Gavi ha decidido que parte del dinero que gana en el FC Barcelona se quede en el sitio donde empezó todo. El centrocampista ha destinado 1,3 millones de euros de su propio patrimonio a levantar un complejo de 150 apartamentos dobles en Los Palacios y Villafranca, el municipio sevillano en el que se crió, para dar techo estable a unas 300 personas sin hogar o en situación de vulnerabilidad.
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Ciento cincuenta apartamentos que no van a devolverle un euro

La aportación de Gavi, cuyo nombre real es Pablo Martín Páez Gavira, va íntegra a la construcción de un complejo residencial en su localidad natal, según la información publicada. El planteamiento contempla 150 apartamentos dobles, es decir, plazas pensadas para alojar a dos personas cada una, lo que eleva la capacidad final del conjunto hasta las 300. El destinatario está delimitado y no es genérico: vecinos que hoy no disponen de recursos suficientes para acceder a una vivienda por sus propios medios, ya estén directamente en la calle o atravesando una situación de especial dificultad económica. La cantidad que pone Gavi, 1,3 millones de euros, equivale a algo más de un millón y medio de dólares y sale de su bolsillo, no de una campaña de captación ni de una recaudación colectiva.
El matiz que separa esta operación de otras que firman deportistas en su tierra es que aquí no hay retorno previsto para Gavi. No se trata de un proyecto inmobiliario ni de una inversión con fines especulativos, sino de una aportación cuyo objetivo declarado es crear alojamiento estable y mantenerlo como tal. Nadie compra sobre plano, nadie revende y el complejo no está concebido para generar plusvalías. En un municipio de la provincia de Sevilla, donde el acceso a la vivienda arrastra los mismos problemas que en el resto del país pero con menos músculo institucional para resolverlos, las 300 plazas de alojamiento estable que financia Gavi no son una cifra simbólica: son una intervención de tamaño comparable al de un plan público de vivienda de escala local.
El futbolista habla de noches de invierno sin techo
«He visto a demasiadas personas luchar para sobrevivir durante las frías noches de invierno sin tener un techo seguro donde refugiarse. Siempre he creído que tengo la responsabilidad de actuar cuando tengo la oportunidad de marcar una diferencia», explicó el centrocampista. Es la misma preocupación que ha expresado en distintas ocasiones sobre quienes atraviesan situaciones de dificultad en su municipio, y ahora se traduce en obra. Ni el jugador ni el consistorio han detallado por el momento el calendario de construcción, la ubicación exacta de las parcelas ni la entidad que se encargará de adjudicar las plazas una vez terminadas, extremos que tampoco figuran en la información publicada hasta ahora.

El alcalde de Los Palacios, Juan Manuel Valle, se ha referido recientemente a la relación del futbolista con el pueblo en términos muy poco protocolarios. «Nos llena de orgullo. Cuando lo conoces personalmente y sabes cómo es, la alegría es doble. Gavi conserva una humildad y sencillez sobrecogedora. No se le ha subido la fama en absoluto», aseguró el regidor. El vínculo se ha mantenido intacto desde que el jugador se marchó siendo un niño, y este verano tuvo su escenificación más vistosa: tras proclamarse campeón del mundo con España, fue recibido en su localidad natal junto a Fabián Ruiz, también de Los Palacios y hoy en el Paris Saint-Germain. Los dos recibieron su peso en tomates, la tradición con la que el municipio homenajea a los suyos.
Del bar de su padre y la lavandería del Betis a La Masía
La noticia ha corrido por las redes sociales con un tono unánime de elogio y ha saltado a la prensa internacional justo cuando el jugador, de 22 años, encara su sexta temporada en el primer equipo azulgrana. Favorito de Hansi Flick, recuperó la titularidad en el tramo final del curso pasado. La donación llega en vísperas del arranque de la competición, sin que el futbolista la haya convertido en un acto público y apenas dos semanas después de que se tiñera el pelo de rosa fucsia para cumplir la promesa que había hecho en la concentración si España ganaba el Mundial, el mismo día de su cumpleaños.
El pueblo al que devuelve el dinero es el de su primera infancia. Su padre trabajó de camarero hasta que montó su propio local, que acabó siendo el punto de reunión de la familia, y su madre, Gema, estuvo empleada en la lavandería del Betis, de modo que el niño creció entre futbolistas antes de serlo. Con nueve años empezó a jugar en las categorías inferiores del club verdiblanco y con diez entró en La Masía, después de pedirles a sus padres cruzar el país él solo. «Era muy competitivo, nunca estaba contento con las notas que sacaba y siempre quería más», recordaba una de sus profesoras. «Gracias a los míos, mi familia, amigos, y todo el trabajo y sacrificio hecho para llegar hasta aquí, hoy puedo decir que ha valido la pena y volvería a pasar por todo y más», escribió el futbolista en sus redes.
