Leiva paró su concierto este sábado en Sonorama Ribera para rendir homenaje a Robe Iniesta, fallecido el pasado diciembre. En la noche de cierre de la 29ª edición del festival de Aranda de Duero, el cantante madrileño se quedó a solas con una guitarra en la que estaba escrito el nombre del extremeño y, tras pedir silencio al público, interpretó «El hombre pájaro», uno de los temas más queridos del repertorio de Extremoduro.
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«Desde ya pido perdón»: el momento del homenaje
Leiva llevaba su gira «Gigante» en marcha cuando decidió detener el show para el tributo. Antes de arrancar con la guitarra, se disculpó por adelantado ante el público: «Desde ya pido perdón», dijo, consciente de que enfrentarse a una canción tan personal y tan asociada a Robe podía no salirle perfecta. El cantante llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de versionar algún tema del extremeño, y fueron el propio Sonorama y la multitud congregada frente al escenario los que terminaron de decidirle a hacerlo esa noche. La interpretación, en un silencio casi total roto solo por su voz y la guitarra, se cerró con una larga ovación del público.
El @sonoramaribera es un festival diferente.@Leiva_Oficial es un músico diferente. Si los juntas pueden pasar cosas increíbles. Por ejemplo, esta barbaridad. El silencio de todo el público, miles, escuchando a Leiva cantándole a Robe Iniesta. pic.twitter.com/XvbJ5ph3AN
— Jordi Évole (@jordievole) August 9, 2026
El homenaje no se quedó en un único momento. Más adelante en el concierto, al interpretar «Caída libre«, Leiva volvió a acordarse de Robe y le dedicó la canción «allá donde esté». El resto del repertorio combinó temas de «Gigante» con clásicos de sus dos décadas largas de carrera, que el público de Aranda de Duero coreó de principio a fin tras el silencio del homenaje a Robe. El show terminó con «Como si fueras a morir mañana», con el que Leiva cerró su actuación tras el tributo a Robe.
«Caída libre», la canción que ya era de los dos
La huella de Robe en otros músicos no es nueva: Dani Martín ya había recurrido a su lírica meses antes, en un concierto en Londres. Pero que Leiva eligiera precisamente «Caída libre» para el segundo recuerdo a Robe no fue casual: esa canción ya era, literalmente, un dueto entre ambos. El tema forma parte de «Gigante», el sexto álbum de estudio de Leiva, publicado en abril de 2025, y en él la voz de Robe Iniesta aparece acompañando a Leiva en una pieza delicada e inquietante de guitarra y voz que retrata la reconstrucción interior de alguien que sabe que las piezas no acaban de encajar. Leiva compuso la canción, inspirada en un amigo que atravesaba una depresión profunda, cuando el disco ya estaba cerrado, y consiguió lo que muchos daban por imposible: que Robe, cada vez más selectivo con sus colaboraciones a esas alturas de su carrera, pusiera su voz sobre la de Leiva.
Aquella colaboración se publicó como tercer avance de «Gigante», varios meses antes de que Robe muriera en diciembre. Escucharla ahora, con Leiva cantándola solo sobre un escenario y dedicándosela «allá donde esté», convierte lo que ya era una canción sobre la fragilidad en un homenaje directo a la persona con la que la grabó. Es ese peso el que explica por qué el propio Leiva pidiera perdón de antemano antes de tocar «El hombre pájaro»: no se trataba solo de versionar a un músico que admiraba, sino de subirse a un escenario a cantarle a alguien con quien, meses antes, había compartido micrófono.
Una noche de cierre con La M.O.D.A. como protagonista
El homenaje de Leiva llegó en una noche que había arrancado con retraso: una tormenta obligó a aplazar el arranque del cartel unos veinte minutos, aunque sin que se registraran incidentes ni daños personales entre el público. Antes de Leiva fue el turno de La M.O.D.A., el septeto burgalés que abrió su actuación con una proyección en blanco y negro y repasó los éxitos acumulados en sus quince años de carrera ante una marea de unas 50.000 personas. Su vocalista, David, recordó en pleno concierto que su primer Sonorama lo tocaron ante apenas treinta espectadores, un contraste que el propio grupo subrayó como medida de lo que ha crecido el festival en año y medio de ediciones. La banda sumó a Marina y Teresa Iñesta como colaboradoras en algunos temas y cerró su actuación con canciones que desataron coreografías masivas entre el público.

Tras cuatro días de música, Sonorama se despidió de Aranda de Duero mirando ya hacia su 30ª edición, que se celebrará en 2027 y que tiene a Siloé como primera banda confirmada. Entre la fiesta coral de La M.O.D.A. y el anuncio de futuro, la imagen que se queda de esta noche de cierre en Aranda de Duero es la de Leiva, solo con su guitarra, pidiendo perdón antes de cantarle a un amigo que ya no está.
