp sin obtener la respuesta que esperaba. Según su relato, la explicación que recibió para no darle trabajo es que ahora mismo no hay espacio para el corazón en unos programas centrados fundamentalmente en política y en sucesos. La respuesta no le convenció: considera que una trayectoria como la suya, con décadas de plató a las espaldas, debería permitirle encontrar algún hueco en los proyectos de quienes fueron sus responsables profesionales, aunque sea fuera del terreno que le hizo conocido.

El tertuliano admitió que también ha tocado la puerta de Alberto Díaz, director de Espejo Público, y de Raúl Prieto, máximo responsable de El show de Paz, y que en los dos casos las respuestas fueron insatisfactorias. De Díaz recordó que en el magacín matinal de Antena 3 «ahora no hacen corazón». De Prieto —exdirector de Sálvame y hoy al mando del formato que estrenó Telecinco el pasado junio— subrayó un detalle que no tiene que ver con la parrilla: que es muy amigo de Belén Esteban. Fue el propio Sergi Ferré quien apuntó a continuación que la colaboradora estaría deseosa de participar en una próxima edición de Gran Hermano VIP. Ni Adrián Madrid ni Raúl Prieto ni Alberto Díaz han contestado por ahora a lo que Sandoval les atribuye.
María Patiño, la excepción de una lista muy larga

No todo fueron reproches. Sandoval reivindicó a María Patiño en términos especialmente cálidos y la presentó como una de las pocas personas que ha tenido gestos con él en los meses complicados: asegura que la periodista ha llegado a levantar teléfonos para intentar buscarle trabajo. La relación entre los dos tampoco ha sido siempre sencilla, y él mismo lo contó: Patiño se sintió ofendida por unas declaraciones suyas relacionadas con Los Kikos y decidió llamarle personalmente para trasladarle su malestar. Valora esa reacción por encima del silencio de otros, porque le llamó de frente en lugar de dejar de cogerle el teléfono. «Me gustaría que la gente conociera a María Patiño», señaló.
El desahogo de anoche no llega de la nada. En febrero, en ese mismo canal, el comunicador ya describió un panorama de vetos, deudas acumuladas y ofertas que ni siquiera le compensaban el alta de autónomo, con aquel «tengo el culo pelado, no soy un becario» como resumen. En marzo el relato se agravó: contó que pidió ayuda a Belén Esteban para pagar el teléfono y que la respuesta fue que vendiera sus muebles en Wallapop, mientras María Patiño le mandaba comida a casa sin que él se lo pidiera. Días después dio por rota la amistad con un «ni se te ocurra volverme a llamar». Frente a aquel retrato, el de ahora baja un punto el tono en lo material y lo sube en lo profesional: entonces relataba noches sin cena; anoche sostuvo que paga el agua y la luz y que puede seguir comiendo, y dedicó la entrevista a los despachos que no le devuelven las llamadas. Belén Esteban, que estas semanas ha ocupado titulares por los mensajes en los que recuerda a su padre fallecido, sigue sin entrar al trapo.
