La búsqueda que durante dos días movilizó a miles de seguidores de Rosalía y Rauw Alejandro ha terminado de la peor manera posible. Michael-Anthony Leones Espino, el bailarín de 28 años conocido en el mundo de la música urbana como Mykee, ha sido hallado sin vida en Miami-Dade, según ha confirmado este martes la oficina del sheriff del condado. Llevaba desaparecido desde el mediodía del domingo, cuando fue visto por última vez en el suroeste de la ciudad, y su ausencia había desatado una campaña de búsqueda espontánea en redes sociales que solo hizo crecer con las horas. Las autoridades apuntan a un suicidio como causa aparente de la muerte, a la espera de que se cierre la investigación.
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Dos días de búsqueda desesperada en redes

La cronología es breve y demoledora. El artista fue visto por última vez el domingo, alrededor de las 12:30 del mediodía, saliendo de un domicilio del suroeste de Miami. Desde ese momento, y ante el silencio absoluto de su teléfono y de sus redes, su entorno dio la voz de alarma. La comunidad de bailarines de la industria latina —un círculo pequeño, muy unido y acostumbrado a moverse en bloque de gira en gira— empezó a difundir su fotografía y sus datos, y la petición de ayuda saltó enseguida a los fandoms de los dos artistas con los que había trabajado. Miles de personas compartieron el aviso. La oficina del sheriff confirmó este martes que su cuerpo había sido localizado el día anterior en una zona del suroeste del condado.
El desenlace ha caído como un jarro de agua helada sobre un sector que apenas lleva unas horas asimilándolo. Los mensajes de despedida de compañeros de profesión, coreógrafos y bailarines que compartieron escenario con él se han multiplicado a lo largo de la tarde, todos con el mismo tono de incredulidad. Nadie parecía haber visto venir nada.
Una carrera hecha en los escenarios más grandes de la música latina

Aunque su nombre no figurara en las marquesinas, Mykee era una de esas presencias que sostienen los grandes espectáculos desde la segunda fila. Bajo el alias @mykeemooves reunía casi 80.000 seguidores entre TikTok e Instagram, donde compartía ensayos, coreografías y esos vídeos de backstage que constituyen hoy el verdadero álbum familiar de los bailarines de gira. Formó parte del equipo de Rauw Alejandro, con el que trabajó en la gira ‘Cosa Nuestra’ —que concluyó en noviembre de 2025—, bailó sobre el escenario en el ‘Saturno Tour’ y apareció en el videoclip de ‘Touching The Sky’. Su vínculo profesional con Rosalía lo situó también en la órbita de una de las artistas españolas más internacionales del momento.
Es, en definitiva, el perfil de un profesional joven que se había ganado un sitio en la élite de un oficio durísimo: cuerpos que se exigen al límite, giras interminables, meses fuera de casa, contratos que terminan de un día para otro y una exposición pública que no viene acompañada ni de la estabilidad ni de la red de protección que sí tienen las estrellas a las que acompañan. Un oficio de una precariedad emocional que casi nunca se cuenta.
La salud mental, la conversación que la industria sigue posponiendo
Cada vez que ocurre algo así, la industria musical vuelve a mirarse en el mismo espejo incómodo. El de las giras que consumen, el de los parones que dejan a decenas de profesionales sin ingresos y sin rutina de un día para otro, el del acceso desigual a la ayuda psicológica dentro de equipos donde solo el nombre de arriba tiene medios para cuidarse. No corresponde a nadie especular sobre las circunstancias personales de Michael-Anthony Leones Espino, ni este periódico va a hacerlo: la investigación está en manos de las autoridades y ahí debe quedarse. Pero sí conviene señalar lo que su entorno lleva horas repitiendo: que era joven, que estaba en activo y que nadie a su alrededor esperaba esta noticia.
Queda el recuerdo de un bailarín que dedicó su vida a hacer que el trabajo de otros brillara más, y que ha muerto a los 28 años en la ciudad donde había construido su carrera. Y queda, otra vez, una pregunta incómoda flotando sobre un sector entero.
Si tienes pensamientos suicidas o conoces a alguien que esté sufriendo, en España existe la línea de atención a la conducta suicida 024, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas del día. También puedes contactar con el Teléfono de la Esperanza en el 717 003 717.
