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Muere Delfín Amaya, la voz de «Vete» y medio siglo de rumba catalana: su familia no se pronuncia y ni siquiera hay una fecha única del fallecimiento

Pedro Serrano González
5 min 110
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Delfín Amaya, voz y guitarra de Los Amaya, ha muerto en Barcelona a los 74 años. El músico falleció a principios de esta semana, sus restos fueron velados por familiares y allegados en el Tanatorio Sancho de Ávila, en el barrio de Poblenou, y la noticia se ha conocido este miércoles. Ningún miembro de su familia se ha pronunciado y las causas de la muerte siguen sin hacerse públicas.

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Una despedida en Poblenou, sin causa conocida y con dos fechas distintas

Lo que rodea a la muerte de Delfín Amaya tiene tres huecos que hoy siguen sin llenar. El primero es la fecha: mientras unas informaciones sitúan el fallecimiento el domingo 16, otras lo fijan el lunes 17, y no hay de momento una versión única. El segundo es la causa, que se desconoce por completo. Y el tercero es el silencio de los suyos: ningún miembro de la familia ha querido pronunciarse, un gesto que apunta a que prefieren llevar el duelo en la intimidad. Lo único cerrado es dónde se le despidió: el Tanatorio Sancho de Ávila, en Poblenou, adonde acudieron familiares y amigos.

El vacío que deja el silencio familiar lo han llenado sus seguidores, que llevan desde que se supo escribiendo en redes sociales. «La rumba se queda más sola sin Delfín Amaya». «Nos ha dejado uno de los grandes guitarristas de la rumba catalana». «Una parte de los años 70 y 80 se han ido con él» o «A mí de pequeño me gustaba mucho su voz tan fina y con sus gafas enormes» son algunos de los mensajes que se repiten. Formaba dúo con su hermano José, con quien montó el grupo y con quien firmó absolutamente todo lo que vino después; los dos estaban emparentados con la bailaora Carmen Amaya, de manera que el apellido ya venía cargado antes de que ellos empezaran a grabar.

La guitarra eléctrica en la rumba, y una canción que volvió en 2021

Lo que deja Delfín Amaya es un repertorio que en España no necesita presentación: Caramelos, Vete, ¡Qué mala suerte la mía!, Mujer o Amor, amor son canciones que han sonado durante cincuenta años en verbenas, bodas y fiestas mayores sin que mucha gente supiera a quién estaba escuchando. Su aportación no fue solo de repertorio, sino de sonido: a Los Amaya se les atribuye haber metido la guitarra eléctrica en la rumba, en unos años en los que compartían espacios con figuras como El Pescaílla o Gato Pérez. Fueron de los que empujaron el género hacia el pop en vez de dejarlo encerrado en lo flamenco.

Esa decisión es la que explica que sus canciones hayan envejecido tan bien, y la prueba más reciente llegó en 2021, cuando C. Tangana sampleó Vete en Yate y devolvió la voz de Delfín Amaya a una generación que no había nacido cuando se grabó. Caramelos, por su parte, hace décadas que dejó de pertenecer al grupo para convertirse en himno de fiesta de pueblo. Ese es el tamaño real de lo que se pierde con él: no un éxito puntual, sino dos canciones instaladas en la memoria colectiva de un país entero, cantadas por gente que en muchos casos no sabría reconocerlo por la calle.

De Oviedo al Raval y de ahí a la clausura del 92

Había nacido en Oviedo en 1952 y se trasladó siendo muy pequeño con sus padres y sus hermanos a Barcelona, donde creció y dio sus primeros pasos en la música en el barrio del Raval. Con su hermano montó Los Amaya y su combo gitano a finales de los sesenta y publicó el primer disco en 1969, un repertorio de acento flamenco. El salto al gran público llegó en 1971 con Caramelos, el mismo año en que lanzaron Ya la pagarás. En 1978 ficharon por RCA y empezaron su etapa más fértil con el productor Tony Ronald, de la que salieron Vete, La inyección, Amor, amor o Decirle a ella que vuelva.

El reconocimiento definitivo llegó en 1992, cuando participaron en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona compartiendo escenario con Peret y Los Manolos; de aquella noche salió el disco Rumbas de clausura, con Gitana hechicera, Soy la rumba, Una lágrima, Borriquito o No se pué aguantar. Después fueron alejándose de los escenarios hasta que en 2013 reaparecieron con Vuelven… Los Amaya, catorce de sus grandes éxitos reinterpretados con voces de la casa como Antonio Carmona, Rosario Flores, El Arrebato, La Pegatina, India Martínez o El Canijo de Jerez. Fue su despedida discográfica, más de cuarenta años después de empezar.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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