Mario Vaquerizo ha visitado el plató de ‘Y ahora Sonsoles’ en una tarde cargada de honestidad y dardos directos a los prejuicios. El líder de las Nancys Rubias ha roto su silencio sobre el eterno rumor de su homosexualidad, defendiendo que su matrimonio con Alaska no es ninguna «obra de teatro» y cargando contra quienes, al cuestionar su sexualidad, terminan insultando la inteligencia de su mujer.
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Lleva más de un cuarto de siglo compartiendo vida y escenarios con Alaska, pero para muchos, la relación de Mario Vaquerizo sigue estando bajo sospecha. El artista ha aprovechado su entrevista con Sonsoles Ónega para abordar, sin filtros, el estigma que le persigue: la idea de que su boda fue un pacto de conveniencia y que su verdadera orientación sexual es otra.
«La pluma no es patrimonio exclusivo del gay»
Vaquerizo no ha rehuido el debate sobre su imagen pública. Con su habitual verborrea, ha reivindicado su derecho a la feminidad sin que ello implique una etiqueta concreta. «Tengo una actitud muy maricona ante la vida y no me importa. Tengo mucha pluma, pero es que la pluma no es patrimonio exclusivo del gay», sentenciaba Mario, aclarando que su forma de expresarse es natural y no una impostura.
Lo que sí le duele al cantante es cómo estas habladurías salpican a la mujer de su vida. «¿A la que están infravalorando es a mi mujer. ¿Qué es, una muñeca?», se preguntaba indignado. Para Vaquerizo, sugerir que su convivencia es una farsa es tratar a Alaska como un objeto sin voluntad, algo que no está dispuesto a tolerar después de 25 años de amor real.
Contra los tópicos y las etiquetas morales
Harto de ser el centro de la especulación, Mario ha puesto las cartas sobre la mesa con una contundencia arrolladora. «Yo no soy actor, soy comediante», afirmaba para explicar que nadie podría fingir una relación tan estrecha durante tanto tiempo. Pero lo más llamativo ha sido su escala de valores frente a los insultos que recibe habitualmente.
«Prefiero que me digan ‘maricón’, a que me llamen ‘fascista’, ‘intolerante’ o ‘maltratador'», confesaba el artista, dejando claro que prefiere que se cuestione su cama antes que su integridad moral. Además, ha revelado que este camino hacia la libertad no ha sido fácil ni siquiera en su entorno íntimo, reconociendo que, aunque tuvo una buena base, él mismo tuvo que «educar» a sus padres para que entendieran y respetaran la transgresora imagen que proyecta al mundo.
