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Blanca Romero despide a su padre, el empresario Rafael Romero, muerto este domingo en Gijón a sus 81 años

Pedro Serrano González
4 min 36
blanca romero padre

Blanca Romero afronta este domingo uno de los golpes más duros de su vida. Su padre, Rafael Romero, ha muerto en Gijón (Asturias) a los 81 años, después de varios meses de delicada salud que se agravaron tras su ingreso hospitalario el pasado mes de octubre, según ha informado la revista HOLA en la tarde de este domingo.

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Un adiós en la más estricta intimidad

La familia ha instalado ya la capilla ardiente en el Tanatorio Gijón-Cabueñes, donde se están celebrando tanto el velatorio como la posterior incineración de los restos mortales de Rafael Romero a lo largo de este mismo domingo. Según ha detallado HOLA, el empresario recibirá su último adiós «en la más estricta intimidad», sin actos públicos ni presencia mediática, una decisión que la familia ha querido mantener pese a la notoriedad de su hija mayor, la actriz y modelo Blanca Romero.

Rafael Romero estaba casado con Blanca Aurora Ezama, natural de Gijón, y deja tres hijos: Blanca, Tatiana y Alejandro. Era además abuelo de tres nietos: Álvaro, Martín y Lucía Romero, esta última modelo como su madre y fruto del matrimonio de Blanca Romero con el diestro Cayetano Rivera Ordóñez. La noticia de su fallecimiento ha corrido este domingo entre el entorno profesional de la actriz, que en las últimas horas ha recibido numerosas muestras de cariño en redes sociales, aunque de momento no se ha pronunciado públicamente sobre la pérdida.

Los meses de angustia por su salud

El deterioro de Rafael Romero no fue una sorpresa para quienes seguían de cerca a su hija. Blanca Romero ya había hablado abiertamente de la delicada situación de su padre el pasado mes de noviembre, cuando concedió una entrevista a La Razón en plena participación en Bailando con las estrellas. En aquella conversación, la actriz relató un episodio límite durante uno de los ingresos de su padre: «Le iban a sondar porque dudaban de si podía tragar y de repente se comió un yogur. Resucitó», explicó entonces, visiblemente aliviada por la reacción de su padre.

Blanca Romero y su padre en foto de archivo.

Blanca Romero reconoció también el efecto que las visitas al hospital tenían sobre su propio estado de ánimo. «Me curó el corazón», llegó a decir sobre el reencuentro con su padre, al tiempo que defendía la importancia de mantener el optimismo en los procesos de enfermedad: «Hay que sonreír, intentar ser persona vitamina. La energía, la fuerza y la alegría curan muchísimo». La actriz aprovechó incluso la entrevista para criticar las condiciones de los hospitales españoles, donde lamentó que los pacientes deban pagar por ver la televisión durante su ingreso.

Rafael Romero llegó a experimentar entonces una notable mejoría anímica tras la visita de uno de sus nietos durante aquel ingreso, un gesto que Blanca Romero recordó como determinante para su recuperación puntual. La experiencia, según relató la propia actriz, la llevó incluso a plantearse retomar las visitas a niños hospitalizados, una actividad solidaria que ya había realizado años atrás y a la que quiso volver tras comprobar, de primera mano, el efecto que la compañía tenía sobre un paciente en una situación tan delicada como la que atravesaba su padre.

Del ruedo al Gran Hotel Jovellanos que hoy es geriátrico

El padre de Blanca Romero era, según ha explicado HOLA, muy conocido en Gijón por su doble faceta: su pasado en el mundo de los toros y su posterior carrera en el sector de la construcción, en la que destacó especialmente por levantar el Gran Hotel Jovellanos, en Porceyo. Aquel establecimiento, uno de los más reputados de la zona durante años, es hoy el Centro Intergeneracional Jovellanos, la residencia geriátrica en la que se ha reconvertido desde hace más de una década, según ha precisado también la revista.

Precisamente en el Gran Hotel Jovellanos se celebró, el 26 de octubre de 2001, el convite de la boda de Blanca Romero con el diestro Cayetano Rivera Ordóñez. Fue en aquellos años cuando Rafael Romero, antes torero él mismo bajo el apodo de «Romerito» en plazas de Valencia y Andalucía, llegó a ejercer de mentor de un jovencísimo Cayetano Rivera en sus primeros pasos con el capote: un vínculo taurino previo al parentesco que después uniría a ambas familias, y del que nació Lucía Romero, la nieta modelo que hoy despide a su abuelo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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