La inauguración del Vega Members Club se ha visto empañada por una crisis de reputación sin precedentes que ha obligado a Iñigo Onieva, marido de Tamara Falcó, a tomar medidas drásticas en sus plataformas digitales. Tras unas polémicas declaraciones sobre la presencia de socios internacionales en su exclusivo local, el empresario madrileño se ha convertido en el centro de una diana mediática que cuestiona los valores de su nuevo proyecto, el cual cuenta con el apoyo de figuras como Cristiano Ronaldo.
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Un estreno marcado por el veto a la opinión pública
Lo que debía ser el gran triunfo profesional de Iñigo Onieva se ha transformado, en apenas tres días, en un incendio reputacional que ha carbonizado su estrategia de comunicación. El Vega Members Club abrió sus puertas con la pompa que se esperaba de un proyecto vinculado al entorno de Isabel Preysler, pero la narrativa cambió de forma abrupta cuando el diario El Mundo —fuente original de la entrevista que desató el caos— publicó las reflexiones del empresario sobre el perfil de sus futuros socios. La frase que prendió la mecha fue directa y carente de cualquier filtro diplomático: «No queremos que esto se convierta en el club de los latinoamericanos».
Esta afirmación se propagó con la velocidad de un rayo por las redes sociales, donde el público reaccionó de forma inmediata tachando al empresario de «clasista», «racista» y «xenófobo». Una internauta llegó a declarar tajantemente: «Me ha dado asco leer eso». Ante la imposibilidad de contener el flujo de negatividad y las críticas feroces, Onieva ha optado por una medida desesperada este viernes: ha bloqueado los comentarios en las redes sociales del club para evitar el ‘hate’ hasta que amaine la tormenta y proteger la imagen de su negocio.
La defensa del «equilibrio» frente a la acusación de racismo
Con la imagen del club seriamente dañada antes de cumplir su primera semana de vida, el yerno de Isabel Preysler ha buscado una vía de rectificación a través de otros medios. En declaraciones concedidas a Okdiario, Onieva ha intentado matizar sus palabras, asegurando que se produjo una malinterpretación de su mensaje original y que su intención no era menospreciar a ninguna comunidad.
El empresario ha sido muy específico en su nueva argumentación, explicando que su visión para el Vega Members Club se basa en la pluralidad. Según sus propias palabras a la citada fuente: «Queremos que haya un equilibrio entre la comunidad local y la internacional». Para intentar cerrar la brecha abierta, añadió: «No queremos que destaquen ni perfiles de una industria sobre otra, ni perfiles de una edad sobre otra, ni perfiles de una nacionalidad sobre otra. Ni el club de los financieros, ni el club de los artistas, ni el club de los señores mayores, ni el de los jóvenes, ni el club de los latinoamericanos, sino un club con una comunidad equilibrada a nivel generacional, de industrias y de nacionalidades».
VIPS, futbolistas y un refugio contra el conflicto
A pesar del ruido externo y el blindaje digital, el interior del club ha seguido funcionando como un imán para la «jet set». La inauguración contó con un desfile de rostros conocidos como la actriz Cristina Castaño, Mónica Pont, Enrique Solís, Carolina Herrera o Alonso Aznar. Incluso compañeros de Tamara Falcó en el programa El Hormiguero, como Pablo Motos y Juan del Val, acudieron a arropar al empresario.
Sin duda, el apoyo más mediático llegó este jueves con la visita de uno de sus socios más ilustres: Cristiano Ronaldo. El astro portugués, que se encuentra en Madrid recuperándose de una lesión, acudió al local para una «noche de amigos» sin Georgina Rodríguez. Esta estancia en la capital le ha permitido, además, alejar a su familia del conflicto armado que actualmente tiene lugar en los Emiratos Árabes. Sin embargo, ni la presencia de la mayor estrella del fútbol mundial ha servido para que Onieva sienta la confianza suficiente para reabrir los comentarios en sus perfiles sociales, manteniendo un muro de silencio ante una audiencia que sigue pidiendo explicaciones.
