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Corazón

El homenaje más emotivo de Carme Chaparro a su madre tras el peor año de su vida: «Ninguna riqueza se acerca a que mamá te mire y te sonría»

Pedro Serrano González
4 min 23

Después de meses hablando de quirófanos, de pelo que no vuelve y de grietas que otros le reparan por dentro, Carme Chaparro ha decidido dedicar su publicación más emotiva a la mujer que la trajo al mundo. «Ninguna riqueza se acerca a que mamá te mire y te sonría», escribe la periodista junto a cinco fotografías en las que madre e hija aparecen abrazadas, y en las que un beso lo resume todo mejor que cualquier frase.

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El texto arranca con una sentencia que ha hecho asentir a buena parte de sus casi doscientos mil seguidores: «No hay sonrisa que se parezca a la de una madre». Y sigue con una imagen preciosa de lo que significa ese gesto: «En ella cabe el sol, la casa, la infancia y ese lugar único donde volvemos a estar a salvo». Viniendo de quien viene, y sabiendo por dónde ha pasado, esas palabras pesan el doble.

«Hay felicidades que no cuestan: son las verdaderas»

La escritora, que ha construido su carrera sobre la precisión del lenguaje, se permite en este texto una ternura sin adornos y un humor que desactiva cualquier solemnidad. Cuenta que a su madre le hace feliz estar con sus hijos, sí, pero también «estar con una cerveza y unas patatas fritas». Y remata la ecuación por el otro extremo: «A mí me hace feliz estar con ella».

De ahí sale la frase que más se ha compartido, la que condensa el aprendizaje de estos meses: «Hay felicidades que no cuestan: son las verdaderas». Y una petición directa a quien esté leyendo, que es también una manera elegante de convertir su duelo particular en un empujón colectivo: «Haz alguna pequeña cosa por tu madre. Hazlo y me lo cuentas».

El año más difícil de su vida

Para entender por qué esta publicación no es una más conviene mirar de dónde viene. La comunicadora ha pasado quince meses apartada de la televisión, sometida a diversas intervenciones quirúrgicas por una dolencia sobre cuyos detalles técnicos ha preferido no entrar hasta que el proceso «termine o vaya a mejor». El pasado invierno tuvo que salir a desmentir personalmente lo que medio país daba por hecho: «Edito: no tengo cáncer. Pero sí, me falta mucho pelo y me tengo que proteger la cabeza».

En ese mismo tramo encontró tiempo para casarse en la más estricta intimidad con el reportero gráfico Bernabé Domínguez, padre de sus dos hijas, en una ceremonia celebrada justo antes de una de sus operaciones. Un «en la salud y en la enfermedad» tomado al pie de la letra, sin metáforas. Y todo ello después de haber perdido a su padre, cuya muerte anunció con una frase que costaba leer: solo podía llorar y preguntarse cuándo se iría ese dolor.

Vista con esa perspectiva, la dedicatoria a su madre deja de ser una postal bonita de redes sociales. Es el gesto de quien ha estado cerca del límite, ha enterrado a un progenitor y ha aprendido, por la vía dura, que el tiempo con quienes quedan no es infinito. De ahí ese «hazlo y me lo cuentas», que no suena a interacción calculada sino a advertencia amable.

La periodista que decidió contarlo todo

La autora de No soy un monstruo pertenece a una generación de comunicadores que ha optado por narrar su vida sin filtros, y lo ha hecho en el momento más delicado. Frente a quienes desaparecen hasta estar recuperados, ella ha ido documentando cada etapa: la terraza, el turbante, las gafas, la vuelta a pintarse los labios, el agradecimiento a los médicos. No como espectáculo, sino como una forma de acompañar a quienes atraviesan lo mismo sin cámaras delante.

Esa coherencia explica el aluvión de mensajes que ha recibido esta publicación. Después de meses en los que sus seguidores la han visto reconstruirse por dentro y por fuera, verla sonreír junto a su madre funciona como el mejor parte médico posible. Ninguna riqueza se acerca a eso, escribe ella. Y quien haya seguido su último año entiende perfectamente que no está hablando en sentido figurado.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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