Alejandro Sanz ha sido el encargado de poner el broche de oro a la temporada de LaSexta con una de sus entrevistas más íntimas y reveladoras frente a Jordi Évole. En un viaje emocional por Washington y Nueva York, el artista madrileño ha repasado las luces y sombras de su trayectoria, profundizando en su lucha contra la depresión y anunciando, en exclusiva, el inminente estreno de su musical en Madrid mientras atraviesa, a sus 57 años, un momento de plenitud absoluta.
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La última entrega de Lo de Évole ha permitido descubrir la faceta más humana de la mayor estrella internacional de nuestra música. Alejandro Sanz ha dejado a un lado su habitual reserva para abrirse en canal sobre cómo ha aprendido a gestionar el éxito y la soledad, priorizando su bienestar y el de su entorno más cercano por encima de las exigencias de la industria. «Me siento en un buen momento… me siento con la fuerza de afrontar lo que sea», ha confesado el intérprete.
El escenario como refugio y el pánico tras el foco

Uno de los puntos más desgarradores de la charla fue el recuerdo del diagnóstico de su depresión. El cantante relató cómo, en sus momentos más oscuros, el único lugar donde se sentía a salvo era sobre las tablas, frente a miles de personas. Sin embargo, la realidad cambiaba drásticamente al apagarse las luces.
«Cuando me bajaba y veía la gente, sentía pánico», confesó Sanz, explicando que ha tenido que aprender a decir «no» y a poner límites para proteger su salud mental. Aunque se siente en control de sus emociones, es consciente de que esa sombra nunca desaparece del todo: «Una vez que te pasa ya no creo que desaparezca del todo para siempre».
La convivencia real: viajes familiares sin asistentes

En su búsqueda de una vida más auténtica, Alejandro ha transformado la relación con sus cuatro hijos. Reconociendo que no pudo jugar con ellos tanto como deseaba cuando eran pequeños, ahora organiza viajes anuales en los que conviven los cinco solos, eliminando cualquier rastro de asistentes o equipos de logística.
«Si siempre vas con un equipo de gente que te organiza las cosas, llega un punto en el que no sabes hacer nada», reflexionó el artista. Estos viajes son su manera de conectar con la realidad y fomentar la unión entre sus hijos, nacidos de tres madres diferentes. Su gran objetivo es que hereden su capacidad de dar a los demás, pero que logren evitar su parte más obsesiva, esa que le impedía relajarse y disfrutar del camino.
Un escenario para la emoción, no para la política
Sobre su rol como artista público, Sanz se mostró firme. A pesar de bromear con las «turras» que daba en sus primeras giras para rellenar el repertorio, hoy tiene claro que su espacio en el escenario es para las sensaciones y no para los discursos sociales básicos.
«Todos estamos en contra de las guerras, de la discriminación, pero eso son cosas básicas. No necesito hablar de eso. Yo canto una canción y hablo de la emoción», sentenció ante Évole. Para el cantante, las convicciones deben demostrarse con acciones diarias más que con palabras ante el micrófono.
Primicia: El musical de Alejandro Sanz llega en septiembre

La entrevista guardaba una sorpresa final para sus seguidores. Alejandro confirmó que el próximo mes de septiembre se estrenará en Madrid un musical basado en sus canciones, un proyecto en el que lleva trabajando cuatro años.
«Tener un musical con tus canciones… me hace especial ilusión», desveló el intérprete, visiblemente entusiasmado con este nuevo hito que corona una carrera de 35 años. Este proyecto representa el cierre de un círculo para un artista que, tras haberlo ganado todo, ha encontrado finalmente la paz consigo mismo.
