Sevilla no es solo el escenario, es el epicentro emocional donde la memoria de Cayetana Fitz-James Stuart vuelve a cobrar vida. En el Palacio de las Dueñas, su refugio predilecto y «corazón» de su existencia, su hija Eugenia Martínez de Irujo ha presentado una exposición que es, en realidad, un viaje a la intimidad de la mujer con más títulos del mundo. Tras tres años de bucear en miles de documentos, cartas incontables y álbumes que narran la historia de España, la duquesa de Montoro ha comisariado junto a Cristina Carrillo de Albornoz un retrato que va mucho más allá del mito pop.
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«He pasado muchos nervios porque era una responsabilidad enorme, pero sé que ella está contenta», confesaba Eugenia con la voz cargada de emoción. La muestra, realizada con el apoyo de la Fundación Casa de Alba, celebra el centenario del nacimiento de una mujer que, en palabras de su hija, fue una pionera absoluta. «En una sociedad que hoy reivindica el lugar de la mujer, ella asumió un papel relevante con un compromiso real con el arte, la moda y la cultura».
Un legado forjado entre escombros y alta costura

El reportaje, que desgrana la vida de la XVIII duquesa de Alba, destaca su labor titánica junto a su primer marido, Luis Martínez de Irujo, para reconstruir el Palacio de Liria tras ser devastado en la Guerra Civil. Cayetana no solo aumentó el patrimonio familiar, sino que dejó escrito su deseo de mantenerlo unido para la posteridad: «Que a mi muerte ningún palacio ni ninguna obra pueda salir de la casa».

La exposición se articula en cinco temáticas que recorren desde la pequeña «Tanuca» hasta la embajadora internacional que puso a Sevilla en el mapa de Hollywood. Entre las más de 200 piezas seleccionadas, destacan vestidos de alta costura, trajes de corto y recuerdos de su pasión por el flamenco y la tauromaquia. Eugenia reconoce que la labor ha sido «complicada» debido a la inmensidad del material disponible: películas antiguas, entrevistas y documentos que revelan a una mujer que, aunque vivió libre y «haciendo lo que le dio la gana», nunca olvidó la responsabilidad que le inculcó su padre.
El milagro de Sevilla y la amistad con Jackie Kennedy
Uno de los tesoros que sale a la luz son las cartas que Jackie Kennedy envió a la duquesa. La visita de la ex primera dama a Sevilla en abril de 1966 marcó un hito internacional; aquellas fotos de Jackie a caballo con sombrero cordobés junto a Cayetana dieron la vuelta al mundo bajo el titular: «Sevilla ha hecho el milagro». La muestra exhibe incluso una acuarela de la habitación de la emperatriz Eugenia que la propia Kennedy pintó y regaló a su anfitriona en señal de agradecimiento.
Eugenia, el nexo generacional de los Alba
Como única mujer entre cinco hermanos, Eugenia ejerce hoy como el mayor referente femenino de la dinastía y custodia de las emociones familiares. Ese espíritu libre y apasionado es el que traslada a su hija, Tana Rivera, de quien lamenta que no haya podido compartir más tiempo con su abuela, ya que ambas comparten ese sentimiento «supersevillano» y el amor por las tradiciones andaluzas.
Esta exposición no es solo un homenaje institucional solicitado por su hermano Carlos, actual jefe de la Casa; es la culminación de un proceso de descubrimiento para Eugenia, quien al profundizar en la vida de su madre quedó «fascinada» por la dimensión humana de una duquesa que, por encima de todo, «peleó y vivió intensamente».
