Carolina Sobe ha contado en el Instagram de Vibras en Corte que Julia Janeiro no está pasándolo mal con la guerra que mantiene contra Belén Esteban, sino todo lo contrario, y ha puesto fecha a lo que queda por salir: la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario soltará el resto cuando termine el contrato que la ata a Antena 3.
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«Julia no se ha visto en una feria con tantas luces!!!! Está encantada de conocerse. Juls cuando termine el contrato con Antena 3 va a entrar a saco con todo», escribió Carolina Sobe. La joven, de 23 años, no ha respondido a esa lectura, ni nadie de su familia. El compromiso al que alude es su participación en La Caja Amarilla, el concurso con famosos de Antena 3 por el que ya ha ido concediendo entrevistas en exclusiva; ni ella ni la cadena han dicho cuándo termina.

Dos versiones enfrentadas sobre la misma joven, en la misma mesa

La víspera, en De lunes a viernes, el periodista José Antonio León defendió a la joven por el camino contrario. Contó que vivió de cerca el enfrentamiento de sus padres, que vio cómo su madre sufría y cómo pasó por momentos malos y delicados, y remató que «la niña era muy consciente de todo eso y la niña no puede separarse de ese dolor que siente por ver mal a su madre». Por su parte Gema Fernández sostuvo que los comentarios de la joven habían pillado por sorpresa a todo el mundo, empezando por sus propios padres, y que desde ese momento se le está advirtiendo de que tenga cuidado, porque gestionar la prensa del corazón es muy difícil. Karmele Marchante fue la menos conciliadora de la tarde: que la guerra ya ha empezado y no se va a parar, y que como mucho puede haber un momento de tregua.
En el mismo debate Lydia lozano sostuvo justo lo que ahora firma Carolina Sobe: que la joven no está dolida. «Esa niña yo no la veo dolida, la veo cómo habla», se replicó allí, antes de rematar que lo que quiere es ser una superestrella y que para conseguirlo ha cogido «al lazo» a Belén Esteban. En esa misma línea se defendió que la joven se equivocó entrando en el asunto y que debería haberse mantenido siempre al margen. Dos tesis incompatibles sobre la misma persona en veinticuatro horas, y ninguna desmentida por la protagonista.
El dinero que hay detrás del consejo de dar un paso atrás
El consejo de frenar no se explicó en televisión como prudencia, sino como operación de mercado. Karmele sostuvo que se le recomienda ir hacia atrás precisamente porque el silencio engorda lo que le puedan pagar por una entrevista mientras Belén Esteban sigue callada, y que la colaboradora no dice nada porque sabe que su silencio vale dinero.

El debate llegó más lejos y entró en el historial económico de la familia. Se defendió allí que María José Campanario y Jesulín de Ubrique ganaron mucho dinero en la otra cadena haciendo lo mismo que hace hoy Belén Esteban, aunque no vendiendo vida privada, y que fueron al rebufo de ella: cuando la colaboradora volvía a primera línea, ellos hacían portada. Frente a eso se recordó que el matrimonio no participó en el escarnio que se hacía tarde tras tarde. La frase más dura de todo el bloque —«la Campanario sin Belén no es nadie»— se repitió dos veces en el mismo tramo, y nadie de la familia la ha contestado.
El entorno pide calma y ella no la está dando
Ese aviso lleva días circulando por otros platós con las mismas palabras. Terelu Campos explicó que «se le ha recomendado a Juls que dé unos pasitos atrás, que sea amable y simpática con la prensa y que no entre en conflictos», y aclaró que nadie la obliga a nada. Según ese mismo relato, sus padres tampoco están cómodos con la situación y le habrían pedido que se relaje.
La guerra arrancó con un mensaje en el que Belén Esteban felicitaba a su hija y añadía que ella no es una nepo baby, «otras sí», y siguió con la respuesta de la joven, que la llamó «meme televisivo». Desde entonces ha ido alcanzando a todo el apellido: su tío se desmarcó del asunto y esta misma semana su nombre apareció en las quinielas de un reality de la cadena en la que trabaja la colaboradora. La propia Juls Janeiro ya avisó de que no retira nada cuando zanjó con un «ni me arrepiento» que en casa están orgullosos, mientras desde otro plató se contaba que sus padres estaban disgustados por volver al foco.
