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Corazón

Amaia Montero llega a los 50 llenando recintos con La Oreja de Van Gogh y responde a quienes esperaban su caída con un «los rumores y las polémicas me dan igual»

Pedro Serrano González
6 min 23
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Amaia Montero sopla este miércoles las velas del medio siglo en mitad de una gira que arrancó en mayo en Bilbao, ya suma alrededor de quince conciertos y cruzará el Atlántico rumbo a Latinoamérica. Diez meses después de confirmarse su vuelta a La Oreja de Van Gogh, la cantante celebra la cifra redonda en el único sitio que llegó a dar por perdido: un escenario.

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«Yo con mis 50 soy feliz y todo lo que no sea vital, me importa un bledo»

Amaia Montero no ha querido celebrar el cumpleaños mirando hacia atrás con nostalgia. Preguntada por lo que supone entrar en una década nueva, ha respondido sin rodeos y enumerando una por una las etapas que no repetiría. «Cumplir años tiene sus desventajas, no nos vamos a engañar, pero no volvería ni loca a las inseguridades de mis 15, a los desengaños de los ‘veintipico’, a las dudas filosóficas de los treinta ni a las falsas certezas de los 40». Su conclusión es todavía más tajante. «Yo con mis 50 soy feliz y todo lo que no sea vital, me importa un bledo». La frase resume el punto en el que está la cantante, que atraviesa una etapa radicalmente distinta a aquella en la que llegó a creer que nunca volvería a cantar delante de su público y que hoy llena recintos noche tras noche con el grupo que la hizo famosa.

Hay otra frase suya que explica mejor que ninguna cómo ha llegado hasta aquí. «Si algo puedo sacar en positivo de bajar al infierno es que te hace prácticamente indestructible». La donostiarra ha construido una coraza frente a las críticas concierto a concierto, arropada por unos seguidores que han llenado cada plaza en la que se ha presentado. A los 50, Amaia Montero asegura no tener demasiada nostalgia de quien fue. «Sé quién soy, sé lo que he hecho a lo largo de mi vida… No me voy a quedar en eso porque no quiero perder el tiempo». Las cicatrices siguen ahí y no pretende borrarlas.

Quince conciertos desde mayo y una gira que cruzará el Atlántico

El cumpleaños la pilla en mitad de la gira Tantas cosas que contar, que comenzó el 9 de mayo en Bilbao y que en apenas tres meses ha sumado alrededor de quince conciertos. En ellos ha recuperado los himnos que convirtieron su voz en una de las más reconocibles del Pop español, de Rosas a 20 de enero o Cuéntame al oído. Casi dos décadas después de marcharse, Amaia Montero ha vuelto a cantar esas canciones ante miles de personas, y lo que hasta hace no tanto parecía imposible sigue creciendo: la banda ha llenado numerosos recintos y la demanda no ha bajado desde el arranque.

Lo que queda por delante es más largo que lo recorrido. La gira tiene pendientes paradas en Valladolid, Valencia, A Coruña, Madrid, Barcelona y Pamplona, y después cruzará el Atlántico para continuar por Latinoamérica. Además, el grupo ya trabaja en canciones nuevas y contempla un próximo álbum, aunque de momento no hay ni título ni fecha sobre la mesa. Sería el primer disco de la banda con Amaia Montero desde su marcha, y confirmaría que la vuelta no se limita a recuperar el repertorio antiguo.

La respuesta a quienes esperaban su caída

El regreso no ha sido un camino de rosas y ella no lo esconde. El primer concierto recibió críticas por problemas de sonido y de afinación, y la propia cantante llegó a admitir que era consciente de sus errores; aquellos días su entorno la describió como devastada, tal y como contamos cuando las críticas de su reaparición le pasaron factura. Después llegaron los rumores que apuntaban incluso a una posible cancelación de la gira, que ella misma tuvo que desmentir. Semanas más tarde, ya en Madrid, la cantante plantó cara desde el escenario a quienes la cuestionaban.

Su reacción a todo ese ruido mide hasta qué punto ha cambiado su manera de encajarlo. «Estoy preparada: cuando vienes del infierno, como vengo yo, de la enfermedad y de años muy duros, aprendes a relativizar y sabes qué es lo importante: los rumores y las polémicas me dan igual». La cantante ha reconocido además que, antes de volver a los escenarios, sabía que «había gente esperando mi caída». Cuando un amigo la llamó preocupado para preguntarle si pensaba abandonar la gira por las críticas, respondió con una carcajada y un «rotundo NO». Durante los años que pasó lejos de los focos aprendió que proteger su propio bienestar no era ingenuidad, sino, en sus palabras, «lo más sano e inteligente que uno puede hacer».

Del adiós de 2007 al regreso confirmado hace diez meses

Para medir lo que significan estos 50 años hay que mirar atrás. La cantante dejó La Oreja de Van Gogh en 2007 y arrancó una carrera en solitario que empezó con éxito, pero su vida personal recibió poco después uno de los golpes más duros: en febrero de 2009 falleció su padre, José, tras dos años de enfermedad. «Se me cayó el mundo encima», reconocería tiempo después ante Risto Mejide. Estuvo siempre especialmente unida a él y llegó a dedicarle la canción 407. «Pasé por momentos muy bajos hasta que la vida me enseñó que había que seguir adelante, encajar los golpes y recuperar el optimismo», explicó.

Vinieron después años todavía más complicados, esos en los que ella misma ha confesado que muchas veces pensó que no podría más y en los que empezó un proceso profundo de reconstrucción. «Empecé entonces a deshacerme de la idea de mí para ser yo». Ese camino terminó devolviéndola al grupo, con un regreso que se confirmó el 15 de octubre de 2025 tras meses de rumores. «He vuelto. Hemos vuelto. Con mi banda, con mis compañeros, mis hermanos, mi familia», escribió entonces. En el primer concierto en Bilbao lo contó delante de miles de personas. «Hubo momentos en los que pensé que nunca volvería a pisar un escenario», dijo antes de aclarar que lo de bajar al infierno no era una forma de hablar y de rematar con un «después de luchar mucho, aquí estoy». Este verano también rompió su silencio sobre la salida de Leire Martínez, el otro frente abierto de una vuelta que cumple ahora su primer año largo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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