Duró lo que dura un rumor de verano. La historia de que Tom Cruise iba a pasar unos días de vacaciones en Llanes, en la casa que su amigo Alejandro González Iñárritu tiene en el concejo asturiano, se ha desinflado casi tan rápido como se propagó. Fuentes cercanas al cineasta han negado la información al diario La Nueva España, el de mayor difusión en Asturias: no hay veraneo del actor a la vista, «al menos en el horizonte más cercano».
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El desmentido llega horas después de que varios medios digitales dieran por hecho que la estrella de Misión Imposible disfrutaría este verano del refugio asturiano del director mexicano. La chispa que prendió el rumor tiene una base real, y por eso resultaba tan verosímil: Iñárritu sí tiene casa en un pueblo de Llanes, y su amistad con Cruise, forjada en varios rodajes, es de sobra conocida. Pero de ahí a que el actor tuviera ya las maletas hechas hay un trecho que las fuentes del entorno del cineasta han venido a cortar.
De dónde salió el rumor
La confusión tiene su origen en un dato cierto: la relación de Iñárritu con Asturias es profunda y antigua. El director, ganador de cinco Premios Oscar, se enamoró del Principado a raíz de un viaje que hizo en 2019 junto a su mujer, María Eladia Hagerman, y desde entonces quedó ligado a la zona. Ese vínculo se materializó en la compra de una gran finca con casa en un pueblo del concejo de Llanes, una vivienda que ahora mismo se encuentra en plena reforma y que estará lista en unos meses.
A esa realidad se sumó otro ingrediente que alimentó las especulaciones: los dos trabajan juntos en Digger, la comedia dramática que el actor protagoniza a las órdenes del mexicano y que se estrena en octubre. Con la casa comprada, la amistad probada y una película en común a punto de llegar, el salto a «Tom Cruise veranea en Llanes» lo dio más de un titular. Faltaba el detalle de comprobarlo, y cuando alguien lo hizo, la respuesta fue que no.
Una amistad de 25 años que sí es real

Lo que no es rumor es la relación entre ambos, que se remonta a dos décadas y media y tiene un origen que el propio director ha contado. En los Governors Awards del pasado año recordó cómo, siendo él un cineasta novato, se enteró de que Cruise proyectaba su película Amores Perros en casa cada semana e invitaba a sus amigos a verla. Aquel apoyo del actor más taquillero del planeta fue clave para su carrera, y cuando se conocieron en persona doce años después, en los estudios Paramount, el intérprete le recitó de memoria los momentos de la cinta que le habían cautivado. «Él sabía más sobre mi película que yo mismo», resumió.
Iñárritu, por su parte, ha ido dejando huella en el Principado en cada visita. En su última estancia documentada, en mayo de 2025, fue recibido por varios miembros del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Llanes. Su historial de premios habla por sí solo: los Oscar a mejor película, director y guion por Birdman en 2014, el de dirección por El renacido al año siguiente y un quinto galardón en 2017 por su instalación de realidad virtual Carne y arena.
El «Hollywood de Asturias» que no verá a Cruise este año
La anécdota deja al descubierto el imán que ese rincón de la costa ejerce sobre el cine. Llanes se ha ganado el apodo de «el Hollywood de Asturias» por haber servido de escenario a rodajes de peso, con El orfanato, de Juan Antonio Bayona, como el ejemplo más recordado. Que un director con cinco estatuillas decidiera comprarse allí una casa dice mucho de un enclave que combina belleza, discreción y tranquilidad, lejos de los destinos costeros masificados.
Por eso el rumor sonaba tan plausible: si algún actor de primera fila podía elegir un pueblo asturiano para desaparecer del mundo unos días, ese perfil encajaba. Pero, de momento, la casa de Iñárritu seguirá en obras y sin su ilustre invitado. Habrá que esperar, como mínimo, a que Digger llegue a los cines en otoño para volver a ver juntos a los dos amigos, aunque sea sobre una alfombra roja y no en un chiringuito del Cantábrico.
