Eva González ha ido dejando el rastro de su agosto en cuentagotas y siempre con la misma gente: su hermana, su hijo, sus amigas de toda la vida y, ahora, el cumpleaños de su sobrino en Mairena del Alcor. En ninguna de esas fotos hay rastro de Nacho Llanos, la pareja con la que lleva meses y a la que sigue sin poner delante de una cámara. Aplica con él la misma política de siempre, la que ya dejó clara cuando le preguntaron y despachó el asunto con seis palabras.
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Un cumpleaños en Mairena del Alcor y una tita que firma «TitaTita»
Eva González, presentadora de La Voz, ha rematado sus vacaciones donde empiezan siempre las suyas, en el pueblo sevillano en el que se crió, y lo ha hecho por un motivo concreto: los siete años de Martín, el hijo de su hermana María. La felicitación que ha publicado no va dirigida al niño en abstracto, sino a la hermana que se lo dio. «Hoy hace 7 años que mi hermana me hizo el mejor regalo.

Feliz cumpleaños, Martín, te amo con el alma. Tu TitaTita», escribió junto a una imagen en la que el pequeño luce, por cierto, colores del Betis. La fecha de ese cumpleaños explica el momento del año en que la sevillana suele desaparecer de la agenda pública: el niño nació un 25 de agosto.
Con María gasta un registro que no usa con nadie más: le ha escrito que el amor entre ellas no necesita explicaciones y que les basta mirarse a los ojos para entenderse. Cuando nació Martín le deseó que creciera para «embarcar pelotas» con su primo, el hijo de la propia Eva González. Ese es el círculo del que no sale, y es el mismo que ha ocupado su agosto entero.
Málaga con su hijo, una boda y el traslado que solo pasa cada siete años
El resto del verano ha ido en la misma dirección. A principios de julio se escapó a Málaga con su hijo, Cayetano, y de aquellos días salió una de las pocas confesiones largas que ha hecho en meses: que lo mejor de ser madre es verlo reír, que es el centro de su vida y que muchas veces lo mira y se pregunta dónde estaba antes, cómo ha podido vivir sin él. «Es mi mejor creación, sin duda», dijo. Y añadió el detalle que la retrata a ella tanto como a él: que el niño habla muchísimo y con las manos, igual que su madre. Después vino una boda familiar, a la que acudió como invitada, y poco más que enseñar.

Y hace unos días llegó lo más gordo de su agosto, y fue una peregrinación. Eva González, de 45 años, vivió el traslado de la Virgen del Rocío hasta Almonte, una cita que solo se repite cada siete años, en compañía de una de sus mejores amigas, Rocío Martín Berrocal, hermana de Vicky Martín Berrocal. «Traslado 2026. Con los míos. Gracias siempre», escribió. En ese mismo traslado la diseñadora reapareció con el empresario Javier Cabrera y zanjó las preguntas con un «no tengo nada que contaros», con Eva González al lado. Dos maneras idénticas de estar en el mismo sitio y no contar nada.
El novio que no sale en las fotos

Lo llamativo del repaso es lo que falta. En ninguno de esos planes —ni el pueblo, ni la playa, ni la boda, ni la romería— aparece Nacho Llanos, sevillano de 35 años que trabaja como director de alimentos y bebidas en la cadena hotelera Eurostars y que en su perfil de LinkedIn se define como una persona apasionada con ganas de conocer mundo. La relación existe y no la ha negado nunca; lo que no hay es una sola imagen de los dos que haya salido de ella. Cuando le preguntaron directamente, contestó con una frase que ya vale por comunicado. «¿No me veis? Estoy bien».
Esa manera de llevarlo viene de atrás. Desde su separación de Cayetano Rivera en 2022 blinda su vida sentimental con una eficacia que en su gremio no abunda, y ya antes de que se supiera lo de Nacho Llanos había avisado por dónde iba a ir: que no estaba cerrada al amor, pero tampoco era su prioridad, y que desde luego no iba «con un cartel que vaya diciendo estoy soltera, ni mucho menos». Cuando recogió la Medalla de Andalucía contó que había vuelto a su tierra después de ser madre para que su hijo creciera con esas raíces. Enseña eso y enseña a los suyos; del resto, ni una foto.
