El periodismo de Castilla-La Mancha despide a uno de los suyos. Álvaro de la Paz González, redactor de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, ha fallecido con 40 años. Había pasado por quirófano hacía unos días y su recuperación avanzaba, aparentemente, de forma positiva. La noticia llegó el martes 25 de agosto y la comunicó su propio medio a última hora de la jornada.
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Una operación de la que se recuperaba y una noticia que llegó el martes
Lo que hace especialmente difícil de asumir esta muerte es que nada apuntaba a ella. Álvaro de la Paz había sido intervenido quirúrgicamente hacía unos días y, según ha explicado la redacción en la que trabajaba, la recuperación estaba resultando aparentemente positiva. El martes 25 de agosto llegó la noticia de su fallecimiento. Ni su medio ni ninguna de las informaciones publicadas hasta ahora han precisado la causa de la muerte, y tampoco se ha explicado si guarda relación con aquella intervención: es un extremo que no ha trascendido y que nadie ha hecho público. El periodista estaba casado y deja una hija de un año.
Álvaro de la Paz era natural de Esquivias y vecino de Illescas, en la provincia de Toledo, y formaba parte de la redacción castellanomanchega de EL ESPAÑOL desde la primavera de 2025. Poco más de un año en la casa, el tiempo suficiente para que su firma se volviera habitual en la información regional y para que su ausencia se note en una plantilla pequeña, donde cada baja se siente de cerca. Sus restos mortales serían trasladados este miércoles al tanatorio municipal de Illescas, la localidad en la que residía, donde familiares, amigos y compañeros pueden despedirle.
Doce años de oficio: de La Tribuna de Toledo a la radio y las aulas
La trayectoria de Álvaro de la Paz arrancó en 2013, colaborando con cabeceras nacionales, y desde ahí se fue estrechando hacia el terreno que acabó siendo el suyo: la información local, económica e institucional, la que se hace pisando ayuntamientos, consejerías y polígonos, y la que rara vez da titulares de portada nacional pero sostiene el día a día de una región entera. Antes de incorporarse a EL ESPAÑOL desarrolló buena parte de su carrera en La Tribuna de Toledo, donde se consolidó como especialista en esos asuntos.

No se limitó a la prensa escrita y digital. Colaboraba también como analista político en Cadena Ser Castilla-La Mancha, y compaginaba todo eso con la docencia: era doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y había cursado el máster en Profesorado de la Universidad de Castilla-La Mancha, una formación que le permitió ejercer como profesor en distintos centros de la provincia de Toledo. Escribir, analizar en antena y dar clase a la vez es una combinación poco frecuente incluso entre quienes llevan el doble de años en el oficio.
El luto de su redacción y las condolencias de Page, Núñez y Padilla
Sus compañeros lo han despedido subrayando lo personal por encima de lo profesional. La redacción lo ha definido como un profesional íntegro y honesto, y ha destacado su bondad, su compañerismo, su sentido del humor y su inteligencia, además de reconocer el vacío que deja. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, escribió en X. «El fallecimiento repentino del periodista Álvaro de la Paz nos deja profundamente consternados. Se va demasiado pronto un gran profesional, que ha dejado huella». El jefe del Ejecutivo autonómico añadió su cariño «a su familia, compañeros y amigos en estos momentos de tanto dolor».
El presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, usó la misma red. «Hay noticias que te dejan helado, que cuesta asumir y para las que nunca encuentras las palabras». Recordó los años en los que coincidieron desde lugares distintos, «él haciendo su trabajo como periodista y yo el mío, pero siempre desde el respeto y la cercanía». La portavoz del Gobierno regional, Esther Padilla, habló de «una noticia devastadora» y de «un gran periodista, profesional, comprometido con la verdad y apasionado por contar historias, que también brilló como docente». Es la misma escena que se repitió este mismo mes en el periodismo vasco, cuando murió con 45 años Oihane Mateos, jefa del área digital de los informativos de EiTB: una redacción despidiendo a alguien que se va con la carrera a medias.
