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Haakon despide al rey Harald al estrenar reinado en Noruega: «Mi padre siempre lograba que quienes lo rodeaban se sintieran a gusto»

Pedro Serrano González
5 min 14
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A las siete de la tarde de este sábado, treinta y seis horas después de morir su padre, Haakon VIII ha ofrecido su primer discurso como Rey ante toda Noruega. Y en mitad del luto ha hecho algo que no suele caber en el estreno de un reinado: felicitar a su madre. Ese mismo día, la reina Sonia cumplía 58 años de boda con el hombre al que acaba de perder.

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«Hoy se cumplen 58 años de su boda. ¡Felicidades por tu aniversario, querida madre!», dijo Haakon VIII, de 53 años, ante un país que lleva desde el viernes con la Plaza del Palacio cubierta de flores, saludos y luces. El rey Harald V murió el viernes 28 a las 6:35 de la mañana, y su hijo abrió sus primeras palabras dando esa hora exacta. «Ayer por la mañana, a las 6:35, falleció Su Majestad el Rey Harald V, mi padre, a quien tanto amaba».

El hijo antes que el Rey. «Extrañaré su risa»

El grueso del discurso no fue institucional. Haakon VIII habló de su padre como padre. «Gracias por ser un padre tan bueno para Marta y para mí. Cariñoso y protector. También fuiste un abuelo cariñoso y divertido. Un esposo amoroso y atento. Un suegro generoso». Y remató la enumeración con una frase sobre lo que sostenía a esa familia. «Fuiste el cabeza de familia, quien, junto con mi madre, nos acogió y nos unió a todos con una autoridad natural de la que quizás ni siquiera eras plenamente consciente».

Después vino la parte más personal de todas, la de lo que va a echar de menos. «Lo voy a extrañar. Extrañaré su risa. Su calidez al tratar con la gente y en cada situación. Mi padre siempre lograba que quienes lo rodeaban se sintieran a gusto», dijo. Y en lugar de dejarlo en el elogio, el nuevo Rey puso imágenes concretas: su padre en el velero, «con gorra, gafas de sol y una risa contagiosa», y la fotografía de su «gran sonrisa en la hamaca en el Amazonas», donde Harald V cumplió el sueño de infancia de pasar unos días con el pueblo yanomami.

Los momentos que eligió para retratar el reinado de su padre

Al repasar la figura pública de su padre, Haakon VIII no escogió actos oficiales, sino escenas. Recordó al Rey viajando «a consolar a los afectados por el huracán, vestido con un abrigo acolchado y botas de goma». Recordó que pidió disculpas al pueblo sami «por las injusticias cometidas contra ellos, en nombre de todos». Y recordó, sin nombrarlo más que por el lugar, el atentado de 2011. «Lloró con nosotros tras la pérdida de tantos seres queridos en Utøya y en el barrio gubernamental».

Junto a esas escenas colocó tres postales de su reinado. «En el ventisquero del estadio de campo a través. En el balcón del Palacio el 17 de mayo. Durante una visita de Estado a Nelson Mandela». Y trazó el arco entero de una vida pública que arranca en la posguerra: desde que Harald V «pisó Rådhuskaia con tan solo ocho años tras su regreso de la Segunda Guerra Mundial» hasta hoy, dijo su hijo, Noruega se ha convertido en «una sociedad del bienestar, donde personas de diferentes orígenes conviven y se apoyan mutuamente». Con una advertencia sobre el presente: «el mundo vuelve a ser más inseguro e impredecible que durante la mayor parte del reinado del rey Harald».

«Ahora es mi turno»: el reinado que empieza

La transición la resolvió en cuatro palabras. Contó que su padre les recordaba en casa «que cada uno debía hacer las cosas a su manera, encontrar su propia identidad, ser ellos mismos», enlazó la cadena de sucesiones —Harald sucedió a Olav, y Olav a Haakon— y cerró. «Ahora es mi turno». Reconoció tener «una gran tarea por delante» y se apoyó expresamente en su mujer y en su hija: agradeció «el gran apoyo» de la reina Mette-Marit y dijo que ella, la princesa heredera Ingrid Alexandra y él «siempre procuraremos comprender las circunstancias de vida de las diferentes personas».

También tuvo palabras para las dos mujeres que están de duelo a su lado: agradeció «a mi madre y a mi hermana por la fortaleza que comparten mientras ellas mismas atraviesan el duelo por la pérdida de un querido esposo y padre». Y adoptó el mismo lema que sus tres antecesores. «Todo por Noruega», explicando qué entiende él por esas tres palabras: «luchar para que todos en Noruega tengan la oportunidad de vivir una vida libre» y «estar dispuesto a arriesgarlo todo, incluso la vida, por la libertad y la independencia de Noruega». El discurso terminó como terminan los de su casa. «Que Dios proteja a nuestro país».

Lo que ya habíamos contado de estos tres días

El desenlace se veía venir desde el jueves, cuando el estado del Rey empeoró hasta «muy grave» y la Familia Real corrió al hospital de Oslo. El viernes llegó la muerte del monarca que estuvo dispuesto a renunciar al trono por amor, y ese mismo día Haakon pasó la noche en el hospital junto a su padre y amaneció siendo rey, con la princesa Ingrid Alexandra convertida en heredera.

La reacción española llegó el mismo viernes: el rey Felipe y la reina Letizia escribieron a la familia real noruega para dar el pésame por la muerte de un monarca al que unía a la monarquía española algo más que el protocolo: fue compañero de regatas del rey Juan Carlos, con quien compartió la afición que marcó buena parte de su vida privada.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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