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Televisión

Nueva sacudida en la cúpula de Telecinco: el director de Antena de Mediaset tira la toalla a los ocho meses con la audiencia hundida en su peor dato

Pedro Serrano González
5 min 49
unai iparraguirre

La sangría de despachos en Mediaset no se detiene. Unai Iparragirre, director de Antena del grupo y una de las piezas clave en la gestión de las audiencias, ha presentado su dimisión apenas ocho meses después de aterrizar en la compañía, según fuentes internas. Su marcha, esta vez de carácter voluntario, se produce en el momento más delicado para Telecinco, que ha cerrado la temporada firmando su peor registro histórico y sin que el desplome dé señales de tocar fondo.

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El puesto que ahora queda vacante no es de los que copan titulares, pero sí de los que mueven los hilos que de verdad importan en una cadena. Desde la dirección de Antena se toman las decisiones tácticas sobre las parrillas de programación y sobre las inserciones publicitarias, es decir, el músculo con el que un canal pelea cada franja y cada punto de cuota. Precisamente por eso el nombramiento de Iparragirre, el pasado diciembre, se había vendido como una apuesta para revertir la deriva. Ocho meses después, quien iba a ser parte de la solución hace las maletas y deja el problema exactamente donde estaba.

Ocho meses y a la calle: una llegada con galones que se apaga a toda prisa

El ahora exdirectivo había desembarcado en la casa de la familia Berlusconi procedente de la EiTB vasca, donde ejercía como responsable de los canales lineales y de la plataforma en abierto. Un fichaje que sobre el papel reunía galones más que suficientes: antes de la radiotelevisión pública vasca, su trayectoria había pasado por gigantes del sector como Discovery, con experiencia dentro y fuera de España. Ese bagaje internacional fue justo lo que la cúpula valoró para encomendarle una misión tan concreta como ingrata: encontrar la fórmula para levantar la audiencia de un Telecinco instalado en la depresión.

Su fichaje llegó, además, para tapar otro hueco. Iparragirre aterrizó para sustituir a Javier López Cuenllas, que había anunciado su adiós tras dieciséis años en el grupo. Y la etapa de este último tampoco había sido precisamente larga: había cogido el testigo de Patricia Marco en 2023, en plena reorganización, justo cuando Alejandro Salem era designado máximo responsable en sustitución de Paolo Vasile. Tres nombres en poco más de dos años para un mismo sillón dibujan por sí solos el clima de inestabilidad que se respira en las plantas nobles de Fuencarral.

El telón de fondo: un 8,3% que retrata a la cadena

La dimisión no se entiende sin los números, y los números de Telecinco son demoledores. Todos y cada uno de los meses de la temporada que ahora termina han sido peores que los de la campaña anterior. El punto más bajo llegó en junio, con una cuota media de pantalla del 8,3%, una cifra impensable para la que fue durante más de una década la reina indiscutible de la televisión en España. El contraste con su propia historia es brutal: la cadena que aplastaba a la competencia sin despeinarse hoy pelea por no quedar descolgada.

El panorama interno del grupo tampoco ayuda a leer la situación como un mero bache. Mientras la buque insignia se hunde, Cuatro ha logrado cerrar los últimos meses por encima de laSexta, la cadena de Atresmedia a cuya sombra vivió durante años. Un dato que, lejos de consolar, subraya que el desplome de Telecinco es un problema propio y específico, no un simple efecto de la crisis general de la televisión lineal. La casa arde por el tejado más caro.

Una cúpula en obras permanentes desde la era Vasile

La salida de Iparragirre es solo el último capítulo de un año convulso en los altos despachos. El pasado marzo, Cristina Garmendia dejó la presidencia tras apenas dos años en el cargo, un puesto en el que había tomado el relevo de Borja Prado, enfrentado en su día con Salem. Unas semanas antes, Masimo Musolino, consejero delegado de Gestión y Operaciones y uno de los hombres de máxima confianza de los Berlusconi, había anunciado su jubilación, poniendo fin a una larga etapa. Llegadas y marchas exprés, salidas cercanas a la cúspide: el organigrama de la compañía lleva meses pareciendo un edificio en obras permanentes.

El origen de todo este terremoto tiene una fecha y un protagonista. Mediaset reinó de forma ininterrumpida durante más de diez años, pero la maquinaria empezó a gripar en la última etapa de Vasile como consejero delegado, cuando su modelo de programación comenzó a deteriorarse casi al mismo tiempo que se agravaba la crisis de la televisión tradicional. Desde entonces, los movimientos internos se han sucedido sin descanso, y la marcha del director de Antena es solo el más reciente. Preguntada por la salida, la compañía ha declinado hacer comentarios.

El desenlace deja a Salem con un frente más abierto en plena travesía del desierto y con la obligación de encontrar, otra vez, a alguien que se atreva a coger el timón de las audiencias de una cadena en caída libre. La pregunta que sobrevuela Fuencarral es inevitable: si en ocho meses no se ha podido, o no se ha querido, aguantar en el puesto, ¿qué garantías hay de que el siguiente nombre aguante más? El de Iparragirre es, de momento, el último portazo. Nadie en el sector se atrevería a asegurar que será el definitivo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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