La primera edición del reality de diseño e interiorismo ‘DecoMasters‘ ha llegado a su fin con una gala cargada de estética, tensión y, sobre todo, una reconciliación familiar pública que ha traspasado la pantalla. En un duelo de altura celebrado en un enclave histórico, Mar Flores y Carlo Costanzia se alzaron con la victoria frente a la pareja formada por Raquel Meroño y Belén López.
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Una final con escenario de película

El último episodio de la temporada de ‘DecoMasters’ arrancó en un emplazamiento de auténtico lujo al trasladar su taller a un cigarral situado en Toledo que formó parte de la estética visual de la película ‘La piel que habito’, dirigida por Pedro Almodóvar. En este entorno de excepción se llevó a cabo la primera prueba de eliminación, planteada como un reto de alta exigencia donde los finalistas debieron transformar estancias con estructuras arquitectónicas de gran complejidad que incluían techos de seis metros de altura y elementos históricos tan imponentes como bóvedas renacentistas.

La distribución de los espacios para este desafío final quedó configurada tras un minirreto previo centrado en el montaje de una bandeja elegante que ganaron Raquel Meroño y Belén López, lo que permitió a las actrices elegir primero y quedarse con una de las habitaciones de grandes dimensiones. Por su parte, Mar Flores y Carlo Costanzia, quienes finalmente se alzarían como los ganadores de la edición, asumieron la responsabilidad de redecorar la denominada «habitación del Duque». Finalmente, la pareja formada por Isa Pantoja y Asraf Beno se encargó de la habitación infantil, pero su propuesta no logró convencer al jurado, que señaló una evidente «falta de remate» en diversos detalles del diseño, lo que les impidió pasar al duelo definitivo y los situó como los terceros clasificados de la competición.
Sinceridad entre madre e hijo: Rehabilitación y fama

El duelo final, disputado en la casa de la representante Mariola Orellana, permitió que los espectadores conocieran la faceta más íntima de los ganadores. Mientras redecoraban los salones y terrazas de la vivienda, Mar Flores y Carlo Costanzia hablaron abiertamente sobre la etapa más difícil del joven: su paso por la rehabilitación.
«Cuando estabas en rehabilitación, sé que tú has sentido que no te he acompañado, pero es muy difícil, siendo famosa, acompañar a un hijo sin que nadie se entere», confesó Mar con emoción. Por su parte, Carlo reconoció que aquel castigo se convirtió en un aprendizaje vital necesario para ver las cosas de otra manera. Este ejercicio de honestidad culminó con el triunfo de su proyecto, el cual enamoró a Mariola Orellana y a su marido, Antonio Carmona.
El destino del premio: Compromiso social

Más allá del trofeo, la pareja recibió un cheque de 50.000 €, el cual decidieron donar íntegramente a la Fundación Raíces. Esta organización se dedica a la ayuda y reinserción de personas en riesgo de exclusión social, un gesto que pone el broche de oro a una trayectoria en el concurso marcada por los «altos, bajos, lloros y sufrimientos» que, según la propia Mar, han demostrado que «pueden con todo».
