Se le acabó la paciencia justo cuando se cumple un año de la muerte. Gloria Camila ha respondido desde el plató de El verano se mueve a las acusaciones que Tamara Rodríguez, hermana de Michu, lleva días lanzando contra ella, y lo ha hecho subiendo el tono hasta un punto del que ya no hay retorno: «Vete a la playa y déjanos ya en paz». Antes le había reprochado dedicarse a «sacar trapos sucios, en vez de valorar su casa y cuidar».
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La colaboradora del magacín vespertino de Telecinco reaccionaba así a un reproche que le duele especialmente, el de ser una mala tía que no se ocupa de su sobrina, y a la afirmación de que su familia jamás dio el pésame ni a Tamara ni a su madre. La hija de Rocío Jurado lo negó de plano y opuso un recuerdo concreto: «Fuimos los primeros que estábamos allí», dijo, refiriéndose al tanatorio y al funeral.
Un aniversario que reabre la herida
El momento del choque no es casual y explica buena parte de su virulencia. Se cumple ahora un año de la muerte de la joven, expareja de José Fernando Ortega, que falleció a los treinta y tres años a causa de una dolencia cardiaca y dejó una hija pequeña. Cada julio, desde entonces, el calendario devuelve a las dos familias al mismo punto: el de una niña que crece en Madrid al cuidado de su abuelo, José Ortega Cano, y de la propia colaboradora, y el de una familia materna que sostiene, desde Andalucía, que no se le da el lugar que le corresponde.
Las acusaciones de la hermana no son nuevas, aunque sí han subido de intensidad esta semana. Ya el miércoles, en ese mismo programa, había sostenido que la colaboradora «siempre ponía verde» a la fallecida, en lo que la propia cadena presentó como la parte más dura de su entrevista. Desde el verano pasado viene repitiendo, en distintos formatos televisivos, que nunca hubo aprecio hacia su hermana y que la relación con la niña no es la que debería. La respuesta que ha obtenido este jueves es la más contundente hasta la fecha.
«Tuve que pararle los pies»

La colaboradora no se limitó a defenderse y pasó al ataque recuperando un episodio concreto, una comida en Cádiz en la que, según su relato, tuvo que frenar en seco a la hermana de la fallecida. Es la primera vez que ese encuentro sale a la superficie con este nivel de detalle, y su mención no parece casual: sirve para sostener la tesis de que el conflicto no nació de una desatención suya, sino de una relación que ya venía torcida.
Conviene, en cualquier caso, poner las cosas donde están. Todo lo anterior son declaraciones cruzadas entre dos partes enfrentadas, no hechos acreditados. Ninguna de las dos versiones ha sido probada, ninguna institución se ha pronunciado sobre el fondo del asunto y el conflicto se dirime, como tantos otros, en platós de televisión y no en un despacho. Lo único incontestable es que en medio hay una menor de edad, y que esa niña tendrá algún día acceso a todos estos vídeos.
La guerra que empezó con un funeral
El enfrentamiento entre ambas familias arrancó prácticamente el mismo día del entierro y no ha dejado de crecer desde entonces. La familia materna reprocha frialdad, distancia y desinterés; la paterna sostiene que ha asumido la responsabilidad del cuidado de la niña y que ha sido señalada injustamente. Entre medias, un desfile de intervenciones televisivas, entrevistas remuneradas y titulares que han convertido un duelo privado en un serial de verano.
La posición de la colaboradora tiene además una complejidad añadida. Hija de La más grande y hermana de José Fernando, lleva años acostumbrada a que su vida familiar se debata en abierto, desde la relación con Rocío Carrasco hasta el estado de salud de su padre. Ahora se enfrenta a una acusación que golpea donde más duele, la del vínculo con una sobrina que perdió a su madre siendo muy pequeña.
Su frase final, ese «déjanos ya en paz» pronunciado con evidente hartazgo, suena menos a réplica de plató que a súplica. Aunque todo el mundo sabe cómo funciona esto: la petición de silencio, formulada en directo y ante cientos de miles de espectadores, casi siempre garantiza justo lo contrario. Mañana habrá respuesta, y pasado, réplica a la respuesta. Y la niña seguirá creciendo mientras tanto.
