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Corazón

Tana Rivera se planta de blanco en el tendido de La Malagueta para ver torear a Roca Rey: saluda a la prensa, posa con quien se lo pide y se guarda las palabras

Pedro Serrano González
8 min 97
TANA RIVERA

Tana Rivera volvió a sentarse en un tendido para ver torear a Andrés Roca Rey, esta vez en La Malagueta, con el cartel de «no hay localidades» colgado y la ciudad en plena Feria de Málaga. Llegó de blanco, sonriente y muy bronceada, saludó a los periodistas que la esperaban a las puertas del recinto, se dejó fotografiar por todo el que se acercó a pedírselo y no soltó una sola declaración. Después se acomodó en el tendido y siguió, pase a pase, una tarde que al diestro peruano le dio una ovación en su primer toro y el silencio en el que cerraba plaza.

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De blanco, morena y sin una palabra para los micrófonos

La entrada de Tana Rivera en La Malagueta tuvo el guion que ya se le conoce en las plazas: llegar pronto, saludar y no dar titular. La hija de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo apareció con un vestido largo blanco de cuello halter que le subrayaba el moreno cogido en la costa gaditana, se paró ante los fotógrafos que cubrían la entrada del público y accedió a hacerse fotos con los aficionados que se lo pidieron, sin prisa y sin gesto de incomodidad. A las puertas del recinto saludó a la prensa, pero prefirió no hacer declaraciones, que es lo que ha hecho cada vez que se le ha puesto un micrófono delante desde que su nombre y el del torero empezaron a ir juntos. Ya en el tendido, se la vio pendiente de la faena, sin distraerse con el ambiente de feria que rodeaba el coso, y ese es el papel que lleva ocupando toda la temporada: el de acompañante silenciosa, presente en la grada y ausente de las tertulias.

El vestido tampoco era casual y ha terminado siendo, a estas alturas, tan comentado como su presencia. Se trata de un diseño de la nueva colección de Mango, confeccionado en algodón bordado con un motivo geométrico que dibuja rombos de gran tamaño por todo el corte, de silueta recta, sin mangas, con tirantes finos para anudar al cuello, lazada en la espalda, cremallera invisible en la parte posterior y una abertura en la zona trasera de la falda. Cuesta 59,99 euros, tiene varias tallas agotadas y figura entre los superventas de la firma este verano. Lo completó con una ristra de complementos de aire bohemio que remiten directamente al armario de su madre, la duquesa de Montoro: un collar corto de abalorios dorados y multicolores, un maxi anillo dorado, varias pulseras finas acompañando al reloj y unas sandalias de cuña con medallones dorados en la pala. Madre e hija no visten igual —Tana tira a lo neutro y a las líneas rectas, y Eugenia Martínez de Irujo mezcla colores, estampados y texturas sin reparo—, pero la joyería dorada es el terreno donde se encuentran.

La tarde que vio desde la grada: un espontáneo, una ovación y un silencio

El cartel justificaba el lleno: Talavante, Emilio de Justo y Roca Rey ante una corrida de Victoriano, con el paseíllo pisando el ruedo malagueño pasadas las siete de la tarde. El tercero de la tarde, al que estaba anunciado el peruano, blandeó de salida y hubo que cambiarlo en banderillas: sonó el pañuelo verde y salió al ruedo el sobrero Ebanista, que manseó en varas y tampoco quiso saber gran cosa del asunto. Tras el segundo tercio —en el que el animal se pegó un golpe contra las tablas que lo dejó sentado—, Roca Rey brindó a los presentes y arrancó por estatuarios. Quería humillar el toro, pero las fuerzas no le acompañaban y acabó rajándose igual que sus hermanos de camada. El diestro cogió la espada, dejó un pinchazo y una estocada, y la petición de oreja no llegó a ser mayoritaria: saludó una ovación desde el tercio.

