La tercera entrega de ‘Tierra de Nadie‘ ha marcado un punto de no retorno en ‘Supervivientes‘. Tras 20 días de aislamiento, la tensión ha dejado de ser un problema de convivencia para convertirse en una guerra abierta que enfrenta a todos contra todos, con la distribución de tareas como el principal detonante de las hostilidades.
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Penitencia en los fogones para Alvar y Claudia

La noche ha estado marcada por un giro de guion que ha dejado a dos concursantes en una situación crítica. La organización ha decidido imponer una dura penalización a Alvar y Claudia, quienes han sido nombrados los únicos responsables de cocinar y repartir la comida durante toda la semana. Esta medida, destinada teóricamente a mejorar la convivencia, ha sido recibida con escepticismo por Claudia, quien no tardó en recordar conflictos previos con la comida al preguntarse irónicamente: «Tras lo del flan, a ver quién come».
El ambiente en Playa Derrota se ha vuelto irrespirable tras un enfrentamiento por el reparto de caracolas, donde Claudia acusó al resto del grupo de tratar de forma diferente a sus compañeros. Las diferencias son ya abismales entre perfiles como Alvar y Gerard, o Alba y Claudia, quienes no logran encontrar un punto de equilibrio en sus dinámicas diarias.
Almudena se blinda y Playa Victoria saborea el Jamón
En el plano competitivo, la suerte ha vuelto a sonreír a Almudena, quien por segunda semana consecutiva se ha convertido en la salvada de la noche. Al librarse del proceso de expulsión, la concursante aseguró en sus redes sociales haber recibido «todo el ánimo que necesitaba» para continuar la aventura. Mientras tanto, sus compañeros Toni, Gabriela y Claudia siguen en la cuerda floja.

Por su parte, el equipo de Playa Victoria logró alzarse con una suculenta recompensa de patatas con huevo, jamón y pimientos. A pesar de haber sufrido una penalización de 10 minutos durante el juego por incumplir las normas del fuego —Ivonne utilizó una antorcha que no le correspondía—, el grupo consiguió imponerse y recuperar fuerzas en una noche donde la comida fue, una vez más, el centro de todas las miradas.
El renacer de Marisa Jara y la tensión cruzada
Fuera de la competición principal, Marisa Jara parece haber encontrado su sitio en el concurso. Tras su expulsión y llegada a Tierra Destierro, la modelo ha superado su amago de abandono gracias al apoyo de Borja y Darío. «Estoy mucho mejor y tiene mucho que ver la playa y el ambiente», confesó visiblemente más optimista sobre su futuro en el formato.

Sin embargo, la paz en el resto de las playas es inexistente. Los reproches cruzados entre Gerard y Alvar —quien acusa a su compañero de tratarle como a un «mayordomo»— o la falta de transparencia que Almudena le recrimina a Toni, han creado un caldo de cultivo tan tóxico que incluso la presentadora, María Lamela, tuvo que intervenir en directo para pedir orden ante el caos de gritos y acusaciones.
Tras la salvación de Almudena, los nominados de cara al próximo jueves son Toni, Gabriela y Claudia.
