Olga Moreno y Agustín Etienne han vuelto. La empresaria y el representante han cenado juntos en un japonés de Madrid y lo han contado ellos mismos sin querer contarlo: la sevillana subió a sus historias de Instagram la foto de la mesa y etiquetó en ella a Etienne; minutos después, él publicó en su perfil esa misma fotografía, con la misma canción de fondo y las mismas etiquetas. Ninguno de los dos lo ha declarado públicamente.
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Ella lo etiqueta, él replica la foto
Olga Moreno publica primero, pasadas las nueve y media de la noche: una imagen de la mesa tomada desde arriba con dos etiquetas encima, la del restaurante y la de él.

Con menos de media hora de diferencia, la cuenta de Etienne saca esa misma imagen, la misma pista musical y las mismas etiquetas. Las dos cuentas están verificadas y en ninguna de las dos hay foto de pareja ni posado.

Los dos trabajan con sus perfiles: ella maneja una cuenta con la que sostiene buena parte de su negocio de moda, y él se dedica precisamente a administrar la exposición pública de otros. Su agencia gestiona apariciones, exclusivas y contratos de televisión.
En la fotografía hay una mesa puesta para dos. Mantel blanco y, encima, una fuente alargada de cerámica con varias piezas de sushi —una de atún rojo, otra rematada con una flor comestible—, una tabla de madera con un plato cubierto de huevas rojas y salsa oscura, un cuenco de soja y una copa de vino blanco. Y dos platos con sus palillos, uno a cada lado de la mesa.
Un viaje de Málaga a Madrid para una mesa para dos

El restaurante que ellos mismos identifican es un japonés de Majadahonda, un municipio del noroeste de la Comunidad de Madrid. El local sirve cenas de ocho a once de la noche. Moreno vive en Málaga desde su separación de Antonio David Flores: allí tiene su casa, allí está su hija Lola y allí tuvo su tienda de ropa. Etienne vive y trabaja en la capital, porque su oficio consiste en estar donde están las cadenas, las productoras y los clientes a los que representa.
Para sentarse en esa mesa alguien ha tenido que subir, y quien vive a más de quinientos kilómetros del local es ella. Durante los últimos meses los dos han hecho su vida por separado: la sevillana instalada en el sur, rodeada de su familia y de su círculo de amigas, apartada de los platós desde su marcha de Mediaset; él en Madrid, con la agencia funcionando. El vínculo laboral, en cambio, nunca llegó a deshacerse, porque Moreno siguió figurando en la cartera de clientes de la agencia del representante mientras el contacto personal estaba roto.
La ruptura que contamos nosotros
La ruptura de la pareja la adelantó este periódico en exclusiva el pasado mes de junio, cuando el contacto entre los dos era ya nulo y la convivencia estaba liquidada. Aquella pieza contaba también la trama de su desaparición de la televisión: las lágrimas en directo que no supo explicar y la entrevista para De Viernes que nunca acabó de sentarla ante las cámaras.
La relación arrancó en el verano de 2022 y desde entonces encadena crisis y reconciliaciones. La última fue el posado de la mano con el que sellaron las paces en el 30 cumpleaños de Gloria Camila, en febrero. Este verano ella reaparecía pegada a Rocío Flores presumiendo del vínculo con los hijos de su exmarido. La etiqueta de anoche rompe esa racha.
