La gala de este jueves en la casa de Tres Cantos ha culminado con una resolución que ha dejado a más de uno con la boca abierta. Tras las salvaciones de Sandra Barrios y Cristina Piaget, el duelo final entre Antonio Canales y Sonia Madoc se ha saldado con la expulsión definitiva de la cantante. Sin embargo, el verdadero foco de la noche no ha estado solo en la salida de Sonia, sino en la cara de absoluta incredulidad de Belén Rodríguez, quien ve cómo su supuesto «poder» en el concurso se desmorona por completo ante la soberanía de la audiencia.
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La tensión se palpaba en el ambiente de ‘GH DÚO‘ cuando Jorge Javier Vázquez pronunciaba el nombre del expulsado. Después de que Sandra Barrios y Cristina Piaget lograran el favor del público y regresaran a la convivencia, el destino de la noche quedaba en manos de un cara a cara entre Sonia Madoc y Antonio Canales. Contra todo pronóstico para algunos sectores de la casa, la audiencia ha decidido que sea Sonia Madoc quien abandone la aventura en Tres Cantos, permitiendo que el bailaor regrese triunfante al concurso.
El fracaso mediático de Belén Rodríguez: ni experta, ni influyente
Si la expulsión de Sonia ha sido una sorpresa, la reacción de Belén Rodríguez ha sido el momento más comentado de la gala. «La Rodríguez», que se ha paseado por el reality con la arrogancia de quien se cree con el poder casi divino de decidir, junto a sus allegados más mediáticos, quién entra y quién sale, se ha topado con un muro de realidad insalvable. Su rostro de incredulidad cuando vio aparecer a Antonio Canales por la puerta fue un poema digno de enmarcar.
Belén, que ya ostenta el dudoso honor de ser una de las concursantes más odiadas por el público de esta edición, ha demostrado hoy que su título de «experta en realities» es papel mojado. Cabe recordar que fue de las primeras expulsadas por la audiencia, y hoy se ha comprobado que su capacidad de movilización de voto es nula. Su intento de manejar los hilos de la casa desde una posición de superioridad ha quedado en evidencia: el público no solo no la respalda, sino que parece disfrutar llevando la contraria a sus designios.
Un cambio de ciclo en la casa de Tres Cantos
Este resultado deja a Belén Rodríguez en una posición muy delicada dentro del juego. La que se sentía intocable y capaz de dirigir las expulsiones a su antojo ha recibido un correctivo directo de los espectadores. Mientras Sonia Madoc inicia su camino hacia el plató, en la casa se queda una Belén de visita, desubicada, cuya supuesta influencia ha quedado reducida a cenizas tras el regreso de un Antonio Canales al que ella ya daba por muerto televisivamente.
