Susanna Griso ha hecho su luna de miel sin salir de España: los recién casados decidieron que para disfrutarla no hacía falta cruzar medio mundo. La presentadora y su marido, el directivo Luis Enríquez Nistal, han repartido sus primeras semanas de casados por Ibiza, los Pirineos catalanes y las playas de Cádiz, con los hijos de ella dentro del viaje y con unas imágenes de playa que se han convertido en las más comentadas de sus vacaciones. Y se le acaba el margen: el lunes vuelve a Espejo Público, y no lo hace desde el plató.
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De Ibiza a la Cerdanya y de la montaña, al sur

Susanna Griso y Luis Enríquez se dieron el «sí, quiero» el pasado 25 de julio en el Hostal Sa Gavina de S’Agaró, en pleno corazón de la Costa Brava, y desde entonces han ido encadenando destinos sin salir del país. Pasaron primero unos días en Ibiza. Después la presentadora quiso llevar a su marido a uno de sus rincones favoritos, la Cerdanya, en los Pirineos catalanes, donde cambiaron el lujo tropical por montañas, naturaleza y escapadas con amigos, incluida una visita a Llívia y a otros pueblos de la zona.

Llegó entonces el momento de cambiar las botas por las sandalias. El matrimonio puso rumbo al sur y aterrizó en Cádiz, donde ha disfrutado de jornadas de playa y desconexión acompañado por los hijos de la periodista. De ahí han salido las fotografías que han acabado dando la vuelta al verano: las imágenes de Griso en bikini se han convertido, casi sin proponérselo, en las protagonistas de unas vacaciones que ya tenían todos los ingredientes para dar titulares.
Carreras de caballos en Sanlúcar, bodegas y una parada en la Feria de Málaga

El viaje gaditano ha tenido poco de luna de miel de manual y mucho de planazo. De la playa al hipódromo, con parada en la bodega: la pareja ha combinado el descanso con experiencias tan singulares como asistir a las carreras de caballos de Sanlúcar de Barrameda, una de las citas más tradicionales del verano gaditano. También hubo tiempo para brindar. El matrimonio visitó unas conocidas bodegas de la zona, donde pudo degustar algunos de los vinos más característicos de la tierra, entre ellos la manzanilla y el palo cortado.
Y por si al verano todavía le faltaba una dosis de fiesta, la pareja se dejó caer además por la Feria de Málaga. Durante todos estos días de desconexión el matrimonio ha compartido parte de sus vacaciones con los hijos de la periodista, que han estado con ellos en el tramo del sur. Entre playa, montaña, ferias, caballos y alguna que otra copa de vino, los recién casados han exprimido sus primeras semanas de matrimonio hasta el último fin de semana disponible, el que se agota ahora.
La guayabera se comentó fuera de la boda, no dentro

De aquel 25 de julio quedó un detalle estilístico imposible de ignorar: la guayabera del novio, que en redes sociales dio mucho que hablar. Dentro de la celebración, según ha contado la propia presentadora en una entrevista reciente, pasó prácticamente inadvertida. «Nadie la comentó en la boda. Pasó desapercibida. Todos los invitados, excepto dos o tres, vestían guayabera. Era la etiqueta de la boda», explicó. No era una extravagancia, sino el código de vestimenta elegido para la ocasión. De la misma entrevista salió el retrato del novio ante las cámaras. «Luis es serio y no le gustan las fotos. Decía que no quería dar sensación de que se casó a disgusto cuando en realidad fue la mejor fiesta de su vida».
El ruido exterior de aquellos días ya había tenido respuesta del propio interesado, que contestó a las burlas por su ropa publicando entero el discurso que pronunció esa noche, sin acritud y con el humor por delante. La pareja, ajena a todo, quería desde el principio una celebración informal, rodeada de familiares y amigos y sin demasiada parafernalia. Para ambos se trataba, además, de unas segundas nupcias, y tenían claro que no querían vivirlas como si fuera la primera vez que se pronunciaba un «sí, quiero».
Vuelve el lunes desde Ceuta y con el corazón fuera de la escaleta fija

La luna de miel tiene fecha de caducidad y ya está puesta. Griso volverá al frente del magacín de Antena 3 el lunes 31 de agosto a las nueve de la mañana, coincidiendo con el inicio de la nueva temporada televisiva, y Atresmedia promociona ya su regreso. La vuelta tendrá escenario propio: conducirá el programa en directo desde Ceuta, donde ofrecerá la última hora de la actualidad de la ciudad autónoma. Y llega con cambios en la estructura del espacio que afectan de lleno al terreno en el que la presentadora se ha movido este verano: la crónica rosa y la información sobre famosos dejarán de ser una sección diaria y fija y pasarán a tener una presencia más flexible, reservada para cuando exista una noticia relevante que lo justifique. La dirección pretende así evitar contenidos de relleno y dar mayor protagonismo a los asuntos políticos, sociales y económicos. Pese al cambio, Gema López y Nando Escribano seguirán vinculados al programa y mantendrán su relación con la información de crónica social.
El lunes no lo tendrá para ella sola, y tampoco tendrá la ciudad en exclusiva. Ese mismo día arranca la competencia directa desde el mismo escenario, porque Ana Rosa Quintana abre la temporada 22 de su magacín en directo desde Ceuta, con la crisis migratoria como asunto de la mañana. Las dos presentadoras se saltan septiembre, vuelven la misma jornada y eligen la misma ciudad.
La historia que ha ordenado este verano venía, en realidad, de muy lejos. Griso y Enríquez, directivo de Vocento, se conocían desde hacía más de veinte años, aunque ninguno imaginaba entonces que acabarían pasando por el altar. Fue el periodista David Gistau, fallecido en 2020, quien hizo de improvisado Cupido: convencido de que ambos encajarían, propició que sus caminos se cruzaran. «No pensaba volver a casarme, pero ha llegado la persona. La ilusión por el amor no se pierde nunca», resumió ella. La presentadora había estado casada anteriormente con el periodista Carles Torras, con quien contrajo matrimonio en 1997 y de quien se separó en 2020, y tras aquella ruptura no entraba en sus planes repetir experiencia.
