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«Una pérdida cataclísmica»: el actor Josh Grisetti, estrella de Broadway y rostro de la última temporada de ‘La maravillosa Sra. Maisel’, se quita la vida a los 44 años

Pedro Serrano González
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Días antes de morir, Josh Grisetti escribió en Instagram que había llorado en el avión. Acababa de abandonar la dirección de un montaje de Legally Blonde en un festival italiano «por motivos personales» y sus alumnos le habían mandado un detalle de despedida. «Los pequeños gestos ayudan mucho cuando te duele el corazón», anotó. Aquel mensaje, que entonces se leyó como una nota agridulce, se ha convertido en el epitafio involuntario de un actor de 44 años que se quitó la vida el viernes por la mañana y al que millones de espectadores tenían fichado sin saber su nombre: era uno de los rostros de la última temporada de La maravillosa Sra. Maisel.

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Conviene aclararlo desde el principio, porque su papel más popular ha confundido a más de uno: Grisetti no era guionista, era actor. Lo que hacía en la serie de Amazon Prime Video era precisamente interpretar a un guionista, Ralph, uno de los cómicos que escribían los monólogos alrededor de la protagonista a la que da vida Rachel Brosnahan.

Su oficio, el de verdad, estaba en los escenarios de Nueva York: era una estrella de Broadway, un intérprete de teatro musical premiado desde su debut, y en los últimos años también profesor universitario y director de escena. De ahí el tamaño del golpe en el gremio teatral estadounidense.

La noticia no la dio ningún comunicado oficial ni ninguna agencia, sino dos compañeros rotos por dentro. El actor Rob McClure, que interpretó a su hermano sobre las tablas durante años y fue padrino en su boda, escribió en Instagram: «Es con el corazón hecho añicos que comparto que el brillante Josh Grisetti se quitó la vida el viernes. No estoy preparado ni siquiera para intentar entenderlo. Mi corazón está con su mujer y su familia mientras tratan de asimilar esta realidad». Y remató con la frase que ha recorrido el gremio teatral estadounidense en las últimas horas: «Las comunidades de todo el mundo nunca volverán a ser las mismas sin él. Te queremos, Josh. Una pérdida cataclísmica».

El adiós de sus compañeras y el silencio de una industria

A ese mensaje se sumó el de Sierra Boggess, con quien compartió reparto en el musical It Shoulda Been You: «Es con el dolor más profundo que os comparto que nuestro querido amigo Josh se quitó la vida el viernes por la mañana. Nada de lo que diga hará que esto duela menos. Todos lo queríamos de forma increíble. Creaba luz, pensamiento y humor allá donde iba. Era un actor, director y escritor brillante. Sus alumnos han tenido muchísima suerte de tenerlo como profesor». La intérprete quiso subrayar además la faceta que más lo definía puertas adentro: «Me encantaba cómo miraba el mundo y cómo desafiaba los ideales y las normas. Me encantaba su humor, su cabeza y aquellas conversaciones filosóficas profundísimas». Al actor le sobrevive su mujer, Mackenzie Grisetti, con la que se había casado en 2020.

Josh y su mujer Mackenzie Grisetti

El teatro estadounidense ha reaccionado con una mezcla de estupor y culpa colectiva, porque el hombre que se ha ido era precisamente el que se pasaba el día pendiente de los demás. Su muerte llega apenas unos días después de que renunciara a estrenar aquel montaje en el Trentino Music Festival, un abandono que él mismo anunció sin dar explicaciones y agradeciendo el gesto de su equipo: «Cuando tienes que dejar una producción por motivos personales antes de verla estrenarse y el reparto hace cosas como esta… Literalmente lloré en el avión. Quiero mucho a este grupo de inadaptados. ¡Feliz estreno!».

Del deslumbrante debut a la nostalgia de los sesenta con Rachel Brosnahan

Nacido en Washington D. C. en 1981 y criado en la pequeña localidad virginiana de Rocky Mount, el intérprete se formó en la North Carolina School of the Arts y en el Boston Conservatory, del que salió en 2004 con un título en Teatro Musical. Su irrupción fue de las que se recuerdan: en 2008, con su primerísima aparición fuera de Broadway en la adaptación musical de Enter Laughing, se llevó el Theatre World Award al mejor debut y encadenó nominaciones a los Drama Desk, los Outer Critics Circle, los Lucille Lortel y los Drama League. La crítica lo señaló como el próximo gran nombre del teatro musical neoyorquino y él pareció dispuesto a cumplir la profecía.

El camino, sin embargo, no fue una línea recta. Su debut en Broadway iba a llegar con un revival de Broadway Bound, de Neil Simon, junto a Laurie Metcalf y Santino Fontana, pero la producción se canceló dos semanas antes del estreno. Tuvo que esperar a It Shoulda Been You, donde compartió cartel con Tyne Daly y donde su interpretación fue celebrada de forma unánime incluso por los críticos que despedazaron el montaje —un semanario de la industria lo describió como «un actor físico absolutamente maravilloso»—, y donde ganó el premio Clarence Derwent de 2015. Después vino Something Rotten!, en el que asumió el papel de Nigel Bottom y con el que recorrió Estados Unidos en su primera gira nacional entre 2017 y 2018, con McClure a su lado haciendo de hermano cada noche.

En la pantalla, el gran público lo conoció justamente en esa quinta y definitiva temporada de la ficción de Amy Sherman-Palladino, en la que aparecía en ocho episodios dando vida al guionista Ralph, uno de los cómicos de la sala de escritores. Fue su papel más visto, aunque nunca el que mejor lo definía. Antes había asomado por títulos como Men in Black 3, Nurse Jackie, The Good Fight o la sitcom The Knights of Prosperity, siempre compaginando la pantalla con las tablas, que eran su verdadera casa.

El profesor que denunciaba la trampa de las carreras artísticas

Su segunda vida, la que probablemente más orgulloso lo hacía, fue la docente. En 2020 se convirtió en el primer graduado del máster en Pedagogía de la Interpretación de la Loyola Marymount University y de ahí saltó a la Universidad Estatal de California en Fullerton, donde logró la titularidad en apenas dos años y rediseñó por completo el grado de Teatro Musical. Su tesis era tan simple como incómoda para el sector: «Muchas escuelas tienen profesores que ya no trabajan en la industria, así que enseñan procesos que recuerdan del pasado o que quizá nunca vivieron de primera mano. Eso genera problemas cuando estás preparando a gente para el oficio».

Esa misma honestidad la volcó en TikTok e Instagram, donde reunió una comunidad fiel gracias a unos vídeos que iban a contracorriente: criticaba los grados universitarios de artes escénicas, señalaba el ciclo depredador de los préstamos estudiantiles y desmontaba los mitos de una profesión que devora a los jóvenes que la aman. También publicó unas memorias en 2016, God in my Head, en las que narraba una experiencia cercana a la muerte. Ahora, quienes lo escuchaban intentan encajar que el hombre que enseñaba a sobrevivir en la industria más cruel no encontrara la salida. Sus compañeros han anunciado que habrá un funeral y una celebración de su vida cuya fecha aún está por concretar. Y queda una certeza incómoda: nadie, ni siquiera quien reparte luz a su alrededor, está a salvo de la oscuridad.

Si tienes pensamientos suicidas o conoces a alguien que los tenga, existe la línea 024 de atención a la conducta suicida, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas del día.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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