El hijo de Carmen Borrego, José María Almoguera se enfrenta a la cruda realidad tras el fin de su periplo televisivo. Mientras Hacienda le reclama una cifra que roza los 8.500 euros por sus exclusivas, su separación legal de Paola Olmedo se convierte en un laberinto de deudas de coche, préstamos personales e impuestos compartidos que impiden la firma definitiva.
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La época dorada de los platós parece haber bajado la persiana para José María Almoguera. Hubo un tiempo en el que el nieto de María Teresa Campos decidió soltar los mandos detrás de las cámaras para saltar al foco mediático, declarando una guerra abierta a su madre, Carmen Borrego, que le reportó suculentos beneficios económicos. Sin embargo, tras la firma de la paz familiar y el fin de su etapa como colaborador en formatos como ‘TardeAR’, el grifo del dinero fácil se ha cerrado, dejando al descubierto una situación financiera mucho más precaria de lo que el clan Campos desearía.
Según revela en exclusiva la revista ‘Semana’, Almoguera no atraviesa su mejor momento. Al descenso de sus ingresos se le ha sumado un invitado inesperado: Hacienda. La Agencia Tributaria le sigue los pasos de cerca y le reclama una deuda considerable que asciende exactamente a 8.466,40 euros. Él mismo, con una sinceridad que rozaba la resignación, lo admitía recientemente en televisión: «Cuando cobras, hay que pagar luego a Hacienda… Se ha pagado, pero a lo mejor no todo». Este bache fiscal proviene, presumiblemente, de la gestión de los ingresos percibidos por sus entrevistas exclusivas durante el último año.
Guerra de mil euros y un coche de por medio
Pero los problemas fiscales no son el único frente abierto para José María. Su divorcio con Paola Olmedo se ha convertido en un auténtico «impasse» por motivos puramente monetarios. Lo que debería ser un trámite legal se ha transformado en un cruce de reproches por un préstamo personal y los flecos de un coche compartido. El hijo de Borrego reclama a su ex el dinero que supuestamente le prestó para montar un negocio, mientras que Paola, a través de intermediarios, ha lanzado un dardo envenenado: «Le interesa más el dinero que cualquier otra cosa, incluido el divorcio».
La tensión ha llegado a tal punto que la firma del documento de separación está supeditada al pago de una deuda de apenas 1.000 euros vinculada a un vehículo. Paola Olmedo reconoce el impago, pero asegura que lo solventará «en breve», mientras lidian también con el reparto del IVA de una exclusiva que concedieron como pareja. Hasta que ese coche no esté pagado, José María se niega en rotundo a rubricar su libertad legal.
El auxilio desesperado de Carmen Borrego
Ante este panorama, la figura de Carmen Borrego vuelve a emerger, no como enemiga, sino como tabla de salvación. Consciente de que el interés mediático por su hijo se ha diluido tras el cese de las hostilidades, la colaboradora habría movido sus hilos llamando a contactos profesionales para buscarle una salida laboral tanto a él como a su nuera. Una maniobra que demuestra que, a pesar de los desplantes públicos, la protección del apellido Campos sigue siendo el último refugio de un José María Almoguera que ha descubierto, de la peor forma posible, que la fama televisiva es tan efímera como las deudas con el fisco son permanentes.
