La profesionalidad extrema de Sonsoles Ónega ha vivido este lunes 9 de marzo su prueba más difícil. Tras seis días de ausencia por el fallecimiento inesperado del legendario Fernando Ónega, la presentadora retomaba las riendas de ‘Y ahora Sonsoles‘ con una entereza que parecía inquebrantable. Sin embargo, lo que no lograron los focos ni la presión del directo, lo consiguió la ternura espontánea de una invitada. Carmen Herrera, una mujer de 92 años, ha sido la única capaz de derribar el muro de la periodista, provocando un momento de suma emoción que ha terminado con Sonsoles entre lágrimas tras recibir el pésame más humano de la tarde.
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El regreso de la comunicadora gallega estaba marcado por la sobriedad. Desde que Pepa Romero anunciara la trágica noticia el pasado martes sin poder contener el llanto, el programa había quedado en manos de su sustituta mientras Sonsoles atendía a la prensa en la capilla ardiente de la Casa de Galicia. Allí, junto a sus hermanos Cristina y Fernando, se mostró orgullosa de un padre que fue «un poco padre de toda la profesión». Este lunes, su estrategia era el silencio y el refugio en la actualidad de la DANA y el conflicto en Irán, pero el destino le tenía reservado un quiebro emocional.
La complicidad de Roberto Brasero y el dardo al corazón de Carmen
El primer atisbo de sensibilidad llegó con Roberto Brasero. El meteorólogo, que también perdió a su madre, Felicidad, hace escasas semanas, sellaba el pronóstico del tiempo con un gesto cargado de significado. «A mí también me hace mucha ilusión verte», le respondía a Sonsoles mientras ambos se apretaban la mano en un silencio que lo decía todo. Eran dos compañeros unidos por el duelo reciente, compartiendo una complicidad que la audiencia captó al instante.
Sin embargo, el blindaje de Ónega saltó definitivamente por los aires durante la entrevista a Carmen Herrera. La mujer, que acudía para hablar de su experiencia vital tras el testimonio de Lola Herrera en ‘Lo de Évole’, no quiso dejar pasar la oportunidad de abrazar verbalmente a la presentadora. «Siento muchísimo lo de tu papá», soltó Carmen con la naturalidad de quien sabe lo que es la pérdida. «No me lo diga así que si no lloro», suplicaba Sonsoles, ya con la voz quebrada y los ojos humedecidos.
«Padre no hay más que uno»: El consuelo de una sabia
Carmen, lejos de sucumbir por la emoción de la periodista, continuó con un discurso que paralizó el plató: «A todas nos ha tocado, cariño. Tú llévalo lo mejor que puedas, que padre no hay más que uno». Estas palabras, cargadas de la sabiduría de sus 92 años, terminaron por desbordar a una Sonsoles Ónega que, por primera vez en toda la tarde, dejó de ser la presentadora de éxito para ser simplemente la hija que acababa de perder a su referente.
Fue un momento de televisión pura, sin guiones ni artificios, donde el duelo nacional por la figura de Fernando Ónega encontró su expresión más íntima y verdadera.
