Para los cinéfilos era la primera actriz irlandesa que ganó un Oscar. Para varias generaciones que crecieron con la televisión encendida en Navidad, era, sencillamente, la mujer de las palomas. Brenda Fricker ha muerto a los 81 años en Dublín, tras «un periodo de mala salud», según ha comunicado su agente, Phil Belfield. Se va una intérprete de las que se colaban en el corazón del espectador sin apenas líneas de diálogo.
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Su nombre quizá no encabezaba los carteles, pero sus dos papeles más recordados pertenecen a esa categoría rara de personajes que no se olvidan. Uno le dio la estatuilla dorada; el otro, la inmortalidad popular. Y los dos tienen algo en común: encarnó a mujeres entregadas al cuidado de otros, esa clase de figuras que sostienen las historias desde la sombra.
El Oscar por ‘Mi pie izquierdo’ y un discurso inolvidable

En 1990 hizo historia. Se convirtió en la primera actriz irlandesa en ganar un premio de la Academia, con el Oscar a Mejor Actriz de Reparto por Mi pie izquierdo, la película de 1989 en la que dio vida a la madre de Christy Brown, el escritor y pintor con parálisis cerebral al que interpretó Daniel Day-Lewis. Su trabajo, contenido y luminoso, fue el contrapeso perfecto a la portentosa actuación de su compañero, que también se llevó su Oscar aquella noche.
El momento que la retrató para siempre no fue el papel, sino lo que dijo al recogerlo. Dedicó la estatuilla a la verdadera madre de Christy Brown con una frase que arrancó la ovación del Dorothy Chandler Pavilion: «Cualquiera que da a luz veintidós veces merece uno de estos». Humor irlandés, ternura y verdad en una sola línea. Así era ella.
La ‘mujer de las palomas’ que consoló a Kevin McCallister
Y luego llegó el papel que la haría entrar en millones de hogares cada diciembre. En Solo en casa 2: Perdido en Nueva York, la secuela de 1992, Fricker interpretó a la enigmática indigente rodeada de palomas en Central Park que se convierte en la inesperada confidente y protectora del pequeño Kevin McCallister. Su conversación con el niño, sobre la soledad y el miedo a confiar en los demás, es uno de los pocos momentos genuinamente emotivos de una comedia familiar pensada para hacer reír.

Ese contraste explica buena parte de su leyenda. Una actriz premiada por el cine más serio aceptó un papel casi sin nombre en una película navideña para toda la familia, y lo convirtió en inolvidable. Para varias generaciones, Brenda Fricker no es «la del Oscar»: es la señora que da de comer a las palomas y que enseña a un niño que a veces hay que arriesgarse a querer aunque duela.
Seis décadas entre el teatro, el cine y una enfermera de la BBC
Nacida el 17 de febrero de 1945, Fricker desarrolló una carrera de seis décadas que empezó en los escenarios. Se forjó en el teatro irlandés y pasó por compañías de prestigio en el Reino Unido, entre ellas el National Theatre y la Royal Shakespeare Company, antes de que el cine y la televisión la convirtieran en un rostro familiar a ambos lados del Atlántico.
En el Reino Unido alcanzó gran popularidad gracias a la serie de la BBC Casualty, donde encarnó a la enfermera Megan Roach a lo largo de 65 episodios hasta su salida en diciembre de 1990. No fue casualidad que también ahí interpretara a una cuidadora: el cuidado, el sostén de los demás, fue la nota constante de su filmografía. Su lista de títulos incluye The Field (1990), la comedia So I Married an Axe Murderer (1993), Angels in the Outfield (1994) o el drama judicial Tiempo de matar (1996), junto a Sandra Bullock y Matthew McConaughey.
Con su marcha, el cine irlandés pierde a una de sus grandes embajadoras y a la mujer que abrió la puerta de los Oscar a las actrices de su país. Pero su despedida no será silenciosa: cada Navidad, cuando en alguna televisión suene la banda sonora de John Williams y un niño se reencuentre con la señora de las palomas en Central Park, Brenda Fricker seguirá exactamente donde siempre estuvo. En la memoria de quienes crecieron con ella sin saber cómo se llamaba.
