Los reyes Felipe y Letizia han trasladado su pésame a la Familia Real Noruega por la muerte del rey Harald V, fallecido este viernes 28 de agosto a los 89 años. Lo han hecho con un comunicado en el que llaman al monarca «ejemplo de responsabilidad, dignidad, sencillez y dedicación incansable al servicio de Noruega y de su pueblo», y en el que sitúan esa entrega antes y durante los 35 años que duró su reinado. El texto se cierra con un «fraternal afecto» dirigido a toda la familia, la de un monarca al que unía a don Juan Carlos la pasión por el mar y con el que llegó a competir en los veranos de Mallorca.
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El comunicado de los Reyes, en dos frases

El mensaje que han hecho público Felipe y Letizia dice así. «Con nuestro respeto y admiración por su figura, así como con profunda tristeza, expresamos nuestro pésame por la pérdida de S. M. el Rey Harald V, ejemplo de responsabilidad, dignidad, sencillez y dedicación incansable al servicio de Noruega y de su pueblo, antes y durante sus 35 años de reinado». La segunda frase va dirigida a los suyos, y es con la que se cierra el texto. «Nuestro pésame, con fraternal afecto, a la Familia Real Noruega». Harald murió a los 89 años después de un reinado que arrancó en enero de 1991 y que no interrumpió ni cuando la salud lo obligó a delegar sus funciones en su hijo, el príncipe Haakon, que ejercía de regente desde el último ingreso hospitalario y que hereda ahora la corona. Harald mantenía una relación cercana con don Felipe y todavía más con don Juan Carlos, con quien compartía la pasión por el mar.
Con nuestro respeto y admiración por su figura, así como con profunda tristeza, expresamos nuestro pésame por la pérdida de S. M. el Rey Harald V, ejemplo de responsabilidad, dignidad, sencillez y dedicación incansable al servicio de Noruega y de su pueblo, antes y durante sus 35…
— Casa de S.M. el Rey (@CasaReal) August 28, 2026
La realeza europea se ha volcado con la familia real noruega desde primera hora de la mañana, y el mensaje de Felipe y Letizia se ha sumado a una cadena de condolencias que ha recorrido el continente durante toda la jornada. También han expresado el suyo Guillermo y Máxima de Holanda, Federico y Mary de Dinamarca y Carlos Gustavo de Suecia, las casas con las que la noruega mantiene los vínculos familiares más estrechos. Los Reyes españoles ponen en valor en su texto la entrega del monarca durante los 35 años que duró su reinado, y lo dirigen a una familia que llora la pérdida de un esposo, un padre, un hermano y un abuelo.
Dos abuelas primas y una amistad que se selló en el exilio

La relación entre las dos casas no es protocolaria: viene de la sangre. El abuelo de Harald, Haakon VII, se casó con la princesa Maud de Gales, nieta de la reina Victoria y prima hermana de Victoria Eugenia, que fue esposa de Alfonso XIII y abuela de don Juan Carlos. El árbol genealógico es enrevesado, pero el resumen cabe en una línea: las abuelas de Harald y de Juan Carlos eran primas. Ese parentesco explica lo que vino después, porque las dos familias no se trataron como vecinas lejanas del norte y del sur de Europa, sino como parientes que coincidían en los mismos veranos y en los mismos duelos.
De ahí salió la amistad estrecha entre el rey Olav, padre de Harald, y don Juan de Borbón, que llegaron a compartir el exilio en el Reino Unido. La siguiente generación heredó el trato y lo llevó al agua, hasta el punto de que los tres llegaron a competir durante los veranos de Mallorca. Entre las dos casas nunca llegó a celebrarse una visita de Estado, un detalle que dice bastante de cómo funcionaba ese vínculo: se sostuvo en lo personal y en la vela, no en la agenda oficial ni en las fotos de gala.
El desenlace que Oslo llevaba una semana anunciando

El pésame de los Reyes llega horas después de que la Casa Real noruega comunicara la muerte del monarca, ocurrida en la madrugada de este viernes en el hospital de Oslo en el que llevaba semanas ingresado. La noticia no cogió a nadie por sorpresa, porque el palacio llevaba días midiendo cada palabra de sus partes médicos y el jueves había dado el más duro de todos, cuando elevó el estado del Rey a «muy grave» y la familia al completo corrió al hospital mientras la reina Sonia y el príncipe Haakon cancelaban su agenda hasta septiembre. Aquella tarde ya se acumulaban los ramos de flores en la plaza del Palacio Real.

Con la muerte confirmada, Noruega entra en un cambio de reinado que su Constitución resuelve sin ceremonia previa, porque la sucesión es automática y el heredero pasa a ser Rey en el mismo instante en que muere su padre. Es el escenario que la casa noruega llevaba una semana intentando aplazar y para el que, al mismo tiempo, se había preparado durante años: Haakon había ejercido de regente en cada baja médica de su padre desde 2003. Los mensajes que han ido llegando desde el resto de Europa, el de Felipe y Letizia entre ellos, se dirigen ya a esa Noruega que cambia de reinado.
