El universo televisivo de Mediaset acaba de saltar por los aires de la forma más truculenta posible. Tras desvelarse recientemente en la pequeña pantalla que Francisca Montero, conocida en todos los platós como La Bruja Lola, falleció en el más absoluto anonimato el pasado 10 de enero de 2019, su hijo Jesús ha roto un silencio de siete años para soltar una bomba sin precedentes. En una conversación exclusiva con el periodista Álex Álvarez para el programa El Tiempo Justo, el descendiente de la vidente andaluza ha asegurado que el motivo del deceso de su madre no fue natural, sino violento. Una acusación directa que introduce tintes delictivos en el adiós de uno de los rostros más bizarros de la crónica social de los años dos mil.
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«Mi madre murió de una paliza que le dieron», disparó el protagonista al otro lado del teléfono, dejando de piedra a los colaboradores del espacio de televisión. La confesión coloca el foco sobre el entorno íntimo de la pitonisa de las velas negras, abriendo un cisma familiar que promete acaparar horas de debate en las cadenas principales.
Acusaciones directas a una mujer del entorno íntimo y secreto de sumario
La gravedad del testimonio de Jesús aumentó conforme avanzaba la llamada telefónica con el redactor de El tiempo justo. Lejos de apuntar a un asalto fortuito, el hijo de la pitonisa responsabiliza de la agresión mortal a una persona con la que mantenía un vínculo afectivo estrecho, aportando detalles sobre los días posteriores al presunto ataque en Sevilla.
«Sé quién lo hizo, es una mujer, una persona muy allegada a mí. Hubo secreto de sumario; son temas que hay que hablar con la letrada porque no podemos abrir fuego. Yo lo vi, lo hizo una persona muy allegada a mí y curiosamente dos días después murió», relató con crudeza ante el micrófono. A pesar de la contundencia de sus palabras y de asegurar que fue testigo directo de los hechos, el entrevistado admitió que nunca llegó a interponer una denuncia formal ante las fuerzas de seguridad, aunque sí ha buscado asesoramiento con expertos en criminología para esclarecer el caso.
Seis días en el hospital Virgen del Rocío y planes de entierro privado
El relato de los acontecimientos fúnebres de aquel enero de 2019 añade todavía más dramatismo a la desaparición de la televisiva. Jesús defendió la atención que le prestó a su madre hasta el final de sus días y relató el calvario administrativo y forense que aconteció en la capital hispalense tras la agresión.
«Mi madre estaba muy bien cuidada conmigo. Tardó seis días en levantarse el cadáver; estuvo en el Virgen del Rocío en un refrigerador. Ahora la voy a sacar del cementerio y la voy a enterrar en mi casa de campo», desveló de manera sorprendente sobre el destino inmediato de los restos de la vidente. Esta intención de trasladar el cuerpo a una propiedad privada coincide en el tiempo con una delicada situación económica que afecta directamente al lugar donde reposa actualmente la estrella de la televisión.
El impago de las tasas funerarias y la amenaza de exhumación
La exclusiva de El tiempo justo llega justo cuando la hemeroteca del programa había destapado que el camposanto sevillano donde se enterró a la bruja Lola está sopesando seriamente ejecutar una exhumación forzosa debido al impago prolongado de las tasas municipales de enterramiento. Una situación de abandono institucional que contrasta con las décadas de éxito de la pitonisa facturando en los platós de televisión españoles.
El testimonio del hijo de la vidente abre ahora un escenario complejo donde la intervención de los abogados de la familia será determinante para comprobar si existe recorrido legal o si todo se reduce a un cruce de reproches familiares aireados en el horario estelar de la tarde.
