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Actualidad

El rey Harald empeora hasta el estado «muy grave» y la Familia Real de Noruega corre al hospital de Oslo mientras el príncipe Haakon y la reina Sonia cancelan su agenda

Pedro Serrano González
11 min 24
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Los coches de la Familia Real de Noruega han ido entrando a toda prisa en el Hospital Nacional de Oslo este jueves por la mañana, uno detrás de otro y con apenas minutos de diferencia. Habían salido después de que la Casa Real difundiera un parte que rompe con todo lo dicho en diez días: el estado del rey Harald, de 89 años, es «muy grave». La reina Sonia y el príncipe Haakon han vaciado su agenda hasta septiembre. Hora y media antes, el palacio había atribuido a un fallo de su propia web la desaparición de los actos del heredero.

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La llegada al Hospital Nacional de Oslo, minutos después de que el palacio calificara de «muy grave» el estado del rey Harald, se produjo de forma escalonada y con un detalle que no ha pasado desapercibido en Noruega: todos los miembros de la familia entraron vestidos de riguroso negro. Los primeros en ser vistos fueron los príncipes herederos, Haakon y Mette-Marit, que accedieron al recinto alrededor de las 09:18 horas, prácticamente al mismo tiempo que la reina Sonia, esposa del monarca desde hace cincuenta y ocho años. Poco después se sumaron sus dos hijos, el príncipe Sverre Magnus, de 20 años, y la princesa Ingrid Alexandra, de 22, que es la segunda en la línea de sucesión al trono. También se desplazó hasta el hospital la princesa Astrid, de 94 años, hermana mayor del Rey. En los diez días que Harald lleva ingresado no se había visto nada parecido: hasta este jueves las visitas habían sido discretas y por separado.

A esa reunión se ha incorporado después Marius Borg, el hijo mayor de la princesa Mette-Marit, nacido antes de su matrimonio con el heredero. Las imágenes difundidas por la prensa noruega lo sitúan dentro del recinto del Rikshospitalet con camisa vaquera y pantalón negro. Su presencia tiene un valor propio, porque no es miembro de la Familia Real, no tiene título ni funciones oficiales y no figura en la línea de sucesión, pero el Rey siempre lo ha tratado como a uno más de la familia y este jueves, con el parte oficial elevado a «muy grave», ha acudido igual que el resto. El joven fue condenado a cuatro años de prisión en una sentencia que ha recurrido y cumple detención domiciliaria con vigilancia electrónica en Skaugum, la residencia de los príncipes herederos, de manera que su salida hasta el hospital tiene un contexto que ninguno de los demás desplazamientos de esta mañana comparte.

Pasado el mediodía, varios coches oficiales abandonaron el recinto sanitario sin la reina Sonia, ni Haakon, ni Mette-Marit a bordo, lo que sitúa a los tres todavía dentro del edificio muchas horas después de la primera llegada. El palacio no ha convocado ninguna comparecencia, no ha fijado hora para un nuevo parte y mantiene la única descripción que ha dado este jueves sobre el estado del monarca, que es la de «muy grave». La agenda oficial de la casa noruega sigue vacía y la única información que sale del Hospital Nacional es la que se ve desde la calle: coches que entran, coches que salen y una familia que no se mueve de allí.

La familia al completo, dentro del hospital en cuestión de minutos

El desplazamiento empezó apenas unos minutos después de que se difundiera el parte que lo cambió todo. Los príncipes herederos, Haakon y Mette-Marit, y la reina Sonia fueron vistos llegando al Hospital Nacional de Oslo pasadas las nueve de la mañana. Poco después llegaron el príncipe Sverre Magnus, de 20 años, y la princesa Astrid, de 94, hermana del monarca. En cuestión de minutos, el núcleo entero de la familia estaba dentro del edificio, algo que no había ocurrido en ninguno de los momentos anteriores de este ingreso.

La casa no ha comunicado el motivo concreto de esa llegada conjunta más allá del propio parte, ni ha anunciado comparecencias, ni ha puesto fecha a una nueva actualización médica. Fuera del recinto, la reacción del país lleva días siendo visible. Los medios noruegos han ido recogiendo mensajes de ciudadanos dirigidos a un monarca que nunca planteó abdicar y al que buena parte de la sociedad trata como una figura de unidad por encima de la discusión sobre la propia monarquía. En ellos se le agradece lo que ha hecho por el país y se le recuerda que ha dedicado a ello toda su vida, y se repite la misma idea: que él siempre ha estado ahí para los noruegos y que ahora son los noruegos quienes están ahí para él. Los envíos se han multiplicado desde el domingo, cuando el palacio admitió por primera vez el empeoramiento.

Primero un fallo en la web, hora y media después la cancelación

Antes del parte hubo otra secuencia, y conviene contarla en el orden exacto en que ocurrió. Durante la madrugada del jueves, tres de los compromisos del príncipe Haakon desaparecieron del programa oficial que la Casa Real publica en su página web, el canal con el que el palacio comunica la agenda de la familia. La desaparición encendió las alarmas en Noruega, porque el heredero ejerce de regente desde el ingreso de su padre y su calendario se había convertido en el termómetro de lo que pasaba dentro del hospital. La respuesta del palacio llegó a primera hora y fue un desmentido en toda regla. «No es correcto, se debe a un fallo en las páginas web. Estamos en contacto con el proveedor», explicó Guri Varpe, jefa de comunicación de la Casa Real, que dio por vigente la agenda completa.

