La periodista Mayte Campos ha contado que la ecografía de la semana 20 ha salido bien y que ha decidido despedirse de su pelo. Lo ha hecho en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram, arreglada y con un conjunto negro, para celebrar los que ella llama sus «dos motivazos». «Se me cae a cachos y ya no puedo esperar más», ha explicado sobre el segundo de ellos.
Te recomendamos

Daniel Sancho habría reclamado silencio a los tres conocidos que le estarían mandando dinero a la cárcel de Tailandia, y el hermano de Íñigo Onieva no está entre ellos

Céline Dion reaparece en París con sus tres hijos dos años después y se detiene ante los cientos de fans de su hotel y les dice que está lista «y un poco nerviosa»

Haakon pasa la noche en el hospital junto a su padre y amanece siendo rey de Noruega, y convoca el Consejo de Estado que formaliza el relevo con Mette-Marit ya como reina

Los reyes Felipe y Letizia escriben a la familia del rey Harald, el amigo de regatas de Juan Carlos, y lo despiden como ejemplo de dignidad y dedicación
Los «dos motivazos» que ha querido celebrar

El vídeo arranca con Campos vestida de negro y hablando a cámara. «No sé si os parecerá poco o mucho los dos motivazos que tengo para haberme puesto así de mona con mi hija para salir a cenar por primera vez desde que ocurrió todo esto», dice al empezar. El primero lo enumera a continuación y lo enmarca en algo concreto y muy médico: el resultado de la ecografía morfológica, la de la semana 20, que es la revisión larga del embarazo y la que más se espera. «Primero y más importante, que es lo que me hace estar así, es el «todo está bien» después de la eco 20». La periodista añade una frase pensando en quien la escucha desde el mismo sitio. «Todas las mamis que vean esto me van a entender muchísimo».
Ella misma explica por qué esa revisión, que en otro embarazo habría pasado como un trámite más de la agenda, se ha convertido en motivo de celebración. Cuenta que, de no haber sido diagnosticada, «no lo celebraría y estaría esperando a la siguiente eco». El calendario deja de medirse en meses y pasa a medirse en pruebas. Mayte Campos anuncia además que en algún momento hablará «de que la vida no es cuándo, sino que la vida es ahora», y dice que por eso ha querido celebrarlo en lugar de esperar a un momento mejor.
El segundo motivo. «Voy a celebrar mi último día con pelo»
El otro motivo lo suelta a continuación, sin rodeos y en el mismo tono. «El segundo motivazo es que voy a celebrar mi último día con pelo. ¿Qué os parece?», pregunta a cámara. Y a renglón seguido da la razón. «Lo voy a celebrar, porque sí, amigas, se me cae a cachos y ya no puedo esperar más». La decisión es suya y lleva fecha: no espera a que la caída avance por su cuenta, sino que fija ella el día y lo convierte en el segundo argumento de la noche. Campos deja además claro el orden de las dos cosas, para que no haya confusión sobre cuál pesa más. «He decidido que el motivo primero es el fundamental, pero que también voy a celebrar mi último día con pelo», concluye en el vídeo.
La caída del cabello es uno de los efectos más visibles de los tratamientos oncológicos y, en muchos casos, el que marca el momento en que la enfermedad deja de ser un asunto privado para verse desde fuera. La periodista lo ha resuelto por delante: en lugar de esconder el proceso, lo ha anunciado, le ha puesto día y lo ha compartido con la comunidad que la sigue desde que empezó a contarlo. Es la misma línea de estas semanas, con la diferencia de que ahora las actualizaciones vienen con hechos concretos encima, una ecografía superada y una decisión tomada, y no solo con el estado de ánimo del día.
«La vida no es el cuándo. La vida es hoy»
Junto al vídeo ha publicado un texto en el que ordena las dos noticias del día. «Ayer celebré algo tan sencillo como que «todo está bien». Porque la vida a veces tiene esta forma tan extraña de ponerlo todo junto. Una noticia preciosa y otra que sabes que va a doler un poquito por todo lo que conlleva», escribe. Enumera después las preguntas que decidió apartar esa noche. «No quería pensar en cuándo terminará el tratamiento, cuándo volverá mi pelo, cuándo nacerá mi bebé, cuándo todo esto habrá quedado atrás… La vida no es el cuándo. La vida es hoy». Y detalla qué celebró. «Celebré que mi bebé está conmigo. Celebré estar aquí. Celebré a las personas que tengo a mi lado. Celebré mi pelo. Y celebré, simplemente, que hoy estamos bien».
El mensaje se cierra con una idea que Mayte Campos ha repetido estas semanas. «Porque quizás la vida no consiste en esperar a que llegue el momento perfecto. Quizás consiste en aprender a reconocer los momentos que ya lo son, y si estamos juntos será perfecto». En el mismo texto define lo que está atravesando con su futura hija con las mismas palabras del día del anuncio, «primera batalla juntas», y recupera la promesa que le hizo entonces, «no te voy a soltar». Asume que este no es el trayecto que había imaginado para su embarazo, pero sí es el suyo, y desde ahí insiste a quien la lee en el valor de lo cotidiano: respirar hondo, moverse y pasar tiempo con los suyos.
Quince días desde el vídeo con el que lo contó todo

Han pasado poco más de quince días desde que la periodista, muy activa en redes y volcada en el mundo de la moda, publicó el vídeo en el que anunciaba entre lágrimas que estaba embarazada y le habían diagnosticado un cáncer. Lo hizo mirando a cámara, en una grabación que, según contó ella misma, no pensaba subir, y cuando se encontraba en el quinto mes de embarazo. En aquel momento no detalló ni el tipo de enfermedad ni la zona afectada, y explicó que se planteó apagarlo todo y desaparecer antes de decidir lo contrario: quedarse y contarlo por escrito, paso a paso.
Desde entonces ha ido dando cuenta de cada paso en su perfil, y la respuesta ha ido creciendo con ella: mensajes de seguidores y también de rostros conocidos de la televisión que le agradecen haber puesto altavoz a una situación que otras mujeres atraviesan en silencio. Ella lo ha planteado desde el principio como un motivo para seguir publicando, y en el vídeo de esta semana vuelve al mismo sitio, el de poner el foco en lo cotidiano: el simple hecho de respirar hondo, de moverse y de compartir tiempo con los suyos lo describe como un regalo, y por ahí ha decidido pasar el tratamiento en lugar de por el enfado o el miedo.
