La sombra de Rocío Jurado sigue siendo alargada y los platós de televisión continúan estirando una hemeroteca que quema. Coincidiendo con el reciente vigésimo aniversario del fallecimiento de la icónica artista, su hija Gloria Camila ha decidido abrirse en canal este martes en el plató de El Tiempo Justo. La colaboradora de Telecinco ha protagonizado un calculadísimo ejercicio de autocrítica sobre el comportamiento de la familia, admitiendo sus fallos públicos solo a medias y lanzando un misil directo contra su hermana mayor, Rocío Carrasco, a cuenta de las guerras y el testamento de la chipionera.
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La tarde en el magacín vespertino de Mediaset subió de revoluciones cuando el presentador del formato, César, abordó las recientes declaraciones de Amador Mohedano sobre la memoria de La más grande. Lejos de tirar balones fuera o centrar el golpe en sus tíos, la hija de José Ortega Cano utilizó los micrófonos para ejecutar un claro ataque contra la figura de Rocío Carrasco, culpándola de la fractura pública del clan tras el entierro en Chipiona.
La joven tertuliana fue tajante al imaginar el escenario si la artista siguiera viva en el sector audiovisual actual. Gloria Camila señaló que si su madre «estuviera delante, ninguno se hubiese atrevido a hacer de las tantas cosas que se han hecho después ni se hubiesen dicho o se hubiera hablado de ciertas cosas». El ataque hacia los pasos dados por la primogénita en los medios fue directo: «Mi madre tenía claro que la familia que le hubiera tocado nunca la hubiese tirado por tierra. Esto no hubiera pasado».
La verdad sobre el testamento y la heredera universal
El debate subió de tono cuando se puso sobre la mesa el espinoso asunto del reparto de los bienes de la cantante, un tema que lleva décadas disparando los datos de share de Kantar Media y alimentando los programas de crónica social. Frente a la eterna guerra con su hermana, la colaboradora de Telecinco quiso desmarcarse de cualquier lío legal por motivos puramente económicos, apuntando al título que ostenta Carrasco en el legado familiar.
La hija del torero zanjó las especulaciones sobre su supuesto malestar por las últimas voluntades de su madre, restando trascendencia a los términos que tanta discordia han sembrado en los camerinos de la cadena. Gloria Camila dejó claro que ella «nunca ha discutido por el testamento». Al ser preguntada por el hecho de no figurar como la heredera universal, la joven lanzó una indirecta contundente: «Lo que me tocó me tocó. Lo último que me ha preocupado es lo que me tocó. Los términos se confunden, pero yo no me he peleado por eso».
Una autocrítica a medias para salvar su postura televisiva
El momento de mayor tensión del bloque llegó con la pregunta directa del presentador sobre su propio papel en las guerras de la crónica social vista desde la distancia. Lejos de asumir una responsabilidad plena por sus jaleos, la colaboradora ejecutó una autocrítica a medias, justificando de inmediato sus patinazos públicos bajo la bandera de salvadora del clan.
La tertuliana admitió sus fallos de madurez ante la cámara pero suavizando el golpe al instante. «Obviamente he cometido errores o habré dicho cosas que tendría que haberme callado», comenzó diciendo en un amago de sinceridad literal. Acto seguido, la colaboradora se puso la medalla de nexo de unión con Ortega Cano y sus hermanos, diluyendo cualquier culpa real en el plató. «Creo que soy una de las pocas que de verdad ha seguido lo que es familia unida, intentar perdonar a cada uno de los actos que han hecho, hablar con cada uno… pero lejos de alejarme, he intentado entender o seguir la relación familiar. Nunca me he metido en líos ni en jaleos, estando con mi padre y mis hermanos, que son los que más me importan ahora», concluyó para cerrar filas en Mediaset.
