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Cultura

Almodóvar frente al espejo de su ‘Amarga Navidad’: «He perdido el pudor porque el futuro me debe encontrar ocupado»

Pedro Serrano González
4 min 277
Almodóvar frente al espejo de su 'Amarga Navidad': "He perdido el pudor porque el futuro me debe encontrar ocupado"

Desde el segundo piso de su productora El Deseo, en ese Madrid lateral que colinda con Las Ventas, Pedro Almodóvar sigue puliendo la realidad hasta convertirla en el brillo de un negativo. A pocos días del estreno de su vigésimo cuarta película, ‘Amarga Navidad‘ (20 de marzo), el cineasta manchego abre las puertas de su intimidad en una entrevista con ‘El País‘ que funciona como un inventario de sus fantasmas, sus obsesiones y su miedo al vacío. En esta nueva obra, que define como «hermana» de ‘Dolor y gloria’, Almodóvar se despoja de sus últimos secretos para narrar una historia de espejos donde la ficción es la única medicina contra el colapso.

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El despacho de Pedro Almodóvar es un ecosistema de su propia mitología: paredes turquesas, fotos con sus musas y faros cinematográficos como los carteles de Eva al desnudo. Allí, el director reconoce haber dormido mal, pero estar en un momento de fertilidad creativa casi febril. Su nueva película, ‘Amarga Navidad’, toma el nombre del bolero para articular un relato en dos tiempos que explora la porosidad entre lo vivido y lo filmado.

El laberinto de la autoficción: Elsa y Raúl

La trama de la película es un juego de cajas rusas. Por un lado, nos traslada al diciembre de 2004, con una Bárbara Lennie (Elsa) atrapada en el duelo y la sequía creativa. Por otro, saltamos al verano de 2026, donde Leonardo Sbaraglia interpreta a Raúl Rossetti, un director de éxito que, al borde de los 60, utiliza las vidas de quienes le rodean —sin su consentimiento— para escribir el guion de su vida.

Almodóvar frente al espejo de su 'Amarga Navidad': "He perdido el pudor porque el futuro me debe encontrar ocupado"

«Soy una persona pudorosa, pero he ido perdiendo el pudor en mis últimas películas», confiesa Pedro. En este filme, el reparto se completa con nombres de la talla de Victoria Luengo, Milena Smit, Aitana Sánchez-Gijón y un Quim Gutiérrez que encarna la lealtad silenciosa. Almodóvar admite que Raúl es su doble, pero también que la ficción es el único vehículo para no aburrir al público con su propia realidad.

Del ataque de pánico al refugio de la infancia

El origen de este guion se remonta a un cuento de 2003, año en el que Almodóvar sufrió su primer ataque de pánico. «Sentí de manera brutal que iba a colapsar, que me moría», relata. Aquella crisis física coincidió con un giro hacia la memoria: el momento en que dejó de mirar solo hacia adelante para excavar en su pasado.

De esa excavación salieron dos verdades:

  1. La sombra: El trauma de la educación religiosa y los abusos en los salesianos que plasmó en La mala educación.
  2. La luz: La alegría de los patios manchegos, el universo femenino de su madre y las vecinas de Madrigalejo (Cáceres), donde Pedro aprendió que «la realidad necesita de la ficción para ser más vivible».

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Almodóvar frente al espejo de su 'Amarga Navidad': "He perdido el pudor porque el futuro me debe encontrar ocupado"

Uno de los puntos más jugosos de ‘Amarga Navidad’ es la autocrítica. En una secuencia clave, el personaje de Mónica (Sánchez-Gijón) reprocha a Rossetti que lleve años repitiéndose y explotando el duelo de su madre para hacer cine. Almodóvar se ríe de sus propios detractores: «Me divertía la idea de meterme conmigo mismo.

Almodóvar frente al espejo de su 'Amarga Navidad': "He perdido el pudor porque el futuro me debe encontrar ocupado"

Si una idea vale la pena, entra en la película, incluso si va contra mí».

Sin embargo, el director marca sus límites éticos. Recuerda cómo su amiga íntima se enfadó tras verse reflejada en el personaje de Candela en Mujeres al borde de un ataque de nervios. «Claro que te planteas si tenías derecho a contar eso, porque si no fueras consciente, serías un psicópata. El límite es no hacer daño a nadie», sentencia.

Un presente oscuro y una resistencia optimista

A sus 75 años, Almodóvar no oculta su preocupación por el clima político de 2026. Le inquieta el ascenso de las ultraderechas y la violencia que creía desterrada de Europa. «Me resulta insoportable ponerme el telediario», admite. Aun así, se aferra al trabajo diario como una forma de resistencia y de ahuyentar el miedo a la finitud.

Como la Chavela Vargas tardía que «decía» las canciones más que cantarlas, el cine de Pedro es hoy más crudo, más directo y más hondo. ‘Amarga Navidad’ promete ser el testamento de un hombre que decidió que, entre vivir y morir, siempre elegiría rodar.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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