El periodismo español se viste de luto este martes, 3 de marzo de 2026, tras conocerse el fallecimiento de Fernando Ónega. El veterano comunicador gallego, figura clave para entender la información política desde los años de la Transición y voz inconfundible de la radio y la televisión, nos deja a los 78 años de edad.
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España pierde a uno de sus cronistas más lúcidos y respetados. Fernando Ónega ha fallecido hoy dejando un vacío irremplazable en las redacciones que durante décadas lideró con su estilo pausado, analítico y profundamente elegante. Nacido en Mosteiro (Lugo) en 1947, Ónega no solo fue un espectador de excepción de la historia reciente de nuestro país, sino que participó activamente en ella, siendo el autor de los discursos más emblemáticos del expresidente Adolfo Suárez, incluyendo el histórico «puedo prometer y prometo».
Su trayectoria profesional es un recorrido por la excelencia en todos los soportes. Desde sus inicios en la prensa escrita hasta su consagración en la radio, donde sus cartas y análisis se convirtieron en una cita diaria obligada para millones de oyentes. En televisión, su presencia en programas informativos y magacines de éxito como los de Antena 3 o TVE le otorgó una cercanía con el público que muy pocos profesionales de su generación lograron mantener hasta el final.
Un legado de rigor y servicio público
Ónega, padre de las también periodistas Sonsoles Ónega y Cristina Ónega, representaba los valores del periodismo de raza: el contraste de la fuente, el respeto al adversario y la búsqueda incansable del contexto. A lo largo de su carrera fue galardonado con los premios más prestigiosos del sector, incluyendo varios Premios Ondas y la Antena de Oro, reconocimientos que avalaban una carrera dedicada por entero al servicio de la información.
La noticia de su fallecimiento ha provocado una inmediata cascada de reacciones entre compañeros de profesión, políticos de todo signo y ciudadanos que crecieron escuchando su análisis certero sobre la actualidad. Con su partida, se cierra un capítulo fundamental del periodismo que ayudó a construir la democracia en España, pero queda un legado de crónicas y reflexiones que seguirán siendo manual de consulta para las futuras generaciones de informadores.
