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Corazón

Barack Obama lloró en la despedida de casa de sus hijas Malia y Sasha rumbo a la universidad, frente al escueto adiós de Michelle Obama

Pedro Serrano González
5 min 10
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Michelle Obama ha contado cómo vivió el día en que Malia y Sasha hicieron las maletas y se marcharon de la casa familiar rumbo a la universidad, y el reparto de papeles que ha descrito coloca a Barack Obama justo en el lado contrario al suyo. «Barack lloró. Yo les dije: ‘adiós'».

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«Yo no lo echo de menos», la frase que lo ha abierto todo

Michelle Obama, de 62 años y primera dama de Estados Unidos durante ocho años, ha hablado de la independencia de sus dos hijas en el podcast que comparte con su hermano, Craig Robinson, durante una conversación con Jon Stewart sobre la crianza. El presentador de The Daily Show reconocía allí que echa de menos la energía que los niños aportan a una casa, y ella respondió lo contrario sin rodeos. «Yo no lo echo de menos», aseguró. Acto seguido matizó que su relación con Malia, de 28 años, y con Sasha, de 25, sigue siendo estrecha, hasta el punto de que el mismo día en que se grababa esa conversación tenía previsto cenar con las dos.

Michelle Obama ha explicado que ahora vive mucho más tranquila y con una independencia que antes no tenía, sin estar atada a los horarios de sus hijas ni pendiente de por dónde andaban. «Ahora, los viernes por la noche ya no están plagados de terror y miedo, preguntándonos: ‘¿Dónde estás? ¿Dónde estás?'», indicó. Y salió al paso de la lectura fácil, la de que disfrutar del nido vacío signifique haberse desenganchado de ellas. «He pasado muchísimo tiempo de calidad con ellas. Muchísimo. Las conozco a la perfección», defendió. En su relato, ver a las dos jóvenes crecer y volar fuera de casa después de haber pasado parte de su infancia en la Casa Blanca es una satisfacción, no una pérdida.

El día que Barack Obama lloró y ella se limitó a decir adiós

El momento que ha puesto de acuerdo a medio mundo en comentarlo llegó cuando Michelle Obama recordó la despedida concreta, la de las hijas poniendo rumbo a la universidad. Según su versión, quien se quedó especialmente nostálgico aquel día no fue ella, sino su marido. «Barack lloró. Yo les dije: ‘adiós'», comentó en tono de humor. La frase resume dos maneras muy distintas de encajar la misma escena dentro del mismo Matrimonio: el padre emocionado en la puerta y la madre despachando el trámite con una palabra.

Ese contraste es el que ha acabado llevándose toda la atención, por encima incluso del resto de la conversación. La exprimera dama no lo planteó como un reproche a Barack Obama ni como una comparación entre quién quiere más a quién, sino como una anécdota doméstica contada de broma en una charla sobre paternidad. Buena parte de quienes la han escuchado, sin embargo, han leído ahí algo más grande: dos formas de vivir la marcha de los hijos que muchos padres reconocen en su propia casa, con uno de los dos derrumbándose y el otro sosteniendo el momento.

Padres que no se sienten identificados y padres que la aplauden

Aunque se trata de una opinión personal sobre su propia familia, las palabras de Michelle Obama han abierto un debate en las redes sociales entre padres que no se sienten identificados con ella. La presentadora Meghan McCain ha sido una de las que ha dado su versión contraria: escribió en X que está «obsesionada» con sus propios hijos y que espera pasarlo mal cuando decidan irse de casa. En la misma línea, otros padres han contado que siguen echando de menos a los suyos y preocupándose por ellos incluso ahora que son adultos.

Frente a ellos, un buen número de usuarios ha salido en defensa de la exprimera dama asegurando que también disfrutan de la independencia de sus hijos, y han aplaudido sobre todo la honestidad con la que habla de la maternidad, sin el filtro amable con el que suele contarse. Un tercer grupo ha ido al punto que ella misma puso encima de la mesa: que lo suyo y lo de su invitado, Jon Stewart, retrata las perspectivas distintas que pueden tener una madre y un padre ante exactamente la misma despedida.

Ocho años en la Casa Blanca y una vida propia en Los Ángeles

Cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca en 2009, Malia tenía diez años y Sasha, siete. Durante ocho años crecieron bajo el foco público, conviviendo con el protocolo, con los servicios secretos y con una exposición mediática sin precedentes para dos niñas de esa edad. Hoy las dos han construido su vida en Los Ángeles, donde viven juntas y lejos de la política, que es justo el escenario que su madre describe cuando habla de unos viernes por la noche que ya no le dan miedo.

Tras graduarse en Harvard en 2021, Malia se instaló allí para dedicarse al cine: primero como guionista de la serie Swarm, creada por Donald Glover, y después como directora de su primer cortometraje, The Heart, estrenado en el Festival de Sundance. En los créditos de ese trabajo no apareció como Malia Obama, sino como Malia Ann, usando solo su segundo nombre. Sasha ha buscado su sitio fuera de las cámaras: empezó en la Universidad de Michigan, se trasladó a la Universidad del Sur de California y se graduó en Sociología en 2023, antes de volver a las aulas para seguir formándose, según contó la propia Michelle Obama en The Jennifer Hudson Show.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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