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Última Hora: Se acaba el cuento del primer amor: Pitingo rompe con Laura Escudero y cancela la boda cinco meses después de pedirle matrimonio

Pedro Serrano González
5 min 54

Treinta años después se reencontraron, se prometieron en cuestión de semanas y anunciaron una boda que ya no habrá. Pitingo y Laura Escudero han roto su relación y han cancelado el enlace que llevaban meses preparando, según ha adelantado Y Ahora Sonsoles. La conclusión que ha trascendido de su entorno resume el desenlace con una frialdad casi cruel: no eran tan almas gemelas como creyeron.

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La noticia llega apenas cinco meses después de que el cantante onubense compartiera en sus redes sociales la fotografía de dos manos entrelazadas con un anillo de compromiso bien visible, acompañada de una frase que entonces pareció el cierre perfecto de una historia imposible: «Treinta años después, entendimos por qué». Aquel gesto confirmaba que estaba dispuesto a pasar por el altar por segunda vez y que lo haría con la mujer que había sido su primer amor tres décadas atrás.

De la depresión al reencuentro con su primer amor

Para entender la magnitud de lo que se ha roto conviene retroceder un poco. El artista venía de poner fin a un matrimonio de tres décadas con Verónica Fernández, compañera de prácticamente toda su vida adulta. La separación lo dejó tocado hasta un extremo que él mismo nunca escondió: atravesó una depresión, según explicó la periodista Pilar Vidal, y solo cuando recuperó cierta estabilidad emocional se atrevió a retomar el contacto con aquella mujer a la que había querido siendo casi un crío.

El reencuentro tuvo todos los ingredientes del guion romántico. Él mismo llegó a contar que el primer mensaje después de tantísimos años fue un desarmante «hola, feo». En diciembre de 2025 la presentaba oficialmente con un posado y una declaración de intenciones que ahora se lee de otra manera: «En su calma encuentro la mía». Un mes más tarde, boda anunciada. El cantaor parecía haber encontrado no ya una segunda oportunidad, sino la reparación de algo que quedó pendiente en su juventud.

La boda que nunca tuvo fecha

Hubo, sin embargo, una señal que en su momento pasó desapercibida y que hoy cobra otro relieve. En abril, preguntada por los medios, la empresaria reconocía que todavía no podían confirmar cuándo se celebraría el enlace porque seguían barajando opciones. La ilusión estaba, los preparativos también, pero el día concreto nunca llegó a fijarse. Y sin fecha en el calendario, una boda es apenas una intención.

El rastro público de la pareja se detiene en mayo. Esa es la última fotografía que subieron juntos a sus perfiles. Desde entonces, silencio, y en las últimas semanas rumores crecientes de crisis que ninguno de los dos ha desmentido. La ruptura, según la información avanzada, ya es un hecho consumado, y el artista se habría instalado en un ático donde afronta esta nueva etapa acompañado de su hijo y, aseguran, con tranquilidad.

Conviene precisar el terreno. Ninguno de los protagonistas se ha pronunciado públicamente sobre la separación, no hay comunicado ni declaración propia, y la información procede del entorno de la pareja. Lo verificable a día de hoy es el silencio de dos meses en unas redes sociales que hasta mayo habían documentado la relación con entusiasmo.

Un año largo para el cantaor

La ruptura corona doce meses complicados para el intérprete, que ha compaginado la reconstrucción de su vida personal con una carrera que tampoco le ha dado tregua. En primavera se vio obligado a cancelar varias fechas de su gira tras someterse a una operación de urgencia después de su paso por la Feria de Abril, un contratiempo del que se recuperó para retomar los escenarios pocas semanas después.

Su figura, la de un artista onubense que se atrevió a cruzar el flamenco con el soul y el góspel cuando nadie lo hacía, ha estado siempre más asociada al escenario que a la crónica sentimental. De hecho, hasta su divorcio apenas había ofrecido material a las revistas del corazón. La velocidad con la que ha vivido este último año, separación, depresión, reencuentro, compromiso y ruptura en menos de doce meses, resulta impropia de alguien que había hecho de la discreción una costumbre.

Queda ahora por ver si alguno de los dos decide poner voz a lo ocurrido o si optan por dejar que el silencio haga el trabajo. Lo que ya no se puede deshacer es aquella frase escrita bajo la foto del anillo. Treinta años después entendieron por qué, dijo él. Cinco meses más tarde, todo apunta a que también han entendido por qué no.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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