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Televisión

El plante de RTVE a Eurovisión tiene una excepción y se llama Junior: España competirá el 24 de octubre en Malta, el único de los dos festivales donde Israel no está

Pedro Serrano González
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eurovision junior1

RTVE no se va de Eurovisión del todo. La Corporación pública confirmó este viernes 24 de julio que España competirá en Eurovisión Junior 2026, la edición infantil del certamen, que se celebrará el próximo 24 de octubre en Ta’ Qali (Malta) bajo organización de la Unión Europea de Radiodifusión. El anuncio llega después de que la cadena rompiera con el festival absoluto y asegurara que no volvería a competir en él mientras Israel siguiera formando parte del concurso. Y hay una razón muy concreta por la que las dos cosas no se contradicen: en el Junior Israel no participa.

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Dieciséis países, una isla y una fecha marcada en octubre

Los datos del anuncio son los que permiten medir el tamaño real de la cita, y conviene ponerlos todos encima de la mesa porque dibujan un festival bastante más pequeño de lo que su nombre sugiere. Serán 16 las radiotelevisiones públicas que compitan este año: Albania, Armenia, Chipre, España, Francia, Georgia, Irlanda, Italia, Macedonia del Norte, Malta, Montenegro, Países Bajos, Polonia, Portugal, San Marino y Ucrania. La sede será Ta’ Qali, en el corazón de Malta, y la fecha, el 24 de octubre, en pleno arranque de la temporada de otoño y a tres meses vista del anuncio.

Es una lista que dice mucho por lo que no incluye. Faltan los grandes mercados que sostienen el festival adulto, faltan varios de los países que han marcado la agenda eurovisiva del último año, y falta —esta es la clave— la televisión pública israelí, que ni compite ni ha competido en la versión infantil del certamen. Ese detalle, que en cualquier otro año habría sido una nota a pie de página, es este año la bisagra sobre la que gira toda la decisión española. Sin él, la confirmación de RTVE sería sencillamente incomprensible después de los meses de choque que la cadena mantuvo con la Unión Europea de Radiodifusión.

Por qué el plante y la vuelta no se contradicen

La posición española en el festival grande fue explícita: España rompió con Eurovisión y anunció que no volvería a competir en la edición absoluta mientras Israel continuara formando parte del certamen. Fue el final de un enfrentamiento largo con la UER por la presencia de la televisión pública israelí, y colocó a la cadena en una posición incómoda ante un organismo del que sigue siendo miembro. Lo que se confirma ahora no revierte aquella decisión ni la matiza: la condición que RTVE puso —que Israel no esté— se cumple en el Junior por defecto, sin necesidad de negociar nada con nadie.

Dicho de otro modo, la Corporación ha encontrado la única puerta del edificio eurovisivo que podía cruzar sin desdecirse. Y no es un matiz menor para una casa pública que se juega la coherencia de una decisión tomada por motivos que no eran televisivos: mantener el vínculo con el Junior le permite conservar presencia, relación institucional con la UER y un producto de marca en la parrilla de otoño, sin renunciar a la línea que fijó. Es, en términos de gestión, la solución más limpia posible al problema que la propia cadena se creó. Que sea suficiente para quienes le exigieron el plante o para quienes lo criticaron es ya otra discusión, y llegará.

Lo que la cadena todavía no ha contado

El anuncio, como suele ocurrir con los movimientos delicados, se ha quedado deliberadamente corto. RTVE ha dicho que participa, dónde y cuándo, y ahí se ha detenido. No hay representante. No hay canción. No hay mecanismo de elección: no se ha aclarado si habrá casting abierto, designación directa o una gala de selección como en otras ediciones. Tampoco se ha explicado en qué canal se emitirá ni con qué despliegue, un detalle relevante para una casa que este otoño reordena buena parte de su oferta. La propia Corporación ha adelantado que dará a conocer la próxima semana nuevos detalles sobre la candidatura que representará a nuestro país.

Esa semana de espera no es casual y conviene leerla bien. Una cosa es confirmar la participación —un trámite ante la UER con fecha límite— y otra muy distinta presentar cara, nombre y canción, que es cuando el asunto vuelve a la conversación pública y, con ella, al debate sobre la retirada del festival grande. Anunciar primero lo administrativo y después lo mediático permite separar las dos noticias y evitar que la segunda arrastre a la primera. Para el espectador, la consecuencia práctica es simple: la semana que viene hay segunda entrega de esta historia, y esa sí traerá el nombre que llevará la bandera española a Malta.

El Junior, la puerta que RTVE nunca llegó a cerrar

Conviene recordar que el certamen infantil lleva años siendo para RTVE algo más que un compromiso de calendario, y que de ahí han salido carreras que después han seguido rodando en la televisión española. Sin ir más lejos, este mismo mes este periódico contó cómo una de las niñas salidas del Junior, Chloe DelaRosa, se convertía en Rocío Jurado para un rodaje en Chipiona. El festival funciona, en la práctica, como cantera y como escaparate: pocas cosas dan a la cadena pública tanta presencia internacional por tan poco dinero, y eso pesa en cualquier consejo de administración.

El movimiento encaja además en un otoño en el que la Corporación está colocando todas sus piezas a la vez. En las últimas semanas ha ido enseñando las cartas de su nueva temporada —biopics, debuts como presentador y formatos de leyendas—, ha puesto fecha y responsable a su sexto canal, que nace el 5 de noviembre, ha confirmado una edición de famosos de ‘The Floor’ con Chenoa y ha cerrado el casting de ‘Hasta el fin del mundo 2’. El 24 de octubre en Malta es una casilla más de ese tablero, y una que la cadena no estaba dispuesta a dejar vacía.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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