Daniel Sancho estaría recibiendo cartas de amor en la prisión tailandesa en la que cumple cadena perpetua por el asesinato del cirujano colombiano Edwin Arrieta. Lo ha contado el escritor Joaquín Campos, que asegura además que una mujer española se presentó hace pocos días en el penal de Surat Thani para darle ánimos y se marchó sin verle, porque no figuraba en la lista de visitantes autorizados.
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Las cartas que entran en una celda de trece presos

La información llegó a Campos hace un par de días. «Recibimos la noticia hace un par de días de que parece que está recibiendo cartas de amor, algo que es posible en las cárceles en Tailandia. De hecho, es más fácil si están escritas en inglés, ya que las traducciones llegan pronto», explicó en El verano se mueve. Las misivas llegan de forma regular y las firman tanto hombres como mujeres que siguen el caso desde fuera y que no conocen personalmente a Daniel Sancho. Antes de llegar a sus manos pasan por el filtro del personal del penal, que las revisa una a una, en un centro que supera los 5.000 internos y donde el correo es una de las pocas vías de contacto que siguen abiertas, con las llamadas telefónicas suprimidas.
En esas cartas no solo hay declaraciones de amor: quienes escriben le trasladan admiración y apoyo moral, y algunos se ofrecen a ayudarle económicamente. El fenómeno tiene nombre clínico, hibristofilia, la atracción que sienten algunas personas por quien ha cometido actos delictivos o crímenes graves. «Pero dinero no puede recibir porque ya lo recibe de los padres y hay un límite semanal de unos 260 euros al cambio», precisó Campos. El hijo de Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo, de 32 años, comparte celda con otros trece prisioneros y se levanta a las cuatro de la mañana para rezar en sánscrito y cantar el himno nacional. El aseo se hace dentro de la celda. «Tienen una especie de piscina con la que se bañan con un cazo», contó su madre en ¡De Viernes!.
Una española llegó hasta la puerta del penal y no la dejaron pasar

El episodio más concreto de cuantos ha aportado Campos es el de una visita que nunca se produjo. «Pero lo que sí hemos sabido es que una mujer española intentó visitar a Daniel Sancho en la prisión de Surat Thani hace muy poquitos días. El problema es que ella no sabía que tienes que estar en una lista, donde la familia o la embajada te permitan estar. Ella, desesperada, iba a darle ánimos, pero no se le permitió acceder», aseguró el escritor. El sistema penitenciario tailandés no contempla el vis a vis, aunque sí admite visitas ordinarias salvo que el propio recluso las tenga restringidas. La identidad de esa mujer no ha trascendido y no se conoce ningún vínculo previo entre ella y el condenado.
Ese mismo listado ha permitido, en cambio, autorizar otra visita muy distinta. La abogada de la familia, Carmen Balfagón, confirmó en Fiesta que serán los amigos más íntimos del condenado quienes viajen al país asiático en las próximas semanas, con el hermano de Íñigo Onieva entre ellos, y que el centro penitenciario ya ha aprobado la petición. «Desgraciadamente para Daniel, los encuentros duran unos 20 minutos. Los amigos no hablan con él habitualmente. Solo uno habló con él por videollamada. A nosotros nos han restringido hasta las llamadas con Daniel», detalló la letrada. Campos sostiene que Rodolfo Sancho lleva dos años sin pisar Tailandia y lo planteó en voz alta —«si Daniel Sancho necesita el apoyo familiar, ¿por qué Rodolfo no va a verle?»—, sin que el actor haya respondido.
Una sentencia ya escrita que sigue sin fecha de lectura

Todo esto ocurre mientras la causa entra en su tramo decisivo. El Tribunal de Apelaciones de Phuket ya ha redactado la sentencia que resuelve los recursos y la remitió al Tribunal Provincial de Koh Samui, que es el que debe leerla en público. «Estamos a la espera de que el Tribunal Provincial de Koh Samui proceda a la lectura, pero no hay fecha. Tenemos conocimiento de que el Tribunal de Phuket envió la sentencia desde hace 10 días», detalló el abogado Marcos García Montes. El fallo responde a dos peticiones opuestas: la familia de Edwin Arrieta reclama que el castigo se eleve a la pena capital y la defensa pide un nuevo juicio con nuevos testigos y pruebas. Ninguna de las partes conoce todavía el contenido del texto.

La cadena perpetua se la impuso el tribunal de primera instancia al declararle culpable del asesinato premeditado de Edwin Arrieta en agosto de 2023, en la isla de Phangan. Desde entonces el caso ha ido a cuentagotas: contamos cómo esa resolución viajaba por correo postal entre dos islas del sur del país sin fecha para su lectura y también el viaje de tres de sus amigos coincidiendo con el tercer aniversario del crimen. Si la apelación no le da la razón, a la defensa le quedará una instancia más antes de que la condena sea firme, y solo entonces podrá pedir el traslado a una cárcel española. Hasta ese día, lo que entra en esa celda son cartas de desconocidos.
