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Cultura

Mónica Naranjo reivindica el rechazo que sufrió en España al inicio de su carrera: «Fue una bendición»

Pedro Serrano González
6 min 34
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Mónica Naranjo ha repasado, en una entrevista con motivo del lanzamiento de su nuevo sencillo Puzzles, el momento que marcó el arranque de su carrera: el rechazo que sufrió en la industria musical española a mediados de los noventa. Lejos de vivirlo como una herida, la cantante lo reivindica hoy como el origen de todo lo que ha construido después, mientras recorre España con su Greatest Hits Tour, la gira con la que celebra tres décadas sobre los escenarios.

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Cuando España no supo qué hacer con ella

Hubo una época en la que la industria musical española no supo cómo clasificar a Mónica Naranjo. Era, según recuerda ella misma, excesivamente intensa para el pop convencional, demasiado volcánica para la radiofórmula del momento y demasiado autónoma como para aceptar sin más ciertos consejos que se le daban desde dentro. Mientras su proyecto generaba poco interés doméstico, tomó una decisión que resultaría transformadora: emigrar a México. Aquella aparente derrota se ha convertido, vista desde hoy, en una de las mejores noticias de su carrera. «Eso fue una bendición», dice ahora. «Lo mejor que me pudo pasar en la vida. El tener esa ancla vital ha sido imprescindible para construir todo lo que he hecho en la vida. Del camino angosto es de lo que más se aprende en la vida».

México la acogió cuando España desconocía todavía su existencia. Canciones como «Sola» y «El amor coloca» comenzaron a resonar allí, lo que le permitió regresar a su país como una estrella ya establecida al otro lado del océano. Palabra de mujer (1997) se convirtió entonces en uno de los grandes fenómenos del Pop español de los noventa, generando éxitos que hoy siguen sonando como «Desátame» y «Pantera en libertad«. Fue el momento en el que España, la misma industria que no había sabido qué hacer con ella años antes, terminó por rendirse a una artista que había tenido que salir del país para poder volver por la puerta grande.

Treinta años sin repetir la fórmula que le funcionó

A diferencia de otros artistas que una vez encuentran una fórmula de éxito tienden a repetirla de forma indefinida, Mónica Naranjo optó por un camino distinto. Minage (2000), un álbum tributo a Mina que en su día desconcertó a parte de la industria, se ha terminado reconociendo con los años como una obra de culto. Después llegarían discos que exploraban territorios muy diversos entre sí, como Chicas malas (2001), Tarántula (2008), 4.0 (2014), la ópera rock Lubna (2016) y Mimétika (2022). Vista en perspectiva, su trayectoria tiene algo de desafío permanente a las expectativas ajenas, y no porque nadie se lo pusiera fácil. «La canción rallada que más he tenido que escuchar en mi vida ha sido: ‘Te vas a dar una ostia…’. Bueno, pues aquí sigo», resume con ironía sobre quienes auguraron el fin de su carrera en más de una ocasión.

Ese recorrido de tres décadas es precisamente el que celebra ahora sobre los escenarios con su Greatest Hits Tour, la gira que la lleva por ciudades como Sevilla, Murcia, Málaga, Valencia, Madrid y Barcelona a modo de retrospectiva de toda su carrera. Ya en su parada en Bilbao quedó claro el momento de forma física que atraviesa la artista, capaz de sacarle partido incluso a un fallo técnico sobre el escenario. «A pesar de la responsabilidad que conllevan esas dos horas de espectáculo, a día de hoy lo disfruto más que antaño», asegura sobre esta nueva etapa de conciertos. No hay margen para la desgana en ninguna de las citas: «No, porque cuando salgo de casa ya me encamino muy focalizada hacia la siguiente fecha», zanja al ser preguntada por si contempla actuar alguna vez sin ganas.

«Puzzles», el sencillo que habla de aceptar sin resentimiento

El nuevo sencillo de la artista, Puzzles, aborda las relaciones que dejan de encajar, pero lo hace desde la aceptación y no desde el resentimiento hacia la otra parte. «La madurez te vuelve más neutral y tolerante. Te das cuenta de que si el camino no se da como esperabas, simplemente hay que cambiar la dirección y fluir», explica sobre el mensaje de fondo de la canción, que conecta directamente con la forma en que hoy afronta los reveses de la vida, muy alejada de la intensidad con la que en su día vivía cualquier contratiempo.

Sobre las relaciones amorosas en general, más allá de lo que cuenta el propio tema, Mónica Naranjo reflexiona con la misma serenidad: «Tener pareja es uno de los grandes desafíos de la vida y hay que tratar de ceder, respetar, ayudarse, apoyarse y caminar juntos. Pero claro, eso debemos quererlo los dos y si eso no es así y uno empieza a evadir responsabilidades o a cambiar de rumbo el compromiso y la manera de vivir…, poco hay que hacer por mucho que insistamos, porque en una relación los que reman son dos».

La mujer detrás del personaje

El paso del tiempo también le ha servido para aprender a administrar su vida de una forma completamente distinta a como lo hacía al principio de su carrera. «En el pasado el personaje ocupaba mucho sitio porque no paraba ni un momento. En la actualidad, al llevar yo los tempos puedo decir que la persona abarca todo mi tiempo», explica sobre el equilibrio que ha conseguido entre la artista que sube a un escenario y la mujer que existe fuera de él. Preguntada por quién la conoce realmente sin focos ni maquillaje, responde de forma lacónica: «La familia y los amigos más íntimos», una respuesta que confirma que sigue siendo, como lo ha sido siempre, alguien que protege con celo su vida privada. «En la vida es tan importante estar conectada como desconectada», resume sobre esa necesidad de mantener espacios propios lejos del ruido mediático.

A lo largo de su carrera, la artista ha alternado periodos de alejamiento del foco con reapariciones sonadas, y hoy asegura: «Me siento una mujer más tranquila y armónica con todo lo que me rodea». Resulta paradójico que sea precisamente ella, quien durante años proyectó una intensidad desbordante sobre los escenarios y en cada entrevista, la que ahora reivindique la calma como su estado natural. Una artista que asegura haber llegado a un punto en el que «ya no necesita demostrar nada» a nadie, ni al público ni a la industria que en su día le dio la espalda. «Todo tiene que ver con lo que fui y lo que soy», cierra, contemplando su pasado sin nostalgia y su futuro sin ansiedad, con la sensación de haber encontrado, por fin, el lugar que le corresponde.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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