La cadena pública TVE mueve sus fichas de cara a la próxima temporada televisiva y compra los derechos de Hitster, un formato que pretende rescatar el espíritu de los grandes concursos musicales en su franja de máxima audiencia. Según adelanta en exclusiva YoTele, el proyecto correrá a cargo de Fremantle, la productora responsable de grandes éxitos del sector como Mask Singer o Got Talent. El grupo audiovisual confía la producción a sus equipos habituales y el show se grabará en los estudios históricos de RTVE en Sant Cugat del Vallès, en Barcelona.
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La mecánica de este concurso es sencilla. Consiste en un juego de cartas y música donde varios equipos compiten por adivinar los años de lanzamiento de canciones icónicas. Los concursantes escuchan grandes éxitos que van desde clásicos de siempre hasta los temas más escuchados de la actualidad. El primer grupo que logre colocar ordenadamente diez canciones en su propia línea cronológica se lleva la victoria de la noche.
Los clasificados pasan a una fase definitiva. En la gran final del programa, los ganadores compiten directamente por un botín de dinero en metálico. La marca llega precedida por unas cifras de ventas masivas como juego de mesa antes de dar el salto al ecosistema de los platós.
El despliegue internacional del formato avala la millonaria adquisición por parte del ente público. La marca cuenta con presencia comercial en más de 50 países. Suma más de 2,5 millones de descargas en su aplicación móvil oficial. Ya cuenta con adaptaciones televisivas confirmadas en Alemania, Países Bajos y Canadá.
El contexto de la música en la televisión pública
La dirección de la cadena estatal insiste en blindar el entretenimiento musical tras varios experimentos con suerte dispar en las parrillas del horario estelar. La corporación reactivó con fuerza esta línea editorial gracias al impulso del Benidorm Fest. El certamen alicantino devolvió el interés de la audiencia por el Festival de Eurovisión. El canal estatal mantiene esta estrategia musical a pesar del lío internacional que provocó el abandono de la corporación este año en la cita eurovisiva debido a la polémica participación de Israel.
La nostalgia musical es un valor seguro para el share de La 1. La cadena explotó este filón durante años con el regreso de Operación Triunfo en sus ediciones de 2017, 2018 y 2020. Aquella etapa dorada capitaneada por Gestmusic en los mismos estudios catalanes de Sant Cugat firmó datos espectaculares de audiencia. La final de la edición de Amaia y Aitana barrió con un 30,8% de cuota de pantalla y casi cuatro millones de espectadores pegados al televisor.
La posterior mudanza del formato de la academia a las plataformas de streaming obligó a buscar alternativas urgentes. Los últimos intentos del canal no lograron estabilizarse en la parrilla veraniega. Programas como That’s my Jam, adaptado con Arturo Valls al frente, o el espacio Aria, locos por la ópera, funcionaron de forma discreta sin llegar a convertirse en fenómenos de masas. La corporación también sumó a este catálogo su reciente apuesta por el formato La casa de la música para intentar fidelizar al público joven que huye de la televisión lineal.
Fremantle asegura la maquinaria de los grandes formatos
El encargo a la productora británica no es una decisión al azar. La firma controla el negocio del entretenimiento en España gracias a sus alianzas con los principales operadores privados. La empresa mantiene el liderazgo de las noches de Telecinco con las galas de talento en directo. Su marca estrella en la cadena de Mediaset logra promedios estables por encima del 14% de cuota de pantalla.
El equipo de producción replica este modelo en Antena 3 con los disfraces de los famosos. El concurso de las máscaras promedió excelentes datos de share en sus últimas ediciones. El grupo audiovisual busca ahora trasladar esa misma efectividad técnica y de casting a la televisión estatal. Los presupuestos de la cadena pública volverán a volcarse en una producción de gran formato que se disputará el liderazgo nocturno frente a las ofertas de la competencia privada a partir del próximo otoño.
