Shakira interrumpió sus vacaciones para plantarse este lunes en Chocó, el departamento colombiano que se llevó la peor parte del terremoto de la semana pasada, y no fue a hacerse una foto. Salió de allí con una cifra concreta encima de la mesa: 1.250.000 dólares ya reunidos para empezar la reconstrucción, el compromiso personal de levantar la Universidad Tecnológica de Quibdó y diez colegios nuevos en la zona. Lo dijo ante los medios, con los escombros detrás y una frase que resume lo que había ido a ver. «Verla así dilapidada es desolador», soltó delante de la universidad derruida.
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De dónde sale cada dólar
Shakira no anunció una intención, sino un desglose. Global Citizen ha comprometido 500.000 dólares para reconstruir las escuelas afectadas; Live Nation, la compañía que domina el negocio mundial de los conciertos y que es además la promotora de su gira, ha donado otros 500.000; y a esa suma se han añadido 250.000 más de la CAF. El total son los 1,25 millones que ella misma detalló: «Mi compromiso es concreto. Ya hemos reunido un millón doscientos cincuenta mil dólares para comenzar este proceso de reconstrucción». El objetivo declarado es que los niños de la zona vuelvan a las aulas cuanto antes.

La operación tiene dos patas distintas. Por un lado, la propia artista se compromete personalmente con la Universidad Tecnológica de Quibdó, que es la única universidad de la ciudad y el sitio al que llegan muchos de los chavales que han pasado antes por sus programas educativos. Por otro, la Fundación Howard Buffett trabajará junto a Pies Descalzos —la fundación de la cantante— en la construcción de diez escuelas nuevas en el departamento, y eso ya no es respuesta de emergencia sino un plan a años vista. El filántropo Howard Buffett, con quien ha ido de la mano en buena parte de los proyectos de su fundación, la acompañó durante toda la visita.
Doscientas escuelas tocadas y cuarenta en el suelo

El dato que explica por qué la ayuda va entera a educación lo enumeró Shakira ante las cámaras: cerca de 200 escuelas resultaron afectadas por el seísmo y 40 se vinieron abajo por completo. Eso son miles de niños sin sitio donde estudiar, en un departamento donde el colegio es muchas veces la única estructura que funciona. A eso se suman las familias que han perdido la casa y las que han perdido a alguien, y ahí la artista dejó el momento más difícil de su intervención: «A los padres que perdieron a sus hijos, no tengo palabras suficientes: solo mi corazón y la promesa de que su dolor no será olvidado».

También quiso dejar claro que esto no se agota en el anuncio del lunes, y lo planteó como una campaña larga: «Esto es solamente el punto de partida. Será una batalla larga y continuaremos semana a semana, mes a mes, levantando nuevas donaciones y sumando organizaciones que entiendan la importancia y la urgencia de cuidar y proteger a la infancia». De ahí el llamamiento expreso que hizo a la ayuda internacional, que es la parte que de verdad puede mover la cifra: 1,25 millones de dólares dan para arrancar, no para reconstruir un departamento entero.
Veintidós años en la misma zona
Conviene saber que Chocó no es un destino elegido esta semana. La fundación de Shakira lleva 22 años trabajando allí con las comunidades, acompañando a miles de niños y a sus familias a través de la educación, así que la artista conoce el terreno, a los directores de los colegios y las carencias que ya había antes del terremoto. Ella misma lo apuntó ante los medios: es una región históricamente olvidada, y volcarse ahora con ella tiene tanto de emergencia como de deuda pendiente. Es también uno de los departamentos más aislados del país, lo que complica que la ayuda llegue con la misma rapidez que a otras zonas.
Su fundación seguirá trabajando con las comunidades locales y con el resto de aliados para ir identificando qué hace falta primero, coordinar el dinero que se recaude y encadenar las fases de la reconstrucción. La artista cerró su comparecencia con dos frases que funcionan como el marco de todo lo demás: «El compromiso es definitivo: no vamos a parar hasta que cada niño del Chocó y de Colombia pueda volver a las aulas, a sus amigos, a sus vidas», y después, ya despidiéndose, «El Chocó no está solo. Colombia no está sola. Estamos aquí juntos hasta volver a levantarnos».
El gesto llega además en un momento en el que la cantante tiene la agenda llena por otro motivo bien distinto: el 18 de septiembre arranca en Madrid la residencia con la que va a convertir la capital en su cuartel general durante un mes. Entre una cosa y otra median casi cinco semanas y unos cuantos miles de kilómetros, pero el mensaje del lunes en Quibdó fue que lo primero no se va a suspender por lo segundo.
