Telecinco ha enseñado por fin el plató de Rueda la letra, el concurso con el que Carlos Sobera recupera para la cadena la prueba del círculo de letras. La promoción presume de traer «el único, el original», pero hay algo que no dice en ningún momento: cómo se llama esa prueba. No puede decirlo. Y en X, el estreno de la escenografía ha durado lo que tarda alguien en escribir «Pasapalabra de Temu».
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Siete atriles, dos gradas y ninguna mesa en el centro
La autopromoción de Telecinco es breve, pero deja ver el decorado entero por primera vez. La gran mesa central alrededor de la que se sentaban concursantes e invitados ha desaparecido y en su lugar hay siete atriles individuales, colocados frente a frente: tres para el equipo magenta, tres para el turquesa y uno en el centro, que previsiblemente ocupará Carlos Sobera para dirigir las rondas. El público se reparte en dos gradas a los lados, y por la parte alta del plató recorre casi todo el perímetro una estructura de pantallas LED en dos franjas superpuestas, donde se proyecta el logotipo del programa. Un lateral queda flanqueado por una gran pantalla: ahí es donde se jugará, todo apunta, la prueba final.

La disposición por equipos es la pista más clara de la mecánica: si hay tres concursantes a cada lado, habrá pruebas previas jugadas por grupos antes de llegar al tramo decisivo. La paleta de color también está elegida para marcar distancias, con el magenta y el turquesa en lugar del azul y el naranja que identifican a Pasapalabra. Aun así, la comparación es inmediata, y la propia cadena no hace nada por evitarla. El formato lo produce Bulldog TV, las grabaciones ya han empezado y el estreno se anuncia «muy pronto», sin fecha concreta, con la vista puesta en el arranque del curso televisivo.
Presumen de tener «el original» y no pueden pronunciar su nombre
La promo arranca con una frase que es una pedrada a la competencia. «Llega el único, ¡el original!». Después entra Sobera en escena para rematar. «Se acabó la espera. Llega el momento de jugárselo todo a una letra», y para vender el reclamo mayor del concurso, «el concurso con la prueba final más famosa de la televisión». En ningún momento la nombra, y lo esquiva con guasa, como quien comparte el chiste con el espectador. Pero no es un juego de misterio publicitario: la marca comercial pertenece a ITV Studios, la productora ligada a Pasapalabra, así que Telecinco tiene la mecánica pero no el nombre y debe sortearlo en cada frase de cada promo.
Aquí hay dos cosas que no son la misma y conviene separarlas. El programa tiene nombre, está anunciado y confirmado: se llama Rueda la letra, así lo vende la cadena y así aparece en el logotipo que se proyecta en el plató. Lo que sigue sin nombre público es la prueba final. La mecánica del círculo de letras pertenece a una productora neerlandesa que le vendió los derechos a Mediaset, de modo que jugarla puede jugarla; el título con el que todo el mundo la conoce es otra cosa, porque esa marca sigue siendo de ITV Studios. De cómo la llamarán quedan pistas en los registros públicos de la Oficina Española de Patentes y Marcas, donde constan tres expedientes abiertos: «La rueda de las palabras», «La rueda de las letras» y «La Rueda». Ninguno lo ha confirmado la cadena. Y hay un movimiento de fondo mayor, porque Mediaset aseguró estar «a punto» de hacerse con la titularidad de la marca Pasapalabra tras una reclamación ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, lo que le permitiría rebautizar el concurso con el nombre que hoy usa su rival. ITV Studios replicó que tiene «plena confianza en nuestros derechos sobre el formato y el nombre de Pasapalabra».
Las redes lo rebajan a un «Pasapalabra de Temu»
La reacción de los espectadores en X no ha acompañado, y las opiniones negativas fueron mayoría. «Ósea esto es pasapalabra de temu no?», resumió un usuario en la publicación que difundió las imágenes. Otros apuntaron al tamaño y al acabado del decorado con comentarios como «pinta fatal», «plató pequeño» o «plató con Localia vibes», y uno fue bastante más lejos: «¿Pero esta mierda de plató? Madre mía, si se piensan que solo por comprar El Rosco ya está todo el trabajo hecho, van mal». Hubo quien puso el foco en el reparto de protagonismo del decorado —«todo gira alrededor del rosco y es como que el resto del programa es irrelevante, es un trámite para llegar al rosco»— e incluso quien se metió con la música de la promoción, «la sintonía hecha con IA».
Entre los comentaristas de televisión, la cuenta El Chico Comenta fue de las más duras y encadenó el fallo con el anterior. «Una primera promo nefasta. Ahora, dejan ver el plató y muchos programas autonómicos le dan mil vueltas». Y remató señalando lo que considera una ocasión desperdiciada. «Teniendo la oportunidad de volver a lo grande con promos curradas, un buen plató, generar conversación… no entiendo cómo se hace así de mal». No todo fueron palos: hubo espectadores que compraron la propuesta con mensajes como «la promo me ha dado buenas vibes» o «el plató es un sí». Habrá que ver si la primera impresión aguanta cuando el concurso eche a andar de verdad.
Una primera promo nefasta. Ahora, dejan ver el plató y muchos programas autonómicos le dan mil vueltas.
— El Chico Comenta (@ElChicoComenta) August 26, 2026
Teniendo la oportunidad de volver a lo grande con promos curradas, un buen plató, generar conversación… no entiendo cómo se hace así de mal. pic.twitter.com/2JSPXuS0KA
El pulso llega con el rival en su mejor momento del verano
El calendario no ayuda a la cadena. Justo el martes, Pasapalabra firmó su mejor dato del verano con un 19,7% de cuota y 1.368.000 espectadores, su registro más alto desde que estrenó AlaZ, la prueba que sustituyó al círculo de letras y que esa tarde terminó por encima del 26%. Es decir: el concurso al que Telecinco quiere disputarle la franja previa al informativo de la noche llega a la pelea creciendo, y sin la prueba que la cadena de Fuencarral ha comprado.
Todo esto viene del pleito que cambió la tarde televisiva en mayo, cuando el Tribunal Supremo prohibió emitir la prueba en Antena 3 al confirmar que los derechos son de una distribuidora neerlandesa y no de quien licenciaba el formato. Horas después se supo que Mediaset se los había comprado un año antes. La paradoja es redonda si se recuerda que ese mismo grupo arrastra una condena firme por explotar el concurso sin licencia válida: ahora controla la joya que encumbró a su competencia. Atresmedia, mientras tanto, sustituyó la prueba en junio y ha aguantado el tipo.
