Terelu Campos ha puesto al día el estado de su hermana, Carmen Borrego, y su relato deja un detalle que no se conocía: la caída ocurrió por la mañana y la colaboradora siguió con su plan del día antes de pasar por el hospital. «Ha sido una caída tonta que ha tropezado con su hijo de una manera más tonta y por no abrirse la cabeza puso la mano. Menos mal que ha sido la mano izquierda», ha explicado. La inmovilización está fijada en cinco semanas, aunque hay una fecha antes en el calendario: en unos diez días podrían retirarle la escayola y sustituirla por otra cosa.
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La caída fue por la mañana y ella se fue al centro comercial
El orden de los acontecimientos lo ha contado la propia Terelu Campos al atender a la prensa, y desmonta la idea de que su hermana saliera disparada hacia urgencias. «Nada, pero de hecho pasó por la mañana, ella se fue a un centro comercial, fue a comer y yo le dije: “Mira, antes de irte a casa, por favor vete al hospital, que te miren y tal”», ha relatado. Es decir, que entre el tropiezo con el equipaje de su hijo José María Almoguera y la visita al hospital pasaron varias horas en las que Carmen Borrego hizo vida normal, con la mano ya rota y sin saberlo. Fue el consejo de su hermana el que la llevó a que la viera un médico antes de terminar la jornada.

La confirmación llegó desde el propio centro hospitalario y por el móvil. «Entonces, estando en el hospital, ya me llama a mí, me escribe y me manda una foto con el brazo escayolado, me manda un WhatsApp», ha añadido Terelu Campos, que ha rebajado la gravedad del percance en cada respuesta. La versión de la hermana coincide en lo esencial con la que dio la accidentada, que atribuyó la fractura al reflejo de poner la mano para no golpearse la cabeza, y añade el matiz de que el golpe no la frenó en todo el día. El resultado, en cualquier caso, es el mismo: brazo izquierdo escayolado en pleno mes de descanso en Málaga.
Cinco semanas de escayola, con una revisión a los diez días

El plazo que manejan en la familia es el que le trasladaron los médicos, y tiene dos escalones. La inmovilización podría prolongarse unas cinco semanas, pero existe la posibilidad de que en unos diez días le retiren la escayola y se la cambien por otra cosa, según ha explicado Terelu Campos. Ese matiz es la novedad respecto a lo que se sabía, porque hasta ahora se había hablado de cinco semanas cerradas, el plazo que la propia colaboradora dio al explicar su recuperación. La lesión, una fractura en un hueso de la mano izquierda, no afecta a su mano dominante, algo que las dos hermanas han repetido para quitarle hierro al percance.

El percance ocurrió el jueves en Málaga, mientras Carmen Borrego ayudaba a preparar el equipaje de su hijo antes de que él regresara a Madrid, y ella misma lo contó en directo al día siguiente, con la mano ya inmovilizada y los dedos hinchados y morados. Entonces habló de cinco semanas sin poder valerse de la izquierda y bromeó con que le tocaría estar todo el mes sin cocinar. Lo que aporta ahora su hermana es el antes y el después de aquella llamada: las horas que pasaron entre la caída y el hospital, y la posibilidad de que el vendaje rígido dure bastante menos de lo anunciado.
Y de fondo, el parto de Alejandra Rubio
La lesión de su hermana no es lo único que tiene a Terelu Campos pendiente del teléfono estos días. La presentadora ha reconocido que está viviendo con los nervios a flor de piel la recta final del embarazo de su hija, Alejandra Rubio, cuya niña está a punto de llegar. «Yo, atacá, de los nervios, pero bueno esperemos que la bebé espere todavía unos días para nacer, es bueno para ella. Entonces, rezando de que pueda esperar unos días todavía», ha dicho. La petición tiene una razón médica: cuantos más días aguante el embarazo, mejor para la pequeña.
Queda así un mes de agosto con la familia repartida entre Málaga y Madrid y pendiente de dos relojes a la vez, el de la escayola y el del parto. No ha sido un verano tranquilo para las dos hermanas, que arrancaron el mes con una entrevista conjunta a la que una repetición de archivo acabó ganándole en cuota, y que llevaban semanas sin coincidir en una noticia que no tuviera que ver con la venta de la casa familiar. Esta vez lo que las une es un tropiezo con una maleta y una nieta que viene de camino.
