La familia de Fernando Ónega ha querido agradecer públicamente la inmensa corriente de afecto recibida tras el fallecimiento del periodista en Madrid. Sonsoles, Cristina y Fernando Ónega han destacado el legado de generosidad de su progenitor en una jornada donde figuras como la reina Letizia o Pedro Sánchez han acudido a la capilla ardiente.
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La Casa de Galicia en Madrid se ha convertido este miércoles en el epicentro de un homenaje unánime a la figura de Fernando Ónega. El veterano periodista, cuya voz fue determinante para entender la Transición española, ha dejado un vacío profundo tras su muerte a los 78 años. Durante toda la mañana, una marea de personalidades ha desfilado por la capilla ardiente para arropar a sus hijos, quienes, pese al dolor, han sacado fuerzas para compartir unas palabras de gratitud ante el reconocimiento nacional a la trayectoria de su padre.
Sonsoles Ónega, visiblemente emocionada, ha reconocido sentirse «conmovida por el cariño inmenso» que está recibiendo la familia. La presentadora ha subrayado que este apoyo masivo les ha permitido ser plenamente conscientes de la huella que su progenitor dejó no solo en sus oyentes y lectores, sino en sus propios colegas: «Nos habéis hecho sentir muy orgullosos de nuestro padre, que fue también un poco padre de esta profesión», afirmaba con la voz quebrada.
Gratitud médica y un legado de escucha
Junto a ella, sus hermanos Cristina y Fernando han querido poner en valor el trato humano recibido en los últimos momentos del comunicador. Cristina Ónega ha hecho una mención especial al personal del Hospital Ramón y Cajal, agradeciendo profundamente «cómo le han cuidado y cómo nos han cuidado» durante su estancia hospitalaria. Un gesto de reconocimiento a la sanidad pública que el propio Fernando siempre defendió en sus crónicas.
Antes de retomar la intimidad del velatorio, Sonsoles ha querido rescatar la esencia humana que definía al periodista más allá de los titulares. Ha recordado a su padre como un hombre que, pese a las prisas de las redacciones, «siempre tenía al menos un minuto para escuchar a sus compañeros y una muestra de cariño para quien tuviera al lado». Con el deseo firme de «continuar su legado» de rigor y cercanía, los hijos de Ónega han despedido a un hombre que, hasta el último día, fue el mejor ejemplo de que el periodismo es, ante todo, una cuestión de humanidad.
Poder institucional en el último adiós
La relevancia de Fernando Ónega ha quedado patente con la llegada de las más altas instituciones del Estado. Además de la presencia de la reina Letizia, que ha querido estar presente a título personal y profesional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el expresidente Mariano Rajoy han acudido para dar su último adiós. La clase política ha coincidido en señalar la capacidad de Ónega para tender puentes y su papel como cronista fundamental de la democracia española, una labor que hoy sus tres hijos se proponen honrar manteniendo viva su memoria.
