La monarquía noruega se enfrenta a la crisis más grave de su historia moderna tras la desclasificación de 3,5 millones de documentos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Los archivos revelan una amistad íntima y duradera entre la princesa Mette-Marit y el pedófilo Jeffrey Epstein, desmontando la versión oficial de la Casa Real justo cuando el país se paraliza por el inicio del juicio contra Marius Borg Høiby, acusado de treinta delitos que incluyen cuatro violaciones.
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Lo que debía ser una estrategia de repliegue perfectamente diseñada por la corte del rey Harald ha saltado por los aires de la forma más estrepitosa posible. La Casa Real de Noruega había preparado el terreno para que la princesa Mette-Marit se retirara de la vida pública durante las siete semanas que durará el proceso contra su hijo mayor, Marius Borg Høiby, en el Tribunal del Distrito de Oslo. Bajo el paraguas de un empeoramiento de su salud y la necesidad de alejarse del foco mediático por el «dolor de ser criticada como madre», la princesa planeaba un retiro privado mientras el príncipe Haakon y los reyes cumplían con la agenda oficial. Sin embargo, la publicación de los «Epstein Files» ha dejado a la futura reina consorte en una posición de extrema vulnerabilidad institucional.
Los emails que lo cambian todo: «Te extraño, mi loca amiga»
La prensa noruega, liderada por medios como Aftenposten y la cadena pública NRK, ha localizado hasta mil referencias a Mette-Marit en la ingente biblioteca de archivos desclasificados. Los documentos prueban que la relación con Jeffrey Epstein fue mucho más que un encuentro fortuito por causas benéficas; fue una amistad estrecha que se prolongó entre 2011 y 2013, con encuentros en Oslo, Miami y Nueva York.
Los correos electrónicos muestran una familiaridad alarmante. En uno de ellos, fechado en 2012, Epstein le confiesa que busca esposa y que prefiere a las escandinavas, a lo que la princesa responde con tono confidente: «París es un buen lugar para la infidelidad. Las escandinavas son mejores esposas». El delincuente sexual llega a despedirse de ella llamándola «mi loca amiga» e incluso le pide ayuda para buscarle un nuevo asistente, a lo que Mette-Marit contesta: «Nunca pude encontrar a nadie que pudiera seguir tu ritmo».
El fin de la versión oficial: Mette-Marit sabía quién era Epstein
El golpe de gracia a la credibilidad de la princesa llega con un correo de octubre de 2011. Tras ser presentada a Epstein por un asesor de Bill Gates, Mette-Marit le escribe directamente: «Te busqué en Google… no tenía muy buena pinta :)». Esta frase confirma que la princesa era plenamente consciente de que Epstein ya había cumplido condena por explotación sexual de menores cuando decidió entablar amistad con él.
La indignación en el país ha alcanzado incluso al Primer Ministro, Jonas Gahr Støre, quien ha coincidido públicamente en que la princesa demostró una «falta de criterio» injustificable. En una conexión aún más escabrosa, los archivos revelan que Mette-Marit pidió consejo parental a Epstein sobre si era adecuado poner a mujeres desnudas como fondo de pantalla para su hijo Marius, que entonces tenía 15 años.
Marius Borg y el colapso de la institución
Mientras este escándalo transatlántico devora la imagen de la corona, el juicio contra Marius Borg Høiby añade una capa de horror judicial. Acusado de abusos en relaciones cercanas, filmación ilegal de genitales y cuatro violaciones, el joven de 29 años fue detenido por cuarta vez este fin de semana tras amenazar presuntamente a alguien con un cuchillo.
Aunque el príncipe Haakon ha intentado marcar distancias asegurando que Marius «no forma parte de la familia real», el vínculo es innegable y el daño colateral para la princesa Ingrid, el activo más valioso de la casa, es incalculable. El debate nacional ya no gira en torno a las excentricidades de Marta Luisa y Durek Verret, sino sobre una pregunta mucho más profunda: ¿Puede Mette-Marit reinar después de haber ocultado la naturaleza de su vínculo con un depredador sexual?.