El sexto, que cerraba plaza, fue peor. Se mostró distraído en los primeros tercios y, bajo los acordes de Juncal, el torero intentó sacar faena de un animal que no valía nada, buscándole las vueltas y acortando distancias para conectar con los tendidos. No hubo manera. Y cuando cogía la espada, la tarde se le fue del todo: un espontáneo se arrancó a cantar desde el tendido 3. Mató de media y se marchó silenciado. El triunfo de la tarde se lo llevó Emilio de Justo, que le cortó dos orejas al flojo quinto, un toro llamado Cantaor al que exprimió a base de tesón y una tanda de naturales que hizo rugir la plaza, y salió a hombros por la Puerta Grande. Talavante, en cambio, se quedó sin lote: su primero manseó y no tuvo recorrido, y el cuarto se rajó casi antes de que empezara, así que despachó ambos de aliño.

Una temporada entera de plaza en plaza y una cita el sábado

Lo de Málaga no es una excepción, y ahí está el dato que explica por qué su presencia en el tendido dejó de ser noticia por sorpresa para convertirse en costumbre: Tana Rivera lleva toda la temporada recorriendo España de localidad en localidad para ver los festejos del torero en directo. Fiel a las corridas, ha ido apareciendo en carteles muy distintos, en plazas grandes y pequeñas, y siempre con el mismo patrón: llega, saluda, posa si se lo piden y se sienta a mirar. Su presencia en la feria malagueña se lee, en el circuito taurino y en el social, como una señal de que la relación entre la hija de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo y el diestro avanza y se consolida mes a mes, precisamente porque ninguno de los dos ha necesitado decirlo en voz alta. A sus veintiséis años, ella trabaja en Sevilla como gestora de eventos y ha apostado siempre por mantenerse en un segundo plano pese a ser heredera de dos de las dinastías más expuestas de la crónica social española.

La agenda, además, no le da tregua a ninguno de los dos. Roca Rey vuelve a pisar el ruedo de La Malagueta el sábado, esta vez con Morante en el cartel, en una de las tardes gordas del abono malagueño, y todo apunta a que la escena se repetirá: el diestro por un lado del callejón y ella en la grada. Ese ritmo de plaza en plaza es también el que ha marcado el verano de la pareja, con las escapadas encajadas en los huecos que deja la temporada taurina y no al revés. Y explica que las breves vacaciones de las que ambos vienen ahora, en su primer verano como pareja, hayan durado apenas unos días: terminaron con el diestro volviendo al ruedo y con ella volviendo al tendido.

De las imágenes de Cádiz a la primera foto en un tendido

Las vacaciones a las que se refiere ese bronceado son las de la Costa de la Luz, donde la familia materna de la joven suele veranear y donde el torero aprovechó su compromiso en El Puerto de Santa María para quedarse unos días. De ahí salieron las imágenes que reventaron el quiosco del corazón a mediados de agosto, con la pareja riéndose a carcajadas y ella subida a la espalda de él por una calle gaditana, además de una jornada marinera a bordo de un catamarán y un rato a solas sobre una tabla de paddle surf. Aquella corrida gaditana fue también la tarde en la que toda la familia Rivera se desplazó hasta la localidad para arropar al torero, con ella en primera fila junto a su padre y a sus hermanos pequeños. Días después, ya sin toros de por medio, la joven reaparecía en un plan de atardecer por Cádiz con su madre y con Narcís Rebollo, una imagen que la propia duquesa compartió con un «qué anochecer tan especial».

El noviazgo se conoció a principios de la pasada primavera, después de muchos años de amistad, y desde entonces han pasado por casi todo lo que puede pasarle a una pareja del circuito taurino en un solo ejercicio. Primero fue el revuelo del romance que sacudió los cimientos de la alta sociedad sevillana en plena Feria de Abril, cuando ambos negaban en privado una historia que ya era un clamor en salones y plazas. Después llegó el susto: la grave cogida que sufrió en la Real Maestranza, con ella viendo desde la barrera cómo se lo llevaban a la enfermería, un episodio que acabó en quirófano y en la UCI y que la convirtió en el principal apoyo del torero durante la recuperación. Y en junio llegó la imagen que zanjó los rumores, con los dos charlando en el tendido de la corrida del Corpus en Sevilla. El sitio donde más veces se les ha retratado desde entonces no ha sido una playa ni una fiesta: ha sido una grada.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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