La agenda que el palacio daba por buena en ese momento no era menor. El regente tenía prevista a las diez una audiencia ordinaria con el secretario de Estado de Exteriores, seguida de las audiencias solemnes con los nuevos embajadores de Italia e Islandia; a partir de las 12:10 debía recibir a los de Dinamarca y Vietnam. La reina Sonia tenía a las cuatro de la tarde una reunión del patronato del Queen Sonja Print Award, y solo había suprimido el miércoles su presencia en la audiencia con el secretario de Estado. Hora y media después de aquel desmentido, la propia Casa Real publicaba el parte con el empeoramiento del Rey y, en el mismo texto, la cancelación de absolutamente todo el programa del regente y de la Reina. Lo que de madrugada era un error informático acabó siendo, esa misma mañana, la decisión real: en el programa oficial no quedó ni un solo acto en pie para ningún miembro de la familia.

El parte que rompe con los diez días anteriores

El comunicado llegó a media mañana y sin aviso previo. Tras varios días sin parte médico, el palacio difundió un texto breve en el que se afirma que el estado de salud del Rey es «muy grave», un salto de vocabulario respecto a todo lo comunicado desde que el monarca entró en el hospital, el 17 de agosto. El último balance oficial, del martes, iba en la dirección contraria. «No se han producido cambios significativos en la salud del Rey, y la situación se mantiene estable». Entre aquel escrito y el de este jueves median dos días, y la institución ha pasado del compás de espera a la advertencia sin escalones intermedios. El texto se limita a la descripción del estado del paciente: no detalla tratamiento nuevo, no ofrece pronóstico y no pone fecha a un alta.

La secuencia de los últimos días explica por qué el aviso ha caído con este peso. El domingo, el palacio reconoció que la salud del monarca se había deteriorado durante el fin de semana y que estaba recibiendo antibióticos para tratar una infección bacteriana en la sangre. El martes llegó el mensaje de calma, con la situación descrita como estable pese a no registrar mejoría alguna. Después, silencio. Ese silencio se ha roto este jueves con el parte más duro desde el ingreso, y el vocabulario oficial ha cambiado en una sola frase después de haberse mantenido idéntico durante casi una semana. Los expertos en la casa noruega consultados por los medios del país han subrayado precisamente eso: que el palacio haya elegido palabras tan directas, y que la familia se reúna al completo en el hospital, dice más que cualquier detalle clínico.

Agenda cancelada hasta septiembre y una corona sin nadie despachando

La reacción institucional ha sido inmediata. La agenda de la reina Sonia y la del príncipe Haakon quedan canceladas hasta los próximos 3 y 4 de septiembre. No es un ajuste de calendario: es un cierre en seco de todos los compromisos que ambos tenían firmados, y alcanza a la vez a la agenda del regente y a la de la Reina, que era quien venía absorbiendo parte de la representación que el monarca no podía atender. La corona noruega se queda así sin nadie despachando en público durante más de una semana.

Las funciones del Rey, en términos formales, están delegadas desde el mismo día del ingreso. Al confirmarse que Harald quedaba hospitalizado, su hijo asumió las funciones en calidad de regente y desde entonces ha ido sustituyendo a su padre en los actos que no admitían aplazamiento. El calendario personal de la familia también ha quedado atrapado: Haakon y Mette-Marit cumplían este martes veinticinco años de matrimonio, una efeméride que la casa tenía marcada desde hacía meses y que acabó reducida a una conmemoración mínima por el estado del Rey. Con el padre ingresado, la agenda cerrada y la efeméride recortada, la casa noruega encara la semana en el escenario que llevaba diez días intentando evitar.

Una enfermedad de la sangre y un año de sobresaltos

El origen de este ingreso está en una dolencia que la casa hizo pública desde el principio. «En las últimas semanas, el Rey ha estado recibiendo tratamiento con cortisona para la anemia hemolítica, una enfermedad de la sangre. Esto le ha provocado una acumulación de líquido en el cuerpo que requiere hospitalización», explicó el palacio el día que Harald entró de urgencia en el Hospital Nacional de Oslo. Sobre ese cuadro se sumó después la infección bacteriana en la sangre que obligó a los antibióticos y que marca desde el domingo la evolución del paciente. La anemia hemolítica destruye los glóbulos rojos más rápido de lo que el organismo es capaz de reponerlos, y es la razón por la que el monarca lleva ingresado desde el lunes de la semana pasada.

El monarca ya había pasado por otro ingreso este mismo año. En febrero fue hospitalizado en el Hospiten Sur, en Tenerife, por «una infección y deshidratación» mientras pasaba unos días de viaje privado con la reina Sonia en Canarias. Aquel episodio se resolvió con el regreso a Noruega y con una delegación puntual de funciones, el mecanismo al que la casa ha ido recurriendo cada vez con más frecuencia. Harald ocupa el trono desde 1991 y ha rechazado siempre la vía de la abdicación, incluso cuando su salud le obligaba a ceder los actos a su hijo. Es el motivo por el que la figura del príncipe regente se ha vuelto habitual allí.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